martes, 17 de septiembre de 2019

En estos días me he adentrado en los capítulos del 12 al 26 del libro de Deuteronomio, encontrándome con una colección de leyes para el pueblo de Israel.

Desde el capítulo 12 al 16:17 las leyes están relacionadas principalmente con la adoración. El énfasis está en que Israel está llamado a adorar al único Dios, y dicha adoración es totalmente distinta a la que los pueblos de alrededor están ofreciendo a sus dioses:

"No los imites cuando rindas culto al Señor tu Dios. Nada hay más odioso y abominable para el Señor que lo que hacían esos pueblos en los cultos a sus dioses, pues llegaban al extremo de sacrificar a sus hijos e hijas en el fuego." (12:31)

La adoración del pueblo de Dios, al contrario de la adoración que estaban ofreciendo los pueblos de alrededor, debía llevarlos a tener en cuenta a los más necesitados en medio de ellos:

"Cada tres años reunirás el diezmo de los productos de ese año y lo depositarás a la puerta de tus ciudades, para que cuando venga bien el levita, que no recibió parte o herencia como tú, bien el inmigrante, el huérfano y la viuda que viven en tu ciudad, puedan comer hasta quedar satisfechos. Y el Señor tu Dios te bendecirá en todo lo que hagas." (14:28-29)

"por eso te mando que abras generosamente la mano a tu hermano, al pobre y al indigente de tu tierra." (15:11b)

Israel había comprobado el estilo de vida de un pueblo como Egipto, que no adoraba al único Dios. Ahora, en un sentido, son llamados a vivir el "anti-egipto", es decir, una manera diferente de manejarse en la tierra y con el prójimo. Por ejemplo, en un momento de la historia donde los esclavos forman parte de la estructura social normal, Israel debe incorporar un elemento revolucionario para la época: la garantía del bienestar de los mismos incluso a través de un proceso de liberación:

"Y cuando lo liberes no lo dejarás marchar con las manos vacías, sino que le darás generosamente de aquello con lo que el Señor tu Dios te haya bendecido: de tu ganado, de tu era o de tu lagar. Recuerda que fuiste esclavo en Egipto y que el Señor tu Dios te liberó; por eso te ordeno esto hoy." (15:13-15)

Desde los capítulos del 16:18 al 18:22, las leyes se relacionan principalmente con la relación del pueblo con los jueces, los sacerdotes y los reyes. En esta fracción, vuelve a llamar mi atención el matiz "anti-egipto" que por ejemplo, debían de manifestar los reyes, quienes no deberían rodearse de carros y caballos (una manera antigua de hablar del armamento), ni considerarse superior a sus hermanos, sino ser ejemplo de lo que significa  conocer y respetar los Caminos del Señor :

"El rey no deberá poseer una caballería numerosa ni hacer que el pueblo vuelva a Egipto para adquirir más caballos, pues el Señor dijo: “No volváis más por ese camino”. Tampoco tendrá muchas mujeres para que no se descarríe su corazón, ni acumulará oro y plata en cantidad excesiva. Cuando el rey tome posesión del trono real, mandará que le hagan una copia del Libro de la Ley que está al cuidado de los sacerdotes levitas. La llevará siempre consigo y la leerá todos los días de su vida para que aprenda a respetar al Señor su Dios, observando todos los preceptos de esta ley y poniendo en práctica sus prescripciones, de modo que no se crea superior a sus hermanos ni se aparte lo más mínimo de esta ley. Así, tanto él como sus descendientes tendrán un largo reinado en Israel." (17:16-20)

Desde el capítulo 19 al 26, las leyes se relacionan principalmente con el matrimonio, la familia, los negocios y la protección de los más vulnerables: las viudas, los huérfanos y los extranjeros, quienes debían ser considerados, para que no se repita la desigualdad que vivieron en Egipto:

"No le niegues sus derechos al inmigrante o al huérfano, ni tomes en prenda las ropas de la viuda. Recuerda que fuiste esclavo en Egipto, y que el Señor tu Dios te sacó de allí; por eso te ordeno que obres de este modo. Cuando siegues la mies de tu campo, si olvidas en él una gavilla, no vuelvas a buscarla. Déjala para el inmigrante, el huérfano y la viuda. Así el Señor tu Dios te bendecirá en todo lo que hagas." (24:17-19)

Entre estas leyes, he de reconocer que a menudo me he encontrado con maneras de ejercer la justicia que son difíciles de entender para mi, entre ellas las relacionadas con la pena de muerte. Los expertos en teología nos recuerdan que al acercarnos a la ley del Antiguo Testamento no debo ignorar tres aspectos claves:

El primero es recordar que estas leyes están en términos culturales muy diferentes al nuestro, y son las leyes dadas al antiguo Israel y relacionadas con el pacto del Sinaí. Por ejemplo, las leyes alimenticias permitían diferenciar a Israel de otras naciones y en el Nuevo Testamento quedan sin efecto en la realidad de un pueblo de Dios en el que no hay distinción entre judíos y gentiles (recordemos la visión de Pedro en Hechos 10 de los animales inmundos y la voz que le decía "mata y come").

"y vio que el cielo se abría y que algo así como un enorme lienzo descendía, colgado de sus cuatro puntas, y se posaba sobre la tierra. Había en él toda clase de cuadrúpedos, reptiles y aves. Y oyó una voz que le decía: — ¡Anda, Pedro, mata y come!" (Hechos 10:11-13)

La segunda clave es no comparar estas leyes con las nuestras en la actualidad, sino con las que dominaban en aquella época en la región a través de pueblos muy violentos e injustos. Solo así entenderemos como Dios está mostrándose en medio de una época y cultura muy concreta y llevándoles a una importante revolución al ritmo que podían entender y practicar.

La tercera clave es que debemos discernir el principio universal detrás de estas leyes, dicho principio trasciende los reglamentos jurídicos particulares y nos plantean una aplicación posible en nuestro tiempo y cultura. Veamos un ejemplo de como Pablo hace esto con la siguiente ley en Deuteronomio:

"No le pondrás bozal al buey mientras trilla." (25:4)

Pablo ve detrás de esta ley un principio universal aplicable a toda situación que nos permita no poner freno a aquello que trae vida y bendición y lo aplica al uso de la generosidad con aquellos que necesitan viajar para llevar las buenas noticias a otros lugares:

"la ley de Moisés en la que está escrito: No pongas bozal al buey que trilla. ¿Y esto lo dice Dios porque le preocupen los bueyes, o más bien refiriéndose a nosotros? Sin duda que está escrito en atención a nosotros, ya que, tanto el que ara como el que trilla, lo hacen con la esperanza de participar en la cosecha." (1ª Corintios 9:9-10)

Ahora nos toca a nosotros. ¿Cuál es el Egipto del que Dios nos ha rescatado? ¿Qué significa para nosotros vivir en el "anti-egipto", es decir, en una cultura diferente a la de la opresión? ¿Quiénes son "las viudas, los huérfanos y los extranjeros" donde yo vivo? ¿De qué manera puedo colaborar con Dios en su deseo de que los más vulnerables sean tenidos en cuenta?




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martes, 10 de septiembre de 2019

Desde los capítulos 4 al 11, Moisés, en más de un discurso, hace un serio llamado al pueblo que ha estado dando vueltas por el desierto para que se mantenga fiel al pacto con Dios.

"No añadáis ni quitéis palabra alguna a lo que yo os mando, sino cumplid estos mandamientos del Señor, vuestro Dios, que yo os prescribo." (4:2)

En la sección en la que me introduzco hoy, me encuentro con el Shemá, un texto central y muy importante en las Escrituras:

"Escucha, Israel: el Señor —y únicamente el Señor— es nuestro Dios. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas." (6:4-5)

Shemá significa "escucha" y es como se pronuncia en hebreo la primera palabra de esta importante oración. Sin embargo, Shemá, no es simplemente oír sonidos, es una referencia a una escucha atenta e implica también una respuesta por parte del receptor.

