Al leer el Salmo 38, pienso en aquellos momentos en que las circunstancias que estamos experimentando pueden ser realmente duras. El Salmista, nos da ejemplo de como expresar nuestra situación a la Divinidad con honestidad, sin reprimir la realidad y reconociendo nuestra limitación. "Mis heridas supuran infectadas por culpa de mi insensatez. Estoy agobiado y abatido, camino afligido todo el día. Mis entrañas están inflamadas, no hay nada sano en mi cuerpo. Estoy agotado y muy débil, tengo el corazón atormentado y gimo. Dios mío, ante ti están mis deseos, no se esconde ante ti mi sollozo." (V. 6-10) Sin embargo, en este Salmo, hay un incómodo elemento que no quiero pasar por alto; el autor reconoce que ha pecado y parece que está padeciendo precisamete por ello: "Nada hay sano en mi carne, a causa de tu ira; Ni hay paz en mis huesos, a causa de mi pecado Porque mis iniquidades se han agravado sobre mi cabeza; Como carga pesada se han agravado sobre mí.." (V. 3-4) Cu...
Cuando vemos tanta desigualdad, injusticia, violencia y muerte y a la vez, vemos prosperar a quienes lo fomentan con sus palabras, acciones etc. es fácil desanimarse ¿Qué podemos hacer ante esta cruda e injusta realidad que se alarga en el tiempo y la historia? El Salmo 37 comienza así: "No te impacientes a causa de los malignos ni tengas envidia de los malhechores," (v. 1) David, en este Salmo, nos invita a una mirada escatológica, es decir, el camino de la injusticia, por mucho espacio que ocupe en nuestros noticieros y realidad pasada y presente, no prosperará, no será para siempre. Es un camino de destrucción que acabará en la tumba y no resucitará. "porque como la hierba serán pronto cortados y como la hierba verde se secarán." (v. 2) A pesar de que a nuestro alrededor vemos prosperar a los que fomentan la maldad, este salmo nos invita a vivir en el presente con una mirada de lo que realmente triunfará al final: "Confía en Jehová y haz el bien; habitarás...