miércoles, 18 de julio de 2018


Me adentro en los capítulos 9 al 11 del libro de Zacarías. Lo que nos vamos a a encontrar desde aquí hasta el final de la obra, son una serie de poemas e imágenes que nos van a dar pistas acerca de como será el esperado reino mesiánico.

Concretamente, en la porción de hoy, encontramos la imagen humilde del Mesías viniendo a Jerusalén montado en un burro:

"Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna." (9:9)

Después el texto nos lleva a pensar en este rey humilde como un pastor sobre Israel que reune a sus ovejas esparcidas:

"Yo los llamaré con un silbido, y los reuniré, porque los he redimido; y serán multiplicados tanto como fueron antes." (10:8)

Sin embargo, este pastor será rechazado, primero por el mismo pueblo y también por los líderes, lo que lleva a ver al pueblo a merced de pastores corruptos:

"Y me dijo Jehová: Toma aún los aperos de un pastor insensato; porque he aquí, yo levanto en la tierra a un pastor que no visitará las perdidas, ni buscará la pequeña, ni curará la perniquebrada, ni llevará la cansada a cuestas, sino que comerá la carne de la gorda, y romperá sus pezuñas." (11:15-16)

El contraste del modelo mesiánico con el modelo de este mundo es claro. La victoria y la liberación en el reino de Dios parte de un liderazgo humilde que se caracteriza por atender a los heridos, sin embargo, fuera del reino de Dios solo encontramos egoismo.

El texto plantea una importante cuestión al pueblo de Dios ¿Hasta cuándo será rechazado por Israel su rey?

Pienso en como soy propicio a buscar la victoria fuera de la humildad y en mi tendencia a pensar en mi mismo y despreocuparme del dolor ajeno. Todo ello me hace ver que la historia de Israel es mi propia historia y que el punto central de este texto es relevante para mi ¿Hasta cuando voy a luchar en mis propias fuerzas? ¿Estoy dispuesto a rendirme a aquel que puede salvarme? 

En este punto del libro me surge la siguiente oración:

"Jesús, tu vienes en humildad y yo a veces busco la guerra. Necesito tus tiernos cuidados, necesito andar en tu estilo, líbrame de los pastores corruptos, quienes se mueven desde el egoismo. Líbrame del pastor corrupto que hay en mi corazón. Me rindo a ti." 



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miércoles, 11 de julio de 2018

CONTRA EL ANTINOMIANISMO (ZACARÍAS 7-8)

Tras los sueños y visiones que hemos visto hasta el capítulo seis, nos encontramos ahora con una muy buena conclusión de los mismos. Esta porción empieza con una pregunta de parte del pueblo:

"Les encargaron hacer la siguiente pregunta a los profetas y a los sacerdotes del templo del Señor de los Ejércitos Celestiales: «¿Debemos continuar de luto y ayuno cada verano en el aniversario de la destrucción del templo, como lo hemos estado haciendo durante muchos años?»." (7:3)

En un sentido, detrás de esta pregunta parece que se encuentra la inquietud por saber si en verdad el reino de Dios va a ser instaurado por fin en medio de ellos y el tiempo de lamentación por fin acabó.

Zacarías en principio, más que responder la pregunta, les muestra la responsabilidad que tiene el pueblo para ver el reino en medio de ellos:

"«El Señor de los Ejércitos Celestiales dice: juzguen con imparcialidad y muestren compasión y bondad el uno por el otro. No opriman a las viudas ni a los huérfanos ni a los extranjeros ni a los pobres. Tampoco tramen el mal unos contra otros." (7:9-10)

En un sentido, a la pregunta de "¿Se instaurará el reino en este tiempo?", el profeta responde con otra pregunta: "¿Estáis dispuestos a vivir de manera diferente a como vivieron vuestros antepasados?"