El llamado de la Shemá es a amar a Dios. La palabra que usa este texto para "amar" no implica solo emoción, sino que hace referencia a un amor activo, que decide intencionalmente actuar en consecuencia.

Hemos de entender por tanto, que el Shemá es un llamado a la obediencia y la devoción a solo un dios, el único Creador del cielo y la Tierra.

Para entender la Shemá, hemos de conocer el contexto en el que el pueblo de Israel la recibe. Lo primero que hemos de tener en cuenta es el ambiente politeista del momento. El autor Alan Hirsh en su obra "Caminos Olvidados" explica que dicho politeismo implicaba la fidelidad a diferentes dioses ante diferentes actividades, él señala que si un politeista iba a coger agua del río tenía que pasar por el valle, antes de pasar por el valle debía presentar su adoración al dios del lugar. Después quizás debía pasar por el bosque, pero en el bosque vivían espíritus a los que había que ofrecer ciertos holocaustos para recibir su protección. Una vez llegado al río, el politeista podía tener en cuenta a la diosa que gobernaba dicho lugar, y ofrecer el sacrificio adecuado para evitar que el río se secara o acabara provocando inundaciones desastrosas para las cosechas. Es ante esta realidad politeista que el pueblo recibe el Shemá, que viene a decir que cuando pasen por el valle, el bosque o el río, deben adorar al único Dios.

El monoteismo bíblico nos introduce en una espiritualidad integral, donde todo lo que hacemos en la vida cotidiana, debe estar en armonía con el Creador de la vida. Por raro que nos suponga a los occidentales porciones del pentateuco cuando nos habla sobre que hacer cuando se te cae un animal a un hoyo o te sale moho en la cocina, o llega la menstruación... lo que no debemos perder de vista, es que estos libros están conectando aspectos de la vida cotidiana con Dios, para que cualquier actividad que realicemos se convierta en un acto de adoración.

El corazón de este asunto es en realidad un asunto del corazón, es decir, se trata de rendir la familia, el trabajo, el ocio, la sexualidad y cualquier otro aspecto cotidiano ante Dios, realizando así cualquier actividad bajo su guía y no bajo los conceptos de un mundo que no le tiene en cuenta.

En el nuevo testamento, la idea se repite, el apóstol Pablo, por ejemplo, lo dice así:

"Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;" (Colosenses 3:23)

Podemos pensar que el politeismo es algo de otro tiempo y otra cultura, pero creo que eso es un error. A veces los cristianos vivimos en el dualismo sagrado/secular, donde el día sagrado es el domingo, el lugar sagrado es el sitio en el que me reúno ese día con mis hermanos para alabar a Dios y las personas sagradas aquellas que ese día se ponen al frente de la comunidad. El gran problema con esta concepción de lo que es sagrado es cuando todo lo que está fuera de ese día, ese lugar y esas personas se considera "secular". Secular significa separado de Dios. El teólogo Francis Schaeffer dijo "nada es secular, excepto el pecado", sin embargo, muchos cristianos hablan de que el lunes están en un trabajo secular, en vez de en un trabajo sagrado. Si el domingo estamos conectados con Dios y el lunes estamos trabajando como el resto de personas que no tienen en cuenta a Dios, entonces sabemos de que va el politeismo que el Shemá quiere combatir.

Repito, el corazón del asunto es un asunto del corazón; nuestro trabajo, nuestro descanso, nuestras fiestas y nuestra sexualidad, entre muchas otras cosas, se convierten en algo tremendamente sagrado cuando las llevamos a cabo desde nuestra rendición al Dios que las ha creado y nos la ha ofrecido para nuestra vida diaria.

Moisés, está recordando al pueblo que sus vecinos viven sin tener en cuenta a Dios, viven sirviendo otros dioses, pero que ellos son llamados a vivir en armonía con el Creador del Universo.

