Tomé esta foto en el Reina Sofía de Madrid sin mi hija pequeña, ella no quería verlo, había sido conmovida por la historia detrás de este cuadro en su clase de arte en el colegio y no se sentía preparada para remover tanto dolor. En el Salmo 10, el autor, tras mirar la injusticia y ver a los oprimidos se pregunta: “¿Por qué estás lejos, oh SEÑOR, Y te escondes en el tiempo de la tribulación? Con arrogancia el malo persigue al pobre; Será atrapado en los artificios que ha ideado.” (V. 1-2) No tengo duda que esta pregunta nace de una espiritualidad profunda, conectada con el deseo de qué los oprimidos sean liberados y de que la injusticia no se alargue en el tiempo. El Salmista tiene claro que quienes se regocijan en la injusticia, están lejos de alinearse con la Deidad. Para él, no se puede separar tener presente a Dios y estar oprimiendo. “El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; No hay Dios en ninguno de sus pensamientos.” (V. 4) Escribo esta reflexión ...
en una era denominada post-cristiana