"»Sus antepasados se negaron a escuchar este mensaje. Volvieron la espalda tercamente y se taparon los oídos para no oír. Endurecieron su corazón como la piedra para no oír las instrucciones ni los mensajes que el Señor de los Ejércitos Celestiales les había enviado por su Espíritu por medio de los antiguos profetas. Por eso el Señor de los Ejércitos Celestiales se enojó tanto con ellos." (7:11-12)

No cabe duda en la porción de hoy, del deseo de Dios de bendecir al pueblo y traer un tiempo diferente, Zacarías lo deja ver con claridad:

"»El Señor de los Ejércitos Celestiales dice: pueden estar seguros de que rescataré a mi pueblo del oriente y del occidente. Yo los haré regresar a casa para que vivan seguros en Jerusalén. Ellos serán mi pueblo, y como su Dios los trataré con fidelidad y justicia." (8:7-8)

Sin embargo, el profeta nos da un antídoto ante la herejía del antinomianismo, la cual puede llegar a estar muy presente en algunos movimientos cristianos de hoy. El antinomianismo cree que en la vida de fe, nos toca estar de brazos cruzados, cree en una gracia donde lo que hagamos o dejemos de hacer nada importa. Sin embargo Zacarías les recuerda que la vida con Dios hay un colaborar con su voluntad, una rendición que no es solo una aceptación de información intelectual, sino una manera de vivir y responder diferente:

"Pero ustedes deben hacer lo siguiente: digan la verdad unos a otros. En sus tribunales, pronuncien veredictos que sean justos y que conduzcan a la paz. No tramen el mal unos contra otros. Dejen de amar el decir mentiras y jurar que son verdad. Yo odio todas esas cosas, dice el Señor»." (8:16-17)

Si, Dios quiere restaurar a su pueblo, y lo va a hacer, pero la realidad del reino no se experimentará si decidimos seguir andando en los caminos que nos llevaron hasta la desolación. El arrepentimiento es un andar en otro sentido, es un pensar, actuar y responder de manera diferente.

Deseamos que la paz de Dios nos acompañe, y Dios desea darnos su paz, sin embargo, seguimos seres con capacidad de decidir como vamos a vivir. El mensaje de los profetas muestra a menudo las bendiciones y promesas de Dios condicionadas a nuestra manera de vivir.

Esto me hace pensar en mis deseos de restauración en diferentes áreas de mi vida. Dios me ha mostrado la necesidad de caminar en tales áreas de una nueva manera, me ha mostrado mi necesidad de hacer ajustes importantes. No cabe duda que tal visión de su deseo y voluntad es una manifestación de su gracia, pero esa gracia no solo actúa en mi en el papel de la transmisión de información correcta, también actúa en el papel de capacitarnos para vivir de la manera correcta.

Además, esa gracia nunca significó para las personas de fe, estar de brazos cruzados, sino más bien permite que el esfuerzo, tome también su lugar correcto dentro del bendito proceso de ser más como Jesús. Esto no es difícil de entender, cuando somos consciente que nuestro Camino es un camino de vida real y práctica, es el Camino de Cristo viviendo en nosotros y a través de nosotros, donde toda obra buena que realizamos es manifestación del poder y la gracia divina, y por tanto, todo mérito es de Cristo mismo. Es su vida en nosotros que moviliza nuestra voluntad y coloca el esfuerzo en el lugar correcto del camino de la gracia.

"Señor, tu me vas mostrando como he de vivir, y tu me ofreces el poder para vivir conforme a tu voluntad. Mi esfuerzo personal por si solo no tiene capacidad para la transformación de mi corazón, sin embargo, tu invitación es a una vida de fe activa, que implica no sembrar para la carne, sino para el Espíritu. Ayúdame a permanecer rendido a ti, no quiero volver a tomar las riendas de mi vida, lléname de tu Espíritu Santo. Gracias por llenarme Señor, me dispongo a vivir en la compasión y la bondad a hablar verdad y buscar el bien de mi prójimo". 