Pienso en cuantos dioses hoy reclaman fidelidad en mi cultura occidental ofreciéndome estilos de vida diversos: el materialismo, el consumismo, el hedonismo, el egoísmo... pienso en los grandes templos que se levantan para adorar y cumplir los preceptos de estos dioses (entre ellos los grandes Centros Comerciales), y pienso en el consejo de Moisés de vivir de manera diferente a como viven quienes no tienen en cuenta a Dios.

Cuando esté con mi familia, cuando esté trabajando o estudiando, cocinando, paseando, descansando o festejando, a un solo Dios estoy sirviendo. Como Pablo dijo: "Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;" 

¿De qué manera el Shemá amplía mi concepto de adoración? ¿En qué lugares y actividades me cuesta ver y contar con Dios? ¿Qué tipo de formación espiritual necesito para sumergirme en una espiritualidad más integral y menos dualista?



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viernes, 6 de septiembre de 2019

Comienzo la lectura del quinto libro del Pentateuco, el libro de Deuteronomio. El significado del nombre que recibe este escrito, Deuteronomio,  es "segunda ley", ya que Moisés, a punto de morir, se presenta ante el pueblo para exhortarles a que sean obediente ante lo que Dios ha dicho y darles también nuevas leyes a considerar.

"Estas son las palabras que Moisés comunicó a todo Israel, al otro lado del Jordán, en el desierto" (1:1a)

Israel ha estado muchos años por el desierto y están a punto de entrar en la tierra que Dios les prometió, es un momento clave, y Moisés quiere que haya una conciencia de como ha afectado la desobediencia durante este tiempo en el desierto y la importancia de vivir bajo la guía de Dios. Precisamente los tres primeros capítulos recuerdan escenas de la rebelión del pueblo hacía Dios:

"Sin embargo, vosotros os rebelasteis contra la orden del Señor vuestro Dios, os negasteis a subir, y os pusisteis a murmurar dentro de vuestras tiendas diciendo: “El Señor debe odiarnos; nos sacó de Egipto para entregarnos en manos de los amorreos y destruirnos”" (1:26-27)

"Yo os lo advertí, pero no me escuchasteis; os rebelasteis contra la orden del Señor y tuvisteis la osadía de subir a la montaña" (1:43)

La desobediencia a Dios trae consecuencias nefastas:

"Por eso tuvisteis que permanecer tanto tiempo en Cadés Barnea." (1:46)

Sin embargo, Dios seguía mostrando una y otra vez su gracia, y Moisés lo resalta en su discurso:

"Porque el Señor tu Dios te ha bendecido en todo lo que has emprendido, ha protegido tu caminar a través de este inmenso desierto y nada te ha faltado durante estos cuarenta años, porque el Señor tu Dios ha estado contigo”." (2:7)

Soy consciente de que me introduzco en escenas y leyes muy extrañas para mi, sin embargo, hay un principio universal en este texto que se hace muy presente a lo largo de la lectura de todo el Antiguo Testamento. Me refiero a la realidad de una humanidad que decide vivir sin tener en cuenta a Dios, es decir, en rebelión hacía su Creador, lo cual nos conduce a consecuencias no deseadas. Y por otro lado, la realidad de un Dios que a pesar de nuestra rebelión, nos da nuevas oportunidades, con el fin de librarnos de los caminos torcidos que escogemos. 

La gracia de Dios significa que el Creador no nos da lo que merecemos, sino lo que necesitamos. El paradigma jurídico está muy presente en la Biblia, así como lo está en todas las culturas de la humanidad, no olvidemos que la Biblia en gran parte, nos narra como Dios se manifiesta en medio de la realidad humana caída, desde nuestro propio lenguaje y cultura. Sin embargo, el Nuevo Testamento nos da luz acerca de como las leyes jurídicas del pueblo de Israel, y podemos decir que de todos los pueblos, por necesarias y útiles que sean para las sociedades, no tienen el poder de transformar lo profundo del corazón. 

