El silencio es una disciplina espiritual que nos ayuda a escuchar lo que no estamos escuchando ¿Y si esta práctica espiritual nos ayudara a tomar consciencia de que hay un silencio en nosotros que debería romperse cuanto antes porque nos está dañando? David al escribir el hermoso Salmo 32, dijo: "Mientras guardé silencio, mis huesos se fueron consumiendo por mi gemir de todo el día. Mi fuerza se fue debilitando como al calor del verano, porque día y noche tu mano pesaba sobre mí. Selah" (v. 3-4) David no habla de la disciplina del silencio y la quietud sino de silenciar nuestras acciones y actitudes dañinas, aquellas que no están en consonancia con la Vida de la Divinidad, y que solo contribuyen a separarnos de Dios, de nosotros mismos, de las demás personas y de la naturaleza. Está hablando de ignorar y no reconocer que dentro de nuestro ser hay algo que debe ser expulsado cuanto antes, y mientras más tardemos, más da...
En el Salmo 31 David expresa un estado alto de sufrimiento: "Se agota mi vida en el dolor, en gemidos mi existencia, se debilita mi fuerza por mi maldad y mis huesos se consumen." (V. 11) Las expresiones de malestar se van entrelazando con peticiones de ayuda, guía y confianza en la Deidad: "Señor, en ti confío, que no quede jamás defraudado; ¡líbrame con tu fuerza salvadora! Acerca hacia mí tu oído, date prisa en socorrerme. Sé para mí fortaleza protectora, morada inaccesible que me salve, pues tú eres mi bastión, mi baluarte; honrando tu nombre, guíame y condúceme." (V. 1-4) He estado meditando en los últimos días en este Salmo, a la vez, he estado en otras lecturas, que por cierto, me señalaban el valor de poner la confianza en Dios en medio de las dificultades. Hoy mismo había una lectura en el CAC donde se señalaba el momento en el que en una noche oscura, los discípulos están cruzando un lago en medio de una tormenta, y Jesús les aparece caminando por las...