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viernes, 6 de julio de 2018

SUEÑOS Y VISIONES (ZACARÍAS 1:7-6:15)

Me adentro en una porción donde Zacarías recibe una serie de sueños y visiones. A lo largo de todas las Escrituras, nos encontramos con la idea de que Dios puede hablar a los seres humanos mientras duermen. Por ejemplo, en el libro de Génesis se nos habla de los sueños de Jacob, José y Faraón.

He usado los materiales de The Bible Project para situarme y me he encontrado con la propuesta de que los sueños de Zacarías en esta porción podrían emparejarse de manera no lineal, atendiendo al tema. Siguiendo esta sugerencia, tenemos por tanto las siguientes parejas de sueños:

- El primer y octavo sueño que nos hablan de que se acaban los 70 años de exilio y nos deja con la pregunta de si es el momento de la llegada del reino del Mesías.  El primero nos muestra jinetes que recorren la tierra anunciando paz (1:8-17) y el octavo jinetes que la vigilan (6:1-8):

"Entonces los otros jinetes le informaron al ángel del Señor, que se encontraba entre los arrayanes: «Hemos estado recorriendo la tierra y el mundo entero está en paz»." (1:11)

"Los poderosos caballos estaban ansiosos por salir a vigilar la tierra. Así que el Señor dijo: «¡Vayan y vigilen la tierra!». Entonces salieron de inmediato a hacer el recorrido." (6:7)

- El segundo y séptimo sueño que nos hacen reflexionar de como el pecado de Israel les llevó al exilio. El segundo sueño nos habla de cuatro cuernos que representan la opresión de Siria y Babilonia y cuatro herreros que representan la victoria de Persia sobre tales opresores (1:18-21) y el séptimo sobre una mujer metida en una canasta que parece representar los años de rebelión de Israel (5:5-11).

"—¿Qué significan estos cuernos? —pregunté al ángel que hablaba conmigo. Él me contestó:—Estos cuernos representan a las naciones que dispersaron a Judá, a Israel y a Jerusalén. Entonces el Señor me mostró cuatro herreros. —Y estos hombres, ¿qué vienen a hacer? —pregunté. El ángel me contestó:—Estos cuatro cuernos, es decir, estas naciones, dispersaron y humillaron a Judá. Ahora estos herreros han venido para aterrorizar, derribar y destruir a esas naciones." (1:19-21)

"—¿Qué es? —pregunté. —Es una canasta para medir grano —respondió—, y está llena con los pecados de los habitantes de todo el país." (5:6)

- El tercer y sexto sueño que nos recuerdan la promesa de que la nueva Jerusalén será reconstruida. El tercer sueño nos muestra a un hombre midiendo la ciudad y luego esta llena de vida (2:1-13) y el sexto nos habla de como la ciudad será libre de corrupción a través de un rollo que habla de eliminar a los que roban y mienten (5:1-4)

"—¿Adónde vas? —le pregunté. —Voy a medir Jerusalén —me contestó— para ver cuánto mide de ancho y de largo." (2:2)

"Entonces él me dijo: —Este rollo contiene la maldición que cubrirá toda la tierra. Un lado del rollo dice que los que roban serán desterrados; el otro lado dice que los que juran en falso serán desterrados." (5:3)

- El cuarto y quinto sueño que nos hablan de dos líderes importantes: Josué y Zorobabel y de ser fieles. En el cuarto sueño Josué está con ropas andrajosas y se le ofrece nuevas vestiduras, como símbolo de perdón y restauración (3:1-10) y en el quinto se muestran diferentes símbolos y a Zorobabel implicado en la reconstrucción del templo, cosa que no ocurrirá por estrategias humanas sino solo por el Espíritu de Dios (4:1-14)

"La ropa de Jesúa estaba sucia cuando estuvo de pie ante el ángel. Entonces el ángel dijo a los otros que estaban allí: «Quítenle esa ropa sucia». Luego se volvió hacia Jesúa y le dijo: «¿Ya ves? He quitado tus pecados y ahora te voy a dar esta ropa nueva y fina»." (3:3-4)

