domingo, 22 de noviembre de 2020

AMAR COMO DIOS AMA (2ª TESANOLICENSES 3)

Pablo ya  ha aclarado que ante la persecución y el sufrimiento no toca especular sobre el fin de los tiempos sino permanecer firmes. Este permanecer firmes lo resume en el capítulo tres con las siguientes palabras:

"Que el Señor, pues, encamine vuestros corazones para que améis a Dios y esperéis a Cristo sin desfallecer." (3:3 BTI)

Me gusta como lo traduce la versión DHH:

"Que el Señor os ayude a amar como Dios ama y a tener en el sufrimiento la fortaleza de Cristo." (3:3 DHH)

El término "amar como Dios ama" da para mucho. A mi me hace pensar en la paciencia que Dios tiene conmigo, en que no me da lo que merezco sino lo que necesito (gracia), en como en momentos de necesidad me entiende, me sostiene y me guía... y podría seguir meditando en el AMOR con mayúscula que llega a mi vida en la persona de Dios y de manera más entendible para mi en la encarnación divina de Cristo y encontrar así mucho para practicar hoy mismo.

Que amen como Dios ama es el deseo de Pablo para quienes están en dificultades en Tesalónica, no es tiempo para perderse en especulaciones acerca de la venida de Cristo, es tiempo de amar como Dios ama entre ellos, a quienes les persiguen, al prójimo... pues el mal que nos rodea en el cristianismo se vence con el bien que procede del puro amor de Dios. El mismo Pablo escribiría más adelante en su carta a los Romanos: "No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal." (Rom 12 21 RVR60) y sabemos como el Maestro inspiró estas palabras del Apóstol con su mensaje revolucionario y contra corriente:

"Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos." (Mat 5:44b-45 RVR60)

Quizás sentimos que hay personas que no nos tratan bien, que tenemos políticos que no realizan siempre sus funciones con acierto, que nos rodea mucho peligro, enfermedad, engaño, mentiras, injusticia etc. Sospecho que el principio para los Tesalonicenses es el mismo que para nosotros: es tiempo de permanecer en el Señor amando como él ama, es tiempo de vencer el mal con el bien, tiempo de permanecer en las enseñanzas revolucinarias de Jesucristo. 

Llama mi atención como muchos cristianos hoy justifican sus duras palabras y reprensiones hacía aquellos que no piensan o actúan como ellos y tras las mismas aclaran que "esta reprensión es un gran acto de amor por su parte"o incluso afirman "no hay mayor acto de amor que denunciar y señalar la maldad de ellos y advertirles del castigo que les espera". 

No voy a entrar a juzgar las intenciones detrás de estas actitudes (a veces tan frecuentes en las redes sociales), porque no descarto que podamos reprender desde el amor. A la vez, suelo sospechar cuando el camino del amor que más se evidencia en nosotros es el de duras palabras que tratan de imitar a Jesús y a los apóstoles ante los religiosos, judaizantes etc. El motivo de mi sospecha, es que mi vieja naturaleza es poco paciente e inclinada a huir de la gracia ante aquellos que piensan y actúan como yo no espero, y he descubierto que mi vieja naturaleza a veces se disfraza de "santidad" para justificar la poca paciencia y gracia que en esos momentos me inunda. A la vez, justificar mis duras críticas comparándome con Jesús, los profetas o los apóstoles, a menudo puede ser otra evidencia más de mi falta de humildad más que de mi amor rebosante. 

Dicho esto, hay lugar para rechazar un estilo de vida desordenado que no contribuya al plan de Dios. De hecho, parece que algunos Tesalonicenses estaban dejando de trabajar y viviendo de una manera desordenada y poco apropiada. Quizás porque las especulaciones sobre la venida de Cristo les servía de excusa para ello o quizás porque la cultura del patronato romano les estaba influyendo, pero fuera como fuera, estaban cayendo en una vida desordenada:

"Finalmente, hermanos, esto es lo que os mandamos en nombre de Jesucristo, el Señor: que os mantengáis apartados de todo hermano que viva ociosamente y no siga la tradición que ha recibido de nosotros." (3:6 BTI)

Pablo les aclara que el principio que les enseñó estando entre ellos fue el de trabajar responsablemente para no serles de carga y servirlos en amor, es decir, trabajar para el beneficio de otros:

"...trabajamos día y noche hasta casi extenuarnos, con el fin de no ser gravosos a ninguno de vosotros." (3:8b BTI)

Aun Pablo les invita a combatir esas actitudes desordenadas separándose de quienes las fomenten, para ver si así tales personas se dan cuentan que deben cambiar:

"Y si alguien no hace caso a lo que os decimos en esta carta, tomad nota de él y hacedle el vacío, a ver si se avergüenza." (3:14 BTI)

Pero estas palabras de Pablo, no deben ser entendidas fuera del contexto original, el cual tiene como fundamento el de que "amemos como Dios ama" y por si alguien tuviera alguna duda de a lo que se refiere con no juntarse o hacer el vacío a los que viven desordenadamente, el mismo Pablo aclara:

"Pero no lo tratéis como enemigo; corregidlo, más bien, como a un hermano." (3:15 BTI)

Es más, el Maestro nos enseñó a tratar a los enemigos con acciones  que les beneficien, así que solo actuar desde duras palabras o disciplinas difíciles de gestionar, es no entender el principio fundamental del amor, la gracia y la compasión que sustenta el evangelio bien entendido y que debe evidenciar cualquier acto de reprensión.

Concluyo diciendo, que esta carta me anima en medio de las dificultades e injusticias, a no olvidar que soy llamado a permanecer firme en Jesús, y que eso significa permanecer en amar como Dios ama. 

¿Cómo percibes principalmente el amor de Dios en tu vida? ¿De qué manera ese amor te inspira amar a otros? Cuando enfrentas dificultades a través de otras personas ¿qué impulsos son los primeros que se manifiestan en ti? ¿Cómo disciernes los impulsos que brotan de tu vieja naturaleza de los que brotan del Espíritu Santo?

Piensa en personas que no te han tratado bien ¿Qué puedes hacer para amarlas como Dios te ama? 
  
Read More

viernes, 20 de noviembre de 2020

Parece que los Tesalonisences, en medio de la persecución y el sufrimiento, estaban recibiendo mensajes confusos acerca de la venida del Señor Jesús. Es muy probable que algunos estuvieran enseñando que dicha venida ya ocurrió y esto pudiera dejar a los cristianos perseguidos con una sensación de abandono. Pablo les escribe para corregir estas enseñanzas y recordarles lo que les enseñó sobre el día del Señor.  

"En cuanto a la manifestación de nuestro Señor Jesucristo y al momento de nuestra reunión con él, os pedimos, hermanos, que no perdáis demasiado pronto la cabeza, ni os dejéis impresionar por revelaciones, por rumores o por alguna carta supuestamente nuestra en el sentido de que el día del Señor es inminente." (2:1-2)

Es interesante como en tiempo de dificultad y confusión, las teorías acerca de la venida del Señor o la aparición del anticristo se disparan, y muchos se aferran a ellas para justificar respuestas radicales y aun disparatadas. El fanatismo religioso se aprovecha de la debilidad que causan las dificultades en los creyentes y las sectas toman un poder increíble en las adversidades. 

Escribo esta reflexión en tiempos de pandemia por el Covid19, y solo tengo que pasear por las redes sociales para escuchar a un gran grupo de cristianos apoyando teorías conspiratorias donde involucran a los gobernantes y a otras personas de influencia mundial para darles categorías tanto diabólicas como de mensajeros divinos según la teoría a la que decidan darle credibilidad. Así como los Tesalonicenses, nosotros somos invadidos por rumores confusos y las palabras de Pablo "¡Que nadie os desoriente en modo alguno!" (2:3a) toman así una relevancia increíble en nuestro siglo XXI. 

Pablo, ante tanta confusión, les recuerda sus enseñanzas y les pregunta:

"¿No recordáis que ya os hablaba de esto cuando estaba entre vosotros?" (2:5)

Siguiendo la tradición profética, Pablo entendía que en este mundo caído no nos faltarían gobernantes rebeldes y opresores que se exaltarían a ellos mismos y que tomarían el lugar de Dios para muchos. Así como en el Antiguo Testamento podemos leer sobre Nabucodonosor (Isaías 13-14) o el rey del norte (Daniel 7-12), el apóstol podría también nombrar a los emperadores romanos. Pablo parece desembocar toda esta línea de rebeldía y opresión en "el inicuo"; un personaje que suplanta a Dios desde la mentira y un poder destructor. Aun les dice que toda esta maquinaria de maldad está en el mundo y no se manifiesta plenamente porque algo la frena.

