domingo, 23 de febrero de 2020

PARA EL VIAJE (NÚMEROS 31-36)

Me enfrento hoy a la última porción de mi viaje a través del libro de Números. El pueblo está cerca de entrar a la tierra prometida, y en esta lectura nos encontramos con muchos aspectos que le permitirán estar preparados para afrontar la nueva etapa y el nuevo reto.

"Entonces Moisés dijo al pueblo: «Armaos algunos de vosotros para la guerra" (31:3a)

Pienso en lo que necesitamos para enfrentar nuestro viaje espiritual y las diferentes etapas del mismo. Si bien estoy ante un texto épico que corresponde a una sociedad primitiva, guerrera, patriarcal, tratando de sobrevivir en un desierto hostil... y yo formo parte de una sociedad en un estado de bienestar, donde me puedo permitir cuestionar estructuras sociales y patrones culturales... el principio universal que creo que Dios quiere comunicarme es el mismo: la necesidad de prepararme adecuadamente para los retos de la vida espiritual.

El armamento con el que el Espíritu Santo quiere que me familiarice es el de disciplinas espirituales adecuadas para una guerra que no es contra carne y sangre, sino contra todo aquello que está en mí y en mi entorno y atenta contra la Vida para la cual hemos sido creados.

¿Qué prácticas me ayudan a ver a Dios en la realidad cotidiana, escucharlo y obedecerlo? ¿Qué me permite tener una perspectiva de aquello que me conecta armónicamente con Dios, conmigo mismo, con el prójimo y con el resto de la Creación?

Josué y Caleb son ejemplos de que es posible tener una perspectiva que contribuya a la Vida de Dios para no perdernos todo lo bueno que tiene para nosotros:

“Los hombres que subieron de Egipto, de veinte años para arriba, no verán la tierra que prometí con juramento a Abraham, Isaac y Jacob, por cuanto no me han sido fieles, excepto Caleb hijo de Jefone, el cenezeo, y Josué hijo de Nun, que fueron fieles a Jehová." (32:11-12)

¿Qué patrones de conductas afianzados en mí, creencias o estímulos externos debo mantener "a raya" para no perderme del Camino de la Vida? A lo largo de la lectura de este libro he sido más consciente de los problemas que me trae un espíritu de crítica que responsabiliza a otros en vez de responsabilizarme yo de lo que pienso, siento y necesito. Pero si sigo meditando, viene a mi mente también la tentación de la pornografía, de la avaricia, del engaño... como estrategias fallidas para satisfacer retos legítimos. Israel tenía que quitar de en medio de ellos todo lo que les entorpecía responder adecuadamente y los desviaba del Camino de la Vida:

"echaréis de delante de vosotros a todos los habitantes del país, destruiréis todos sus ídolos de piedra y todas sus imágenes de fundición, y destruiréis todos sus lugares altos." (32:52)

¿Qué altares e ídolos quedan por destruir y echar de mi interior? ¿Qué debo quitar en el exterior quitar de mi vista?

Sin embargo, la realidad es que no siempre mis acciones contribuirán a beneficiar mi relación con Dios, conmigo mismo, con el prójimo y con la naturaleza. Si, estoy en un proceso de crecimiento, de maduración, donde a veces te encuentras en un lugar no deseado que en ocasiones podría haber sido evitado. El pueblo de Israel contaba con ciudades de refugio, las cuáles bien podrían representar esos espacios de gracia y seguridad, donde Dios habita con aquellos que son rechazados, expulsados, no deseados...

"señalaréis ciudades, ciudades que os sirvan de refugio, donde huya el homicida que hiera a alguien de muerte, sin intención. Esas ciudades serán para refugiarse del vengador, y así no morirá el homicida antes de haber comparecido a juicio delante de la congregación." (35:11-12)

Jesús es nuestra "ciudad de refugio", el nos provee un lugar seguro al decirnos "ya no hay culpa", "has sido perdonado", "eres mi hijo amado". Sin este aspecto de la gracia penetrando en lo profundo de nuestros corazones, nunca estaremos lo suficientemente preparado para los retos del viaje espiritual. Los entornos religiosos, por más que se ore o se lea y estudie la Biblia, no son ninguna garantía de que contribuyan a la gracia... ¡Cuántos cristianos viven con pesos de opresión pensando que nunca son los suficientemente buenos o acertados como para que Dios los ame y abrace! La comunidad cristiana debería ser una ciudad de refugio, un lugar donde somos conscientes de nuestras debilidades y errores hasta el punto de exponerlas sin miedo, porque en vez de juzgarnos y apedrearnos decidimos acompañarnos y celebrar que no estamos solos y que somos amados. Un lugar de vulnerabilidad, donde el dolor se sane con compasión y empatía y acabe en unidad profunda y alabanza sincera ¿Qué mejor señal de la presencia de Jesús entre nosotras?