"Entonces me dijo:—El Señor dice a Zorobabel: “No es por el poder ni por la fuerza, sino por mi Espíritu, dice el Señor de los Ejércitos Celestiales." (4:6)

La porción acaba con otro sueño fuera de las parejas que he nombrado, donde aparece Josué, el sumo sacerdote coronado, probablemente como símbolo del futuro Mesías y su reino:

"Entonces coloca la corona en la cabeza de Jesúa, el sumo sacerdote. Dile: “El Señor de los Ejércitos Celestiales declara: ‘Este es el hombre llamado el Retoño. Él echará ramas desde donde está y construirá el templo del Señor’”. Así es, él construirá el templo del Señor. Entonces recibirá el honor real y desde su trono gobernará como rey; también desde su trono servirá como sacerdote y habrá armonía perfecta entre sus dos oficios." (6:11b-13)

Descubro que estas visiones y sueños se aplican perfectamente a nuestra realidad rota. Dios quiere que se acabe la opresión, nos recuerda la manera equivocada en la que hemos vivido, nos trae promesas de restauración y un nuevo futuro y me resalta hoy un punto de acción importante:

"Todo esto sucederá si ustedes se aseguran de obedecer lo que dice el Señor su Dios." (6:15b)

A lo largo del estudio en esta porción bíblica, he recordado que mi tendencia es a tratar de salvarme a mi mismo a través de mis propias estrategias humanas, tan limitadas y a veces erradas. Tiendo a creer que tengo poder para eliminar aquello que me oprime, a mantener el control por mi mismo, pero hoy resalta ante mi:

“No es por el poder ni por la fuerza, sino por mi Espíritu, dice el Señor de los Ejércitos Celestiales." (4:6b)

Reconocer la opresión sobre mi, disponerme a no actuar como me dicta la carne sino como me dirige el Espíritu de Dios, es lo que hoy hace que tenga sentido práctico para mi todos estos sueños y visiones. La historia de Israel, vuelve hoy a ser también mi historia.

"Señor, reconozco que tu paz y restauración no vendrán a mi vida si persisto en andar fuera de tu voluntad. Toma las riendas de mi vida una vez más, y si vuelvo a tomar yo mismo el control, dame la gracia que me permita rectificar a tiempo."


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martes, 3 de julio de 2018

Me adentro en el libro profético de Zacarías, una obra que se desarrolla después de que los judíos exiliados a Babilonia vuelven a Jerusalén. En el libro de Esdras, se nos dice que Zacarías y Hageo animan al pueblo a la reconstrucción del templo:

"Profetizaron Hageo y Zacarías hijo de Iddo, ambos profetas, a los judíos que estaban en Judá y en Jerusalén en el nombre del Dios de Israel quien estaba sobre ellos. Entonces se levantaron Zorobabel hijo de Salatiel y Jesúa hijo de Josadac, y comenzaron a reedificar la casa de Dios que estaba en Jerusalén; y con ellos los profetas de Dios que les ayudaban." (Esdras 5:1-2)

Hemos de tener en cuenta que el profeta Jeremías dijo que el exilio de los judíos en Babilonia duraría 70 años y tras este tiempo, habría de esperar un reino de paz y bendición:

“Toda esta tierra será desolación y horror, y estas naciones servirán al rey de Babilonia setenta años." (Jeremías 25:11)

"Pues así dice el Señor: “Cuando se le hayan cumplido a Babilonia setenta años, yo os visitaré y cumpliré mi buena palabra de haceros volver a este lugar." (Jeremías 29:10)

Esos 70 años parece que están a punto de finalizar, sin embargo, regresar del exilio y habitar de nuevo en la tierra, no está exento de esfuerzo y trabajo duro, lo cual podría llevar al pueblo a preguntarse cuando llegará el reposo que tanto anhelan. Parece que el libro de Zacarías tratará de responder a esta pregunta y ofrecer también instrucciones para este tiempo de transición.