"Porque si la ley pudiera dar vida, entonces la justicia realmente se obtendría en virtud de la ley" (Gálatas 3:21b)

La ley en las Escrituras se hace universal para nosotros en como la misma Biblia la resumen en palabras de Jesús y también de Pablo:

"Jesús contestó: —“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”. Este es el primer mandamiento y el más importante. Hay un segundo mandamiento que es igualmente importante: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Toda la ley y las exigencias de los profetas se basan en estos dos mandamientos." Mateo 22:37-40)

"Porque toda la ley en una palabra se cumple en el precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo." (Gálatas 5:14)

Sin embargo, el cumplimiento de la ley, solo es posible de manera perdurable desde la transformación de nuestros corazones por el Espíritu Santo, lo cual se lleva a cabo dentro del proceso de caminar con Dios en el día a día y a través de la gracia.

Tener estos conceptos en cuenta, nos ayuda a entender porque el legalismo no nos hace mejores personas y también a que necesitamos alimentar un andar con el Señor en su gracia, donde somos honestos con él con respecto al estado de nuestro corazón. Reconocemos así la importancia de cumplir la ley, es decir, de amar a Dios y de amar a nuestro prójimo, como elementos claves para una vida plena, pero a la vez, reconocemos nuestras grandes limitaciones para ello y venimos ante el Dios que nos libra de la culpabilidad y nos transforma con su presencia constante.

Las palabras de Moisés al pueblo, son muy oportunas para mi vida, me recuerdan que a pesar de mis errores, Dios siempre es fiel y permanece dispuesto para enseñarme y transformarme, la pregunta es ¿Cómo la meditación en esta realidad me ayuda a caminar más consciente de su presencia y más en armonía con su voluntad? ¿Cuál es mi parte en el proceso de transformación en el que Dios me tiene?





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sábado, 31 de agosto de 2019

Los capítulos 2 y 3 de segunda de Pedro hacen una descripción de falsos maestros en medio de la iglesia. Estos son descritos por tener intenciones y motivaciones malvadas.

"Miran con ojos cargados de pasión a la mujer adúltera; están siempre hambrientos de pecado; seducen a los débiles; su corazón rebosa avaricia; ¡son unos malditos!" (2:14)

"Esos individuos son manantiales sin agua, nubes arrastradas por el huracán. Densas tinieblas los aguardan, pues son declamadores ampulosos y vacíos que seducen con la promesa de placeres carnales desenfrenados a quienes acaban de escapar de las garras del error. Les prometen libertad, cuando ellos mismos son esclavos del vicio, pues quien te vence te esclaviza." (2:17-19)

Esto nos hace pensar en que la verdadera libertad viene por el sometimiento al ritmo y a la vida ordenada y organizada por Dios. Por ello no es extraño que acabe esta carta resaltándome otra vez la palabra "esforzaos". Dice Pedro en contraste con el estilo de vida corrupto que ha descrito:

"Nosotros, sin embargo, confiados en la promesa de Dios, esperamos unos cielos nuevos y una tierra nueva que sean morada de rectitud. Por tanto, queridos, en espera de tales acontecimientos, esforzaos por vivir en paz con Dios, limpios e intachables."  (3:13-4)

La vida cristiana es una vida activa y no pasiva. Lutero dice en su introducción al comentario de Romanos: "Oh, esa fe es una cosa viva, atareada, activa, poderosa! Es imposible que no esté haciendo sin cesar lo bueno"

La pregunta que me hago hoy es : ¿estoy andando ese camino en el que uno se esfuerza de manera activa e intencional por vivir en paz con Dios, limpio e intachable? (3:14)

Que la gracia y el poder para vivir la vida de Cristo viene de Dios no tiene para mi duda, pero que esa gracia y poder nos lleva a esforzarnos en una nueva manera de vivir tampoco.

Y aquí viene un problema para mi: además de la gracia y poder para vivir el Camino, enfrento la tendencia de dejarme llevar por mis propios deseos egoístas, y cuando hago caso a mi vieja naturaleza, entonces las duras y desagradables palabras de Pedro para los falsos maestros en estos capítulos también llegan a describir mi corazón. Es por esta razón, que en la libertad de elección que tenemos los seres humanos, tiene sentido el esfuerzo al que Pedro alienta a sus lectores.

