El Salmo 36 nos muestra un fuerte contraste; por un lado, los versos del 1 al 4 nos describe la vida de quienes tienen actitudes arrogantes y hablan, hacen y planean maldad en sus mentes: "Sus palabras son sólo maldad y traición; han dejado de obrar con sensatez y de hacer el bien. Cuando se van a dormir, planean el mal que van a hacer. Al otro día se levantan dispuestos a hacer el mal y no cesan de hacerlo." (V. 3-4) Sin embargo, a partir del verso 5, hay un giro total en el texto y David, nos describe como es la misericordia de la Divinidad: "No hay nada más precioso que tu fiel amor. Los seres humanos buscan protección bajo tus alas. Se alegran con todo lo bueno que hay en tu casa, y les permites beber de tu río de placeres. Tú eres fuente de vida y vemos la luz porque tú nos iluminas." (V. 7-9) La gran paradoja es que puedo detectar en mi ambas cosas. Por un lado, y aunque no me guste reconocer...
¿Te has portado bien con personas que luego te han tratado mal? De eso va este salmo de David. "me devuelven mal por bien, todos me han abandonado. Pero yo, cuando ellos enfermaban, me vestía con tela de saco, ayunando me mortificaba y no dejaba de orar dentro de mí. Como por un amigo o un hermano, como quien llora a su madre, caminaba triste y abatido. Pero, al caer yo, ellos se alegran, se unen todos contra mí, me dañan y nada entiendo, me desgarran sin cesar." (V. 12-15) Me encanta la honestidad del salmista, ante lo ocurrido, no reprime sus emociones, ni siquiera sus deseos de venganza, claramente no los ignora, sino que los expresa abiertamente a la Divinidad con honestidad: "Queden defraudados y turbados los que se alegran de mi desgracia, que la vergüenza y la humillación cubran a los que se muestran soberbios conmigo." (V. 26) Como seguidor de Jesús, soy consciente de que la invitación es a vencer el mal con el bien, aun cuando como David, recibimos mal por...