La porción en la que me adentro hoy es muy corta, solo 6 versículos, sin embargo, en ellos Zacarías va a poner una base sólida y práctica para el pueblo. El cimiento que hemos de echar sobre el que la obra de Dios se llevará a cabo es el arrepentimiento. Zacarías les recuerda que sus antepasados vivieron sin tener en cuenta a Dios y esto les trajo consecuencias nefastas y les llevó al exilio, por lo tanto, la primera lección a considerar es volvernos a Dios:

«Yo, el Señor, estuve muy enojado con los antepasados de ustedes. Por lo tanto, dile al pueblo: “El Señor de los Ejércitos Celestiales dice: ‘Regresen a mí y yo me volveré a ustedes, dice el Señor de los Ejércitos Celestiales’. No sean como sus antepasados que no querían escuchar ni prestar atención cuando los antiguos profetas les dijeron: ‘El Señor de los Ejércitos Celestiales dice: “Apártense de sus malos caminos y abandonen todas sus prácticas malvadas”’." (1:2-4)

El arrepentimiento es un giro de 180º, es darnos cuenta que el camino que estamos tomando es el equivocado y tomamos la decisión de girarnos y volvernos al correcto.

Una de las dificultades para entender el arrepentimiento, es verlo solo en su dimensión de evento en el pasado. En muchos contextos cristianos enfatizamos el día de nuestra conversión, como aquel en el que decidimos reconocer nuestra necesidad de Dios y decidimos seguir a Jesús. Sin duda, ese fue un momento clave e importante, el problema viene cuando no entendemos el arrepentimiento más que en esa dimensión pasada, y tenemos dificultad para entenderlo como un proceso y/o una actitud que nos debe acompañar a lo largo de nuestra vida.

Como seres dinámicos que somos, enfrentamos nuevas etapas y realidades en nuestras vidas: nuestra etapa infantil, juvenil y adulta, nuestra etapa estudiantil, laboral, o nuestro reto de formar una familia, la crianza... a veces, una mudanza, nuevos vecinos etc. Todo ello nos lleva a preguntarnos: ¿Están estas nuevas realidades convertidas al Señor?

Nuestro pasado ya no está, el futuro no llegó aun en nuestra dimensión actual, lo único que tenemos para rendir a Dios es nuestro presente, y el arrepentimiento no es otra cosa que volvernos hoy a una actitud en la que aquello que tenemos, que pensamos y que sentimos lo ponemos ante Aquel a quien hemos proclamado Señor de nuestra vida.

¿Qué significa para mi poner en práctica hoy las palabras de Zacarías? ¿Qué aspectos de mi vida presente no están rendidos delante de Dios? ¿Qué significa a niveles prácticos rendirlos hoy?




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jueves, 28 de junio de 2018

El libro de Hechos acaba en el capítulo 27 y 28 con el naufragio del barco donde el apóstol viajaba y era conducido rumbo a Roma, la salvación de toda la tripulación llegando a la isla de Malta y finalmente la llegada a Roma donde proclamó el mensaje del Reino y quedó dos años completos.

Llama mi atención como en medio de las circunstancias en las que Pablo se encuentra, su fe siempre aporta a quienes le acompañan: en medio del huracán en el mar, trae palabras de consuelo recibidas por un ángel; afirmando que todos se salvarán de la tormenta aunque la nave se perderá.

"Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave. Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo" (27:22-23)

Una vez en Malta el padre del funcionario principal de la isla estaba enfermo y Pablo lo sana:

"Y aconteció que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebre y de disentería; y entró Pablo a verle, y después de haber orado, le impuso las manos, y le sanó." (28:8)

Una vez en Roma, Pablo les testifica acerca del Reino de Dios.

"Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas." (28:23)

Todo ello me hace pensar en que aporta mi fe en medio de las circunstancias en las que me encuentro.