Es decir, Pablo no ignora que vivimos en un mundo donde la maldad se extiende a través de personas influyentes. La Biblia desde el Génesis hasta el Apocalipsis, no deja de relatar la historia de los que son oprimidos injustamente y tampoco deja de denunciar a las superpotencias por confiar en carros y caballos (nuestro equivalente a armamento) o por acumular riquezas (precisamente una de las causa mayores de pobreza y contaminación en el mundo de hoy) etc. etc. Ante toda esta realidad injusta que se rebela contra los planes de Dios para la humanidad, Pablo afirma:

"Porque ese misterioso y maligno poder está ya en acción; sólo hace falta que se quite de en medio el que hasta el momento lo frena. Entonces se dará a conocer el impío a quien Jesús, el Señor, destruirá con el aliento de su boca y aniquilará con el esplendor" (2:7-8)

Si bien el lenguaje que Pablo usa está sujeto a muchas interpretaciones, el punto más claro de su discurso es que la maldad y la injusticia que representa este personaje no prevalecerá, sino que será vencida por Jesucristo. Y dicho mensaje, no es para que continúen motivando especulaciones acerca de cuando llegará el día del Señor en el que la opresión y el sufrimiento desaparecerá, sino para que se llenen de esperanza y sepan que lo que les toca no es especular, sino mantenerse firmes en las enseñanzas de Jesucristo acerca de como vivir en un mundo caído. 

"Por tanto, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que os hemos enseñado de palabra o por escrito." (2:15)

Es como si Pablo les dijera, dejad de especular sobre fechas y teorías, es cierto que la maldad aun puede manifestarse aun peor que en nuestros días, pero nosotros sabemos que la maldad no prevalecerá y que un día será vencida. Recordad que la realidad de que un día la maldad será destruida, no es para que especuléis sobre fechas sino para que llenos de esperanza vivan una vida justa y de amor, en medio de un mundo roto. Los cristianos somos llamados a vivir ya bajo el reino de Dios, es así como manifestamos que el Cielo está invadiendo la Tierra. 

Es por ello que el siguiente y último capítulo de la carta se va a enfocar en aspectos muy prácticos acerca de como vivir en medio de un mundo injusto. 

¿Cómo ves que ciertas teorías hoy pueden estar confundiendo a personas de fe tal como les pasó a los Tesalonicenses (lee 2ª Tesalonicenses 2:1-2)? ¿Cómo imaginas que nuestros hermanos en la fe atravesaron momentos difíciles en el pasado (aun hoy en muchos países fuera de occidente) como pandemias, persecución y guerras? ¿Qué piensas cuando tomas consciencia de que hay lugares en el mundo donde las personas llevan siglos luchando con enfermedades, guerras y opresión? ¿De qué manera te afecta la idea de Pablo de que la maldad e injusticia más horrible no prevalecerá ante Jesús y un día desaparecerá?


Read More

martes, 17 de noviembre de 2020

CUANDO TE OPRIMEN (2ª TESALONICENSES 1)



Es probable que la segunda carta de Pablo a los Tesalonicenses no se escribiera mucho después de la primera. La persecución de la comunidad cristiana no parece que ha mejorado, y a la vez, en esos momentos difíciles los Tesalonicenses se encontraban confusos sobre el momento de la segunda venida de Cristo. Pablo les escribe una breve carta para animarlos y aclarar sus dudas. 

El capítulo uno comienza con una oración de agradecimiento por la la fe, amor y constancia de esta comunidad, atributos que han sido manifestados en medio de una persecución que en vez de menguar se ha intensificado. 

"Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás. Tanto es así que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis." (1:3-4)

El sufrimiento, que en este caso causa la persecución, es por causa del reino de Dios, y por tanto, un vínculo de participación con la obra de Cristo. 

"Esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis." (1:5)

La palabra axios traducida como "dignos" hace referencia a la armonía que tiene lugar cuando hay una relación coherente con Dios mismo y su Reino. Si bien los creyentes, en esta relación con Dios, hemos de esforzarnos en amarnos unos a otros, vivir en esperanza en medio de las dificultades soportando desde una actitud pacífica y constante en la fe; es Dios mismo que nos declara "dignos de su llamamiento", y es la gracia misma de Dios que se derrama y que desata el poder que nos sostiene y nos transforma a la imagen de Jesús, en un proceso que incluyen los sufrimientos (1:11-12). 