Una de las cosas que he descubierto en la vida, es que las necesidades en los seres humanos han sido puestas por Dios y son legítimas y sagradas. El problema real viene cuando tratamos de satisfacer dichas necesidades con estrategias fatales, que dejan de lado la voluntad del Creador. Cuando eso ocurre, acabamos contribuyendo a una de estas cuatro rupturas: con Dios, con nosotros mismos, con nuestro prójimo o con el entorno. En vez de permitir que Dios nos dirija a responder armónicamente ante nuestra necesidad, dejamos que lo haga el egoísmo, y ahí acabamos siendo maestros del error y contribuyentes al desprecio, así como Pedro describe en esta carta a los falsos maestros. Ante esta posibilidad, la advertencia es clara:

"Estáis, pues, advertidos, mis queridos. Montad guardia, para que no os seduzca el error de los libertinos ni se desmorone vuestra firmeza. Y creced en gracia y en conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él la gloria ahora y por siempre. Amén." (3:17-18)

Quiero acabar mi meditación en esta carta, describiendo una herramienta práctica de montar guardia para evitar ser seducido del error, o para tratar de arreglar en lo posible el error ya cometido:

1) Reconocer que mis acciones y pensamientos, sean definidos como correctos o incorrectos desde la moral cristiana, tratan siempre de satisfacer necesidades legítimas que Dios ha puesto en mi humanidad para contribuir a la vida.

2) Reconocer que detrás de mis emociones deseadas, hay necesidades satisfechas y detrás de mis emociones no deseadas hay necesidades no satisfechas.

3) Ser capaz de identificar las necesidades reales detrás de mis emociones y  hacerme responsable y vulnerable, expresandolas ante Dios y ante los demás, disponiéndome a reconocer cuando no las satisfago de manera que contribuya al Reino de Dios y pidiendo ayuda a Dios y a la comunidad para satisfacerlas bajo la guía y el poder del Espíritu Santo.

Un ejemplo de haber aplicado este ejercicio ante la contribución a con mi pareja podría ser el siguiente:

"Después de estar meditando y orando, me he dado cuenta que ayer tenía una necesidad de comunicación (la necesidad), cuándo me dijiste que te ibas a ver tu serie favorita me sentí frustrado y enfadado (las emociones causadas por una necesidad no satisfecha) y no fui acertado acusándote de que tienes una adicción (manera de responder que distancia). Quiero decirte que siento no haber sido empático con tu necesidad de descanso y desconexión (hacerme responsable). Me gustaría poder sacar un tiempo donde expresarte algunas ideas que tengo para un nuevo proyecto y quería preguntarte si en esta semana podríamos buscar un hueco para contártelas (buscar satisfacer la necesidad de manera que contribuya a la vida)."

Este método puede parecer sencillo, pero hace falta práctica y esfuerzo "montar guardia", para integrarlo en nuestro ser, para que nos lleve así al lugar en el que involucramos a Dios ante los impulsos más profundos de nuestro corazón en medio del contexto cotidiano.

"Señor, gracias por las necesidades que has puestos en los seres humanos, reconozco que a menudo trato de satisfacerlas sin tenerte en cuenta, y al hacerlo, en vez de contribuir a la VIDA, contribuyo a la ruptura y el desastre. Enséñame el arte del camino interior, donde abres mis ojos para identificar mis emociones y las necesidades reales que las motivan, dame el poder para responsabilizarme de lo que pienso, digo, hago y siento. A la vez, abre mis ojos para verte a ti como la mejor guía para satisfacer dichas necesidades de manera que contribuya al amor. Amén"

¿Cuál es la manera en la que me esfuerzo para vivir en la paz y el amor de Dios?





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miércoles, 28 de agosto de 2019

Me adentro en la segunda carta de Pedro. Tras haberla oído al completo en formato audio me dispongo a mirarla más detenidamente en sus capítulos.

En el capítulo uno me resalta las palabras "deben esforzarse". Dice Pedro que hemos sido llamados a participar de la naturaleza divina y se nos ha concedido el poder de Dios