¿Estoy dispuesto a recibir palabras de aliento para los que me rodean y están en dificultades?, y si esto ocurriera ¿Estaría dispuesto a compartirlas con ellos? ¿Estoy dispuesto a orar con fe por los que están en momentos críticos? ¿Estoy dispuesto a compartir del Reino de Dios con los que tengo cerca?

Dios me desafía con el ejemplo de Pablo a un estilo de vida misional, que no se basa en eventos para ser sal y luz en medio de un mundo roto, sino que consiste sencillamente en abrir mis ojos ante la realidad que me rodea, y permitir que Dios me dirija a llevar su palabra, su sanidad y sus buenas noticias en mi entorno.

¿Estoy dispuesto a ser misional en el contexto de la vida cotidiana?... quizás todo comienza abriendo mis ojos ante la necesidad y pidiendo a Dios que me libre de mirar hacía otro lado.



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lunes, 25 de junio de 2018

Hoy he leído los capítulos 23, 24, 25 y 26 de Hechos, donde vemos a Pablo defendiendo su causa ante las acusaciones de los judíos ante el Consejo, ante Félix, ante Festo y ante Agripa.

Llama mi atención lo siguiente: En dos de sus declaraciones el apóstol dice:

"...hasta hoy yo he actuado delante de Dios con toda buena conciencia" (23:1)

"En todo esto procuro conservar siempre limpia mi conciencia delante de Dios y de los hombres" (24:16)

Pablo admite que sigue el Camino tras haberse encontrado con Jesús resucitado, pero fuera de este hecho no pueden acusarle, su consciencia está limpia delante de Dios y de los hombres. Esto no significa perfección, sino la capacidad para reconocer aquellas acciones que atentan contra Dios y nuestro prójimo, teniendo el valor de confesarlas y aceptando el perdón y la gracia divina.

Me pregunto si soy capaz de saber como está mi consciencia ante Dios y los hombres. Para ello creo que necesito entrar en un ritmo que me permita el autoexaminarme a la vez que reconozco el perdón de Dios, su gracia y su poder para llevarme a ser transformado a la imagen de Cristo.

Lo siguiente que llama mi atención es que Pablo recibe las siguientes palabras en medio de un ambiente donde planean matarle:

"¡Ánimo! Así como has dado testimonio de mí en Jerusalén, es necesario que lo des también en Roma" (23:11)

El que Pablo recibiera estas palabras me hacen pensar en lo sobrenatural en la vida cristiana. Hay momentos en los que Dios nos habla directamente o a través de alguien de manera asombrosa, y esas palabras suponen un ánimo increíble en medio del Camino.

No hace mucho, me encontraba en un dilema con respecto a compartir o no con una comunidad cristiana algo que tenía preparado, no estaba seguro de si podría expresar de manera entendible lo que tenía en mi corazón. Estaba a 1000 Kms de casa y no compartí mi dilema con nadie, sin embargo, un amigo mío me envío un escrito al movil donde me contaba que le vine a su mente mientras oraba con esta idea: "No dudes del mensaje, el Señor te pondrá las palabras adecuadas".

No siempre encontramos esos momentos, a veces enfrentamos silencio y la aparente ausencia de la presencia de Dios. He de reconocer que es un misterio la manera en la que Dios obra, pero lo cierto es que en la manifestación de su presencia y en la noche oscura del alma, él está llevando a cabo la obra de que seamos más como Jesús.

La teología no parece aclarar aparentes contradicciones ni preguntas del tipo: "¿condiciona mi oración la voluntad de Dios?"... por lo que el misterio me invita, no a lo irrazonable, sino a aceptar que Dios va más allá de lo que podemos razonar, y que me toca confiar en él, y estar abierto a la posibilidad de que me hable de manera sobrenatural o permita que pase por la noche oscura del alma... en ambas situaciones, él sigue siendo Dios soberano.

¿Estoy abierto a que Dios me hable de manera sobrenatural? ¿Estoy consciente que la noche oscura del alma es un lugar que Dios usa para hacer su obra en mi?, ¿Qué significa confiar en Dios en todo momento?


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