Pablo empatiza con el dolor de los cristianos en sufrimiento debido a la persecución y les aclara que lo justo sería que aquellos que hacen uso de la violencia y actúan causando dolor a otros, sean los que padezcan las consecuencias terribles del camino que han escogido y que aquellos que han decido vivir en paz con Dios y los seres humanos, reciban el reposo y la paz que anhelan. Si bien, nadie, está exento de padecer las acciones injustas de otros, dichas injusticias no permanecerán para siempre:

"Es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, mientras que a vosotros, los que sois atribulados, daros reposo junto con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo." (1:6-8)

Esta realidad futura, no le es revelada a los Tesalonicenses para saciar ninguna sed de venganza contra sus opresores, es triste que tengamos que decir esto en nuestros días, pero se hace necesario ante el tono que algunos religiosos usan de términos como "perdición eterna" dirigido hacía aquellos que no piensan o actúan como ellos quisieran. 

La realidad de que la injusticia no permanecerá eternamente, debe motivarnos a ser constantes en el amor y en permanecer en las enseñanzas más básicas y revolucionarias del evangelio, que incluyen amar a nuestros enemigos. 

Amar a los que actúan injustamente no es solo decirles una verdad dolorosa sobre el futuro que les espera si no se arrepienten, tal como a veces la religión enfatiza, sino también buscar el bien de ellos desde la gracia escandalosa. Esta gracia escandalosa entiende que "vencer el mal con el bien" implica también bendecirles, andar la milla extra y no ofrecerles lo que se merecen, sino el amor que necesitan para ser libres ¿Acaso no es así como Dios nos alcanzó en su día y nos transforma hoy? 

El movimiento cristiano, bien entendido, es un movimiento que colabora con Dios en este mundo desde una actitud pacífica. Este pacifismo no ignora ni calla sobre el terrible final que tiene el camino de maldad, no se separa de la denuncia profética, pero no es verdaderamente un movimiento cristiano si las armas de combate evidentes y principales contra la maldad no son la gracia, el amor y la compasión.

Las palabras del Maestro "de gracia recibisteis, dad de gracia", no me deja otra opción que tratar a los que hacen mal, de la misma manera que Jesús me ha tratado y me trata a mi cuando hago el mal. 

¿Qué situaciones injustas estás viviendo en tu entorno o país? ¿Quienes son las personas que crees que están actuando injustamente? Imagínate que invitas a estas personas a tu casa y les preparas un banquete y les compras unos regalos especiales ¿Qué ves en tu cara y en la de ellos cuando te imaginas la escena?

Read More

miércoles, 11 de noviembre de 2020

En los dos últimos capítulos de la carta a los Tesalonicenses, Pablo es tremendamente práctico a la hora de señalar el estilo de vida que debe caracterizar a quienes les leen. Se trata de aspectos que van a desafiar a la cultura predominante de la época y a manifestar una nueva manera de entender la vida y movernos en ella. Desafiar el estatus quo puede llegar a ser muy incómodo, mucho más, cuando la propuesta cristiana, nada tiene que ver con aspectos relacionados con la forma de vestir o el estilo musical, sino con como manejarnos en el contexto de la vida cotidiana desde el amor.

En un lugar donde el templo a Afrodita daba lugar a espacios de prostitución donde los hombres trataran a las mujeres como objetos y la sexualidad se separaba del compromiso, Pablo les dice:

"La voluntad de Dios es vuestra santificación: que os apartéis de fornicación; que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor, no en pasión desordenada, como los gentiles que no conocen a Dios;" (4:3-5)

Les anima a ser responsables en sus trabajos y ante una cultura de afán económico y egoísmo, que se ocupen de los negocios desde la honradez, usando la economía para suplir necesidades:

"Procurad tener tranquilidad, ocupándoos en vuestros negocios y trabajando con vuestras manos de la manera que os hemos mandado, a fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera y no tengáis necesidad de nada." (4:11-12)

La perspectiva de la vida es también clave para este movimiento contracultura. La perspectiva cristiana nos coloca en el lugar de la esperanza y es en dicho lugar donde nuestra conducta hoy tiene sentido. De ahí que en un mundo donde la tumba es el final, Pablo les recuerda que la muerte ha sido vencida.

"Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él." (4:13-14)

Y que aunque vivir a la manera del Reino de Dios, puede traer dificultades, un día el Reino se establecerá plenamente. El apóstol usa la imagen del César en una entrada triunfal ante una multitud, y la cambia por Jesús siendo recibido de manera gloriosa por una multitud que le recibe en los cielos:

"El Señor mismo, con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo. Entonces, los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras." (4:16-18)

Guardamos la esperanza de que la injusticia no permanezca y llegue a su fin y que la plenitud del Reino de Dios venga, pero entrar en cábala de fechas y tiempos no nos corresponde:

"porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche." (5:2)

Lo que nos corresponde, es vivir como si el Reino estuviera ya aquí, y animarnos como comunidad cristiana para que así sea. Las últimas recomendaciones de Pablo es una lluvia de aspectos que los Tesalonicenses no debían descuidar para su formación espiritual, entre estos aspectos les señaló el no menospreciar a los hermanos cuando edifican la comunidad, actuar de manera que se contribuya a la paz, manifestar una actitud de gozo, una vida de oración constante, gratitud, dependencia del Espíritu y de escuchar su voz para el momento presente y evitar toda clase de mal (5:12-22). Llama mi atención que en esta lista de consejos, aspectos tan funcionales como saber tratar bien a los que son responsables en la comunidad y el ayudar a los débiles, se mezclan con aspectos de espiritualidad profunda como el orar sin cesar y no apagar el Espíritu, lo cual nos invita a considerar que la verdadera espiritualidad conecta la tierra y el cielo. Si en nuestra espiritualidad no encontramos esta conexión, necesitamos una urgente revisión. 

Es decir, la futura esperanza del cristiano, no nos lleva a estar de brazos cruzados en una espera resignada, sino que nos introduce en un proceso de santidad, donde el amor se hace evidente de una manera práctica, o dicho de otro modo, donde el Reino de Dios que un día será establecido plenamente, se hace presente aquí y ahora, a pesar de que eso implique ir contra la corriente de este mundo. No podría el apóstol sellar estas ideas con una mejor oración que esta:

"Que el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser —espíritu, alma y cuerpo— sea guardado irreprochable para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará." (5:23-24)

Con esta oración, nos agarramos a Aquel que produce este tipo de vida en nosotros, sin su presencia y ayuda, todo quedaría en buenas intenciones, pero la vida con Dios es posible gracias a que Él mismo la produce, la sustenta y la establecerá plenamente.

¿A qué aspectos de la vida de santidad te está llevando Dios en estos momentos? ¿Cómo te afecta el escuchar que Dios es fiel y hará la obra que se ha propuesto? 

¿Cómo ves en tu vida la conexión de aspectos espirituales como la oración, el silencio y el retiro con el uso de tu dinero, tugestión en en el trabajo, vecindario etc.?

Read More

sábado, 7 de noviembre de 2020

COMO UNA MADRE (1ª TESALONICENSES 2-3)

En esta porción de la carta, se nos muestra principios básicos de la comunión cristiana y del acompañamiento espiritual. La misión de Pablo en Tesalónica, no parece que se basó en crear estructuras eclesiales complejas basadas en eventos sino que la predicación clara del evangelio vino acompañada de una aplicación radical y tierna en el ámbito de las relaciones personales: 

"Antes bien, nos portamos con ternura entre vosotros, como cuida una madre con amor a sus propios hijos. Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no solo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas, porque habéis llegado a sernos muy queridos." (2:7-8)

Tristemente, el entendimiento de la misión en nuestro occidente, a menudo ha enfatizado como fundamento, el establecimiento de una estructura económica que mantenga el ministerio. Pablo, sin embargo, se responsabilizó de su sostén económico personal para demostrar que el no ser gravoso económicamente con aquellos a los que sirves, puede ser una parte muy práctica de vivir y enseñar el evangelio:

"Os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga; cómo, trabajando de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios." (2:9)

El modelo de Pablo, pone patas arriba nuestra mentalidad cristiana capitalista y empresarial, la cual coloca a la economía como uno de los elementos básicos que la comunidad debe enfrentar para mostrar su amor. 