El libro acaba con las siguientes palabras:

"Estos son los mandamientos y los estatutos que dio Jehová, por medio de Moisés, a los hijos de Israel en los campos de Moab, junto al Jordán, frente a Jericó." (36:12)

¿Cuáles son las directrices que el Espíritu Santo nos da hoy a través de estas historias primitivas para avanzar en el Camino de Jesús? Para ser más concreto ¿Qué prácticas o disciplinas espirituales son las que me van a llevar a la obediencia y confianza de Josué y Caleb? ¿Qué aspectos específicos de mi vida deben ser enfrentados, quebrantados y expulsados en este día? ¿Qué acciones puedo hacer en esta semana para contribuir a que la Comunidad Cristiana sea un lugar de gracia donde Jesús nos abraza a través de su Cuerpo, la Iglesia?

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viernes, 14 de febrero de 2020

Los capítulos en los que me adentro nos hablan de los detalles acerca de las ofrendas diarias, ofrendas mensuales, el día de reposo, fiestas y también una ley acerca de los votos. Todo ello implicaba para el pueblo de Israel, constancia, repetición y atención, los cuáles son elementos importantes para la formación espiritual.

Los ritmos de las ofrendas de adoración eran como señales en el camino que constantemente recordaban al pueblo quien es el Dios que les provee y perdona.

"El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: — Di a los israelitas: Estad atentos a presentarme en los tiempos prefijados mis ofrendas, es decir, los alimentos que me pertenecen, junto con mis otras ofrendas que me causan un grato olor." (28:1-2)

El descanso, provee un momento especial para disfrutar de la vida, para evaluar como la estamos viviendo y para una mayor consciencia para la adoración:

"El primer día del séptimo mes, celebraréis asamblea solemne y no haréis ningún tipo de trabajo. Lo celebraréis como el día del resonar de las trompetas." (29:1)

Una de las fiestas en medio del pueblo es la de las tiendas, también llamada la fiesta de los tabernáculos (29:12-39), es interesante observar que esta fiesta trae al pueblo el recuerdo de un momento difícil; el de vivir en el desierto en medio de tiendas. Sin embargo, esa experiencia compleja les permitió experimentar más sobre la provisión de Dios y contribuyó sin duda a la formación del carácter. Me pregunto, que momentos difíciles podemos celebrar como familia o comunidad, recordando la provisión del Señor y las lecciones aprendidas.

El capítulo 30 señala como actuar ante los compromisos que adquirimos con palabras:

"Si alguien hace una promesa al Señor o se impone con juramento una obligación a sí mismo, no quebrantará su palabra, sino que cumplirá aquello a lo que se comprometió." (30:3)

La adoración, no solo es una cuestión de tomar tiempo para parar, considerar y agradecer, es también un estilo de vida en armonía con el Dios al que se adora. En este caso, se adora al Creador de la vida, quien tiene interés que vivamos en armonía con Él, con nosotros mismos, con el prójimo y con la naturaleza. Es ahí, donde las leyes de los votos que encontramos en el capítulo 30, ayudaban a Israel en ese momento a considerar interactuar con su prójimo con integridad y responsabilidad.

Estos tres capítulos juntos, ponen ante mi tres elementos claves de la vida espiritual: un ritmo constante que me ayuda a ser consciente de lo que Dios me ofrece y me pide, un descanso regular que me permite disfrutar de la vida y una mayor intencionalidad en la celebración y todo ello debe traducirse en respuestas honestas y asertivas en medio de las interacciones de la vida cotidiana. Los tres elementos son columnas básicas para sostener una formación espiritual equilibrada.

¿Qué elementos repito cada día y se convierten en señales para andar el Camino que Dios desea para mi? Piensa en un ritmo diario  con elementos como la oración, lectura bíblica, silencio, memorización de textos, uso de un diario para anotar lo que creo que Dios me está mostrando etc.

¿Cuál es mi ritmo actual de descanso? Piensa si cada día tienes unas horas para parar y disfrutar, si cada semana tienes al menos un día para salir de la rutina y si cada mes, trimestre o semestre tienes al menos un fin de semana para salir y descansar por ejemplo en un viaje.

¿Cuáles son las respuestas que debo dar bajo la guía del Espíritu Santo ante los retos cotidianos? Piensa por ejemplo en decir siempre la verdad, no criticar o quejarme, reciclar la basura, no mirar hacía otro lado ante el necesitado que se cruza en mi camino...


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lunes, 10 de febrero de 2020

FEMINISTAS EN NÚMEROS (NÚMEROS 26-27)

Números nos relata un segundo censo, donde volvemos a ver el valor bélico que tienen los hombres  en una sociedad patriarcal y guerrera que trata de sobrevivir en un desierto hostil:

"— Haced un censo de toda la comunidad israelita, registrando por casas patriarcales a todos los mayores de veinte años que sean aptos para el servicio militar en Israel." (26:2)

El censo, se aprovecha también para hacer un reparto justo de la tierra, por lo que se tiene en cuenta el número de censados para que la herencia sea proporcional al mismo:

"— Entre estos se repartirá la tierra en heredad, de acuerdo con el número de los registrados. A los clanes más numerosos darás mayor heredad; a los menos numerosos, una heredad menor. A cada clan se le dará una heredad en conformidad con las personas que tenga registradas." (26:53-54)

En esta sociedad, a los hijos varones se les atribuía la capacidad para mantener el nombre de sus padres y la herencia de los mismos, las mujeres no contaban en dichos censos ni se les atribuía dicha capacidad, es por ello que este tipo de costumbres daba lugar a situaciones tan injustas como que una familia que solo tenga hijas se quedara sin propiedad y sin capacidad  para mantener vivo el nombre de sus antepasados.

En medio de estas circunstancias injustas, el texto, que no olvidemos que responde a un contexto radicalmente patriarcal, nos destaca a las hijas de Selofjad, que se llamaban Majlá, Noá, Joglá, Milcá y Tirsá, las cuáles no se quedaron conforme con la situación y fueron a los líderes del pueblo a reclamar justicia:

"y se presentaron ante Moisés, ante el sacerdote Eleazar, ante los jefes y ante la comunidad en pleno, a la entrada de la Tienda del encuentro, diciendo: — Nuestro padre murió en el desierto. Él no formó parte de los secuaces de Coré, que se amotinaron contra el Señor, sino que murió por su propio pecado sin dejar hijos varones. ¡Que no se pierda el nombre de nuestro padre entre su clan por no haber tenido un hijo varón! ¡Danos, pues, una propiedad entre los parientes de nuestro padre!" (27:2-4)

Moisés lleva el caso de estas mujeres ante Dios y recibe la siguiente respuesta:

"Moisés presentó el caso ante el Señor que le contestó: — El requerimiento de las hijas de Selofjad es justo: les darás una propiedad en posesión hereditaria entre los parientes de su padre, transfiriéndoles la posesión hereditaria de su padre." (27:5-7)

¿Qué hubiera pasado si estas mujeres no hubieran reclamado la propiedad? Creo que lo más probable en el contexto, es que se hubieran quedado sin ella.

Estas mujeres me hacen pensar en tantas otras, a lo largo de la historia y en el presente, que decidieron y deciden reclamar sus derechos en un mundo roto en el que el pecado ha llevado al hombre a tomar un lugar injusto, estropeando el diseño original que Dios pensó y el pecado obstruyó:

"tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti." (Génesis 3:16b)

Gracias a mujeres como estas a lo largo de la historia, mis hijas hoy  pueden votar, ir a la universidad, usar pantalones, ser juezas, médicas, legisladoras, pastoras, abogadas, empresarias, pueden poseer propiedades y si sus parejas les golpea pueden denunciarles y que se considere un delito... podría seguir y seguir, y podríamos también examinar cuantas injusticias aun permanecen de manera espantosa en tantas partes de nuestro mundo y cuantas injusticias aun quedan por conquistar en las sociedades que consideramos más avanzadas en este terreno.

Hoy el mensaje es claro para mi, estas mujeres representan el llamado divino a que como personas, sin importar el sexo, no nos quedemos calladas ante tanta injusticias a nuestro alrededor. No debemos callar, sino con valentía denunciar, sabiendo que Dios, al igual que hizo en esta historia, sigue trabajando para que el mundo sea como el pensó y el pecado impidió.

¿Cuáles son las situaciones injustas que hoy siguen sufriendo las mujeres en nuestro entorno? ¿Estamos consciente y mirando hacía otro lado como individuos y como comunidad cristiana?


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viernes, 7 de febrero de 2020

Al llegar el pueblo de Israel a la llanura de Moab, este se alarmó de tener un pueblo tan numeroso tan cerca y decidió llamar a un supuesto profeta llamado Balaán, para que maldijera al pueblo de Israel.

"envió mensajeros a Balaán, hijo de Beor, que residía en Petor, ciudad que está junto al río Éufrates y era su país de origen, para que le dijeran: — Un pueblo ha salido de Egipto y cubre ya la faz de la tierra; ahora se ha asentado delante de mí. Ven, pues, y maldice a este pueblo de mi parte pues es más fuerte que yo; quizá entonces yo pueda derrotarlo y expulsarlo de mi territorio. Porque yo sé bien que será bendito quien reciba tu bendición y a quien tú maldigas, maldito será." (22:5-6)

El relato nos cuenta que Balaán no responde rápidamente a la petición, sino que decide consultar al Señor al respecto:

"Él les respondió: — Pasad aquí esta noche y yo os contestaré según me diga el Señor. Se quedaron, en efecto, con Balaán aquella noche los dignatarios de Moab." (22:8)

Dios se reveló en sueños a Balaán y le dijo:

"— No vayas con ellos. Tú no debes maldecir a ese pueblo porque es un pueblo bendito." (22:12b)

Pero otros dignatarios de más influencia fueron enviados al profeta para volverle a pedir que fueran con ellos a maldecir a Israel y recibir presentes por ello. Balaán vuelve a consultar al Señor y este le dice que vaya con ellos, pero que no diga nada que el no le muestre... y en el camino, algo sorprendente ocurre. La burra que Balaán llevaba no sigue las indicaciones de este porque ve a un ángel en el camino, y ante los azotes del profeta para que le obedezca, la burra empieza a hablar y a conversar con Balaán.

"Entonces el Señor hizo que la burra hablara e increpara a Balaán: — ¿Qué te he hecho, para que me hayas apaleado ya tres veces?" (22:28)

La escena no deja de ser sorprendente para nuestras mentes occidentales del siglo XXI, sin embargo, haríamos bien en no dejar escapar un principio universal muy necesario para combatir nuestras burbujas religiosas. Dios puede valerse de cualquier medio para comunicarse con nosotros.

Cómo el ver animales hablar no es algo que aceptamos con facilidad ni esperamos ver, nos es fácil perder de vista un hecho del relato que si ocurre frecuentemente hoy y que que a veces tampoco aceptamos con facilidad ni esperamos ver. Me refiero a que una persona como Balaán, que no era parte del pueblo de Israel y por lo tanto no estaba familiarizada con los rituales y ritmos del pueblo de Dios, pudiera comunicarse tan bien con el Señor y acabar siendo un instrumento de bendición.

¡Cuánto nos cuesta ver a Dios más allá de nuestras burbujas religiosas! Sin embargo, Dios está trabajando en cada rincón de este planeta, lo hace con cada ser humano, y lo hace muy bien. Él sabe como comunicarse perfectamente con los que tienen una cultura y unas creencias diferentes a las nuestras y ser consciente de ello es una señal de que entendemos su grandeza.

El término Missio-Dei ha tomado fuerzas en estos años atrás, y hace referencia al hecho de que Dios es un Dios misionero y la misión es en realidad suya, lo cual nos recuerda, que nosotros tan solo somos invitados a colaborar en lo que Dios está haciendo. Muchas veces, sin que nosotros en nuestra soberbia seamos consciente, Dios lleva a cabo su misión sin nosotros, y es esta realidad a la que me lleva el pasaje de hoy.

¿Dónde me cuesta más ver que Dios esté trabajando? ¿Cómo puedo tener mis ojos más atento para ver la obra de Dios allí por donde paso y donde llego? ¿Qué es en el fondo lo que nos lleva a pensar que el mundo está perdido hasta que nosotros lleguemos?


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miércoles, 5 de febrero de 2020

Los capítulos 20 y 21 de Números nos relatan a Israel en otro tramo de su viaje, y como en porciones anteriores, la queja sigue estando muy presente.

"La comunidad padecía falta de agua y se amotinaron contra Moisés y Aarón. El pueblo se quejó contra Moisés, diciendo: — ¡Ojalá hubiéramos muerto también nosotros cuando perecieron nuestros hermanos en presencia del Señor" (20:2-3)

"y protestó contra Dios y contra Moisés, diciendo: — ¿Por qué nos habéis hecho salir de Egipto para hacernos morir en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y estamos hastiados de este alimento miserable." (21:5)

En la queja expresada en el capítulo 20,  encontramos a Moisés muy cargado con las continuas protestas del pueblo y aunque acude al Señor para buscar respuesta y la obtiene, no responde exactamente conforme Dios le indica, lo cual trae consecuencias:

"Pero el Señor dijo a Moisés y a Aarón: — Por no haber confiado en mí y no haber hecho que se manifestara mi santidad delante de los israelitas, no guiaréis esta comunidad a la tierra que les he dado." (20:12)

En la segunda queja del capítulo 21, el pueblo acaba siendo atacado por serpientes venenosas, lo cual atribuyen a una consecuencia de sus actitudes:

"por lo que el pueblo acudió a Moisés y le suplicó: — Hemos pecado al hablar contra el Señor y contra ti. Intercede ante el Señor para que aleje estas serpientes de nosotros. Moisés intercedió por el pueblo." (21:7)

En ambas ocasiones, Dios escuchó la intercesión de Moisés y proveyó en un primer momento, agua de una roca para satisfacer la sed del pueblo y después, una serpiente de bronce que proveyó sanidad a todas las personas que la miraban estando afectadas por el veneno de los reptiles.

Dios conoce las dificultades de nuestros caminos y las consecuencias de nuestros errores, Él desea que aprendamos a acudir confiadamente a su presencia en vez de andar por la vida culpabilizando a los demás de lo que nos sucede. Lo segundo, sabemos que solo trae ruptura y sufrimiento, lo primero, nos coloca en el lugar donde la provisión de Dios actúa. Moisés era escuchado y guiado cuando ante las dificultades, acudía al Señor con sinceridad. Para los cristianos, Jesús es la respuesta que Dios nos ofrece: Él es el agua de la roca y quien fue levantado para que quienes le miremos obtengamos sanidad.:

"pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna" (Juan 4:14)

"Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que sea levantado el Hijo del Hombre, para que todo aquel que cree, tenga en El vida eterna." (Juan 13:14-15)

La reflexión para mi en este día tiene que ver con mis respuestas ante las dificultades ¿Soy de los que busco culpables cuando las cosas no son como me gustaría o de los que acudo al Señor confiando en su guía y provisión en Jesús? Un ejercicio interesante, es meditar en lo que ha pasado cuando, ante mis necesidades insatisfechas, mi estrategia ha sido buscar culpables y quejarme y que ha pasado cuando ante mis necesidades insatisfechas, he acudido a Dios con vulnerabilidad y confianza ¿Qué puedo hacer para salir de lo primero y  avanzar en lo segundo?



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domingo, 2 de febrero de 2020

En los capítulos del 13 al 19 el pueblo de Israel ha llegado ya desde el Sinaí al desierto de Parán, y si durante el viaje la crítica fue algo constante, en el nuevo lugar sigue siendo la tónica de actuación.

No cabe duda que el desierto implicó una travesía hostil, lo cual siempre es adecuado para sacar del interior lo mejor y lo peor de los viajeros. Los frutos de la formación espiritual se pone siempre en evidencia cuando estamos en circunstancias límites. Por ejemplo, en el capítulo doce vimos que María casi preparó un motín en contra del liderazgo de Moisés en medio de las dificultades, sus críticas alimentaron al pueblo negativamente. Esas mismas dificultades que María percibía, y a las que respondía con su crítica vehemente, Moisés también las experimentaba, pero el además, tenía que bregar con las respuestas difíciles e injustas del pueblo y seguir dirigiéndoles. La gran diferencia es que Moisés, enfrentando más dificultad que María, manifestó mansedumbre... él no se alegró por la lepra de Maria como consecuencia de su actitud errónea, sino que intercedió por ella con compasión. Eso me hace preguntarme algo ¿Qué sale de mi cuando estoy en dificultades, un espíritu de crítica o un espíritu de comprensión y compasión? Otra vez, las dificultades sacan de nosotros lo que está en nuestro interior.

En la porción en la que medito hoy, doce espías fueron enviados a examinar la tierra que debían tomar. Llama mi atención, que ante este reto sale a la luz la percepción profunda que tenemos de nosotros mismos y de los demás. En este caso diez de los doce espías explican así su percepción:

"—La tierra que hemos recorrido y explorado es una tierra que devora a sus habitantes. Toda la gente que vimos en ella es de gran estatura; también vimos allí nefilitas (los descendientes de Anac provienen de los nefilitas). Nosotros, a su lado, teníamos la impresión de ser como saltamontes, y eso mismo les parecíamos a ellos." (13:32b-33)

Está claro que si la percepción de ellos mismos es "ser como saltamontes" y a la vez no sale de ellos ninguna percepción acerca de como es el Dios que les acompaña, el resultado sea de nuevo la crítica y el desánimo:

"Entonces toda la comunidad comenzó a lamentarse a gritos y el pueblo pasó toda la noche llorando. Toda la comunidad a una murmuraba contra Moisés y Aarón diciendo: —¡Ojalá hubiéramos muerto en el país de Egipto! O si no, ¡ojalá, al menos, hubiéramos muerto en este desierto!" (14:1-2)

Solo Josué y Caleb mostraron una percepción diferente tras la exploración, el reto sacó de ellos otra manera de verse y mirar el entorno:

"Entonces Caleb impuso silencio al pueblo en presencia de Moisés y dijo: —Subamos con decisión y apoderémonos de esa tierra, pues somos más poderosos que ellos." (13:30)

Más adelante, nos encontramos con otra respuestas detestable en medio de la hostilidad del desierto, Coré, junto a otras personas de influencia, preparan un motín:

"y se rebelaron contra Moisés junto con doscientos cincuenta israelitas, jefes de la comunidad y miembros del consejo, todos ellos personas de renombre." (16:2) aquel

Dios interviene y enseñó al pueblo la importancia de la guía y la autoridad espiritual. En medio de una mortandad dramática, Aarón toma un incensario y dice el texto:

"Se puso entre los vivos y los muertos y se detuvo la plaga." (16:48)

Nuevamente, vemos una respuesta de compasión e intercesión por quienes están sufriendo las consecuencias de escoger el camino equivocado. Moisés y Aarón se colocan ante nosotros con los elementos necesarios para ser reconocidos como espiritualmente maduros. Con razón ellos fueron instrumento de Dios para guiar a un pueblo tan difícil.

La inmadurez espiritual saca de nosotros la queja y la rebelión, la madurez espiritual, por el contrario, nos llevará a un espíritu de agradecimiento y también a ser compasivos con los que nos rodean, aun a pesar de que a veces estén sufrimiento por escoger caminos injustos. Reconozco que el pueblo de Israel representa muy bien mi inmadurez espiritual. La crítica sale de mi constantemente en momentos de presión y todo ello me hace pensar en la necesidad que tengo de avanzar para ser más como Moisés y Aarón, en el sentido de ser una persona mansa y llena de compasión con los que me rodean.

En estos días, algunos miembros de la comunidad cristiana en la que participo nos hemos adentrado a conocer más a fondo el movimiento de santidad. Hemos descubierto que tratar de actuar de la manera adecuada en el momento oportuno (lo cual me parece buena definición de lo que es la santidad) es imposible sin una transformación profunda de nuestro corazón.

Algunas personas en la comunidad estamos practicando en estos días disciplinas espirituales relacionadas con evitar durante todo un día la crítica o el hablar mal de los demás. Al adentrarnos en la práctica durante un tiempo, vamos descubriendo que reformar los hábitos de nuestros pensamientos y lenguaje implica un cambio profundo de mente y corazón, por lo que a menudo retomamos prácticas del movimiento contemplativo (en el que nos adentramos meses atrás), donde el venir a Dios en silencio para que el nos recuerde su amor y nos sane, no se puede desligar de las prácticas de santidad.

Concluyo una vez más reconociendo que las dramáticas historias del Antiguo Testamento son también mis propias historias y ante ellas, decido poner mi confianza en Jesús, a través de una fe práctica que me lanza a empezar a pensar, sentir y actuar de una manera diferente, bajo la guía y poder del Espíritu Santo.

¿Qué crees que te aportaría el tratar de estar un día completo sin criticar y sin hablar mal de otros? Ten en cuenta que la práctica espiritual nunca debe ser una carga pesada, sino una manera de expresar la fe y confianza en Jesús de manera viva y activa. Imagínate que la práctica es la manera en la que decides lanzarte valientemente al vacío, esperando que Jesús te reciba en sus brazos.

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