En el Salmo 31 David expresa un estado alto de sufrimiento: "Se agota mi vida en el dolor, en gemidos mi existencia, se debilita mi fuerza por mi maldad y mis huesos se consumen." (V. 11) Las expresiones de malestar se van entrelazando con peticiones de ayuda, guía y confianza en la Deidad: "Señor, en ti confío, que no quede jamás defraudado; ¡líbrame con tu fuerza salvadora! Acerca hacia mí tu oído, date prisa en socorrerme. Sé para mí fortaleza protectora, morada inaccesible que me salve, pues tú eres mi bastión, mi baluarte; honrando tu nombre, guíame y condúceme." (V. 1-4) He estado meditando en los últimos días en este Salmo, a la vez, he estado en otras lecturas, que por cierto, me señalaban el valor de poner la confianza en Dios en medio de las dificultades. Hoy mismo había una lectura en el CAC donde se señalaba el momento en el que en una noche oscura, los discípulos están cruzando un lago en medio de una tormenta, y Jesús les aparece caminando por las...
El Salmista dice: "Señor, me libraste de ir al reino de los muertos, me devolviste la vida cuando agonizaba." (V. 4) Es probable que el autor hubiera vivido una situación, quizás una enfermedad, que le llevó al borde de la muerte. Cuando todo nos va bien, es fácil caer en pensar que siempre será así, sin embargo el escritor del Salmo 30 experimentó lo siguiente: "Señor, tu ayuda me exaltó cual monte poderoso, pero ocultaste tu rostro y sentí miedo." (V. 8) Es entonces, cuando reconoce que necesita la ayuda de la Divinidad y decide clamar: "A ti, Señor, clamo; a mi Señor suplico. ¿Qué provecho hay en mi muerte, en que yo baje a la tumba? ¿Podrá alabarte el polvo? ¿Anunciará él tu fidelidad?" (V. 9-10) Este Salmo me recuerda mi vulnerabilidad y la de las personas a las que amo, me hace pensar en aquellos momentos difíciles de los cuáles el Señor nos ha sacado (como el que mi peque tuviera que pasar por el quirófano). Es un escrito que me da perspectiva ...