Pablo, sin embargo, manifiesta el amor no responsabilizando a la comunidad de la cuestión económica necesaria para su ministerio. La mentalidad de Pablo hoy nos cuesta entenderla y aun percibirla en el contexto bíblico, ya que interpretamos sus cartas desde nuestras gafas occidentales. De ahí, que muchos usen para justificar la práctica de ofrendas regulares, palabras que el apóstol usó con motivos muy diferentes. Por ejemplo, cuando Pablo dice a los Corintios:

"Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas." (1ª Corintios 16:2)

Algunos ignoran que Pablo se dedicó durante un tiempo concreto a llevar dinero a los pobres, y que al dinero y a la práctica a la que se refiere no es, ni para mantener su ministerio, ni para mantener estructuras eclesiales, sino para ayudar a hermanos que estaban pasando por un tiempo de necesidad.

La perspectiva misionera de Pablo, nos deja con el elemento básico de una predicación del evangelio basada en un amor radical entrañable y tierno, y pone en evidencia la idea de que la misión solo se podría llevar a cabo bajo agencias que gestionen bien el uso de capital. Pablo no las necesitó, y sin querer yo despreciar la buena labor que muchas de estas agencias misioneras hacen hoy, si me atrevo a decir, que limitar nuestra perspectiva misionera al uso de las mismas, es perder de vista el carácter más orgánico y sencillo que nos provee el relato bíblico. Sospecho, que necesitamos creatividad para desprendernos de nuestras gafas empresariales y que ello podría desatar una mayor accesibilidad y multiplicación del ministerio apostólico de la iglesia en nuestros días y en nuestros entornos naturales. 

El amor y acompañamiento de Pablo, no solo desafía nuestra mentalidad capitalista, sino que además desafía nuestra perspectiva territorial en el ministerio. Pablo acompañó a la comunidad de Tesalónica, en un momento histórico donde los medios de comunicación que hoy conocemos le sonaría a ellos a pura magia. Sin teléfonos, sin internet y sin Whatsapp, Pablo procuraba seguir informado de como la iglesia en Tesalónica avanzaban en su fe y amor, se preocupaba por la persecución que sufrían, oraba por ellos, les enviaba cartas y cuando el mismo no podía viajar, enviaba a algún hermano de confianza para obtener la información. 

"Por eso también yo, no pudiendo soportar más, envié para informarme de vuestra fe, pues temía que os hubiera tentado el tentador y que nuestro trabajo hubiera resultado en vano." (3:5)

Podemos dedicar hoy mucho tiempo, dinero y energía para asistir a programas y eventos y colaborar en proyectos, y a la vez, no adentrarnos en relaciones significativas de amor como las que Pablo experimentó, donde podamos decir que hemos sido como una madre con sus hijos y que estamos dispuestos a dar nuestra vida por alguien. 

La porción de hoy, me anima a revisar seriamente donde se van mis esfuerzos y energía, me lleva a pensar quienes son los nombres de las personas a las que le dedico mi interés, mi tiempo y mi apoyo, me pregunto quienes son aquellas personas por las que estoy dispuesto a dar mi vida y aun mostrarle atención cuando la barrera de la distancia se pone entre nosotros. Si este tipo de relaciones genuinas y profundas no son las que consolidan la experiencia de comunidad cristiana ¿cuáles son los elementos que se llevan la energía cuando tratamos de consolidad nuestra vida en comunidad? 


Read More

viernes, 6 de noviembre de 2020

Esta es una de las primeras cartas que tenemos de Pablo. Sabemos por el libro de Hechos que Pablo visitó la sinagoga de Tesalónica y enseñó que el Mesías debía sufrir y que este Mesías fue Jesús, quien murió y resucitó (Hechos 17:1-3). Muchos creyeron el mensaje y parece que así empezó una nueva comunidad. Sin embargo, a esta comunidad no le faltó dificultades desde su inicio; algunos organizaron alborotos y declararon que ellos eran infieles al César al declarar que el verdadero rey es Jesús (Hechos 17:7).  

Pablo escribe a cristianos que han demostrado su fe, amor y esperanza de una manera práctica en medio de un ambiente hostil, y así, en la oración con la que inaugura su escrito (la primera oración de dos más que pronunciará) declara:

"acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo." (1:3)

Pablo les recuerda que el evangelio no les llegó solamente como un mensaje intelectual, sino como un poder transformador que les llevó a un estilo de vida diferente que inspiró a otros:

"pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre. Bien sabéis cómo nos portamos entre vosotros por amor de vosotros. Vosotros vinisteis a ser imitadores nuestros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con el gozo que da el Espíritu Santo. De esta manera habéis sido ejemplo a todos los creyentes de Macedonia y de Acaya," (1:5-7)

Si el evangelio no nos transforma en una manera de vivir que acaba bendiciendo a los demás, lo único que nos quedan son ideas para satisfacer nuestra curiosidad o en el peor de los casos, ideas para discutir con los demás ¡Qué triste cuando el evangelio se muestra solo como un elemento para la discusión, en vez de como el elemento que nos transforma! 

Sin duda, el intelecto es una de las áreas que el evangelio nos transforma, y parece que en la comunidad cristiana de Tesalónica, muchos habían cambiado su paradigma para interpretar el mundo, despojándose de creencias politeistas que le llevaban a vivir rindiendo lealtades a diferentes divinidades según áreas concretas de la vida y sin una esperanza firme en el futuro:

"...cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera." (1:9b-10)

La conversión, tiene que ver con el arrepentimiento y en el lenguaje original del antiguo testamento no se usa una palabra religiosa, sino la misma que describe un cambio de dirección de 180 grados. 

A menudo, nos quedamos solo con la idea de que la conversión es un evento único, sin embargo, aunque podamos identificar un evento destacado de conversión en nuestra vida y en la de otras personas, la conversión es a la vez un proceso. 

Si bien, un día decidimos darnos la vuelta y seguir a Jesús, es poco a poco que Él nos va revelando aquellas áreas de nuestras vidas que aun deben convertirse, que aun no están rendidas totalmente o suficiente a Dios... Los politeistas rendían a diferentes dioses diferentes áreas de sus vidas, sin embargo, en la fe judeocristiana todos los aspectos de nuestra vida deben estar rendidos ante un solo Dios, liberándonos así de una lealtad esquizofrénica. 

No obstante, es posible ser monoteista y vivir como politeista, y eso ocurre cuando declarando a Jesús como único Señor, vivimos, por ejemplo en nuestra área econonómica, rendidos ante el consumismo de nuestros días, o en el área de liderazgo personal, rendidos ante el hedonismo de nuestro siglo. 

La conversión, por tanto, es un evento en el sentido de que un día decidimos seguir a Jesús, pero a la vez es un proceso, en la medida de que en nuestro caminar con él, vamos descubriendo que hay áreas de nuestra vida que no le hemos entregado aun. 

Este aspecto es básico para entender porque el evangelio es poder de Dios para transformarnos, así como fueron transformados Pablo y los Tesalonicenses y desde ahí poder inspirar a otros, como también Pablo fue ejemplo de inspiración para ellos y ellos para personas en Macedonia y Acaya. 

Concluyo pues, que si bien el evangelio me ha dado una nueva cosmovisión para entender el mundo, es en un proceso de conversión que el Espíritu Santo nos va transformando. En este proceso no estoy de brazos cruzados, sino que voy rindiendo todo aquellos aspectos que el me revela. Además, lo que rendí en el pasado, no significa que esté rendido hoy (el pasado ya no existe y el futuro no llegó) pues la vida es dinámica y lo único que puedo rendir a Dios es el presente.

Te reto a sacar un tiempo para evaluar tu propio proceso de conversión regularmente. Quizás ahora tienes tiempo para hacerlo o prefieres buscar un momento más oportuno. La idea es la siguiente:

Mira tu vida hoy, tus pensamientos, tus emociones, tu cuerpo físico ¿Hay aspectos que deben ser rendidos a Dios? ¿Qué significa rendir estos aspectos a Él?

Mira tu vida relacional, tu familia, tu comunidad cristiana, tus amigos, tus compañeros y vecinos ¿Está tu vida relacional rendida a Dios? ¿Qué significa para ti rendir tu vida relacional a Él?

Mira tu trabajo, tus proyectos, tu economía, tus sueños ¿Hay aspectos que sientes que no están puesto en sus manos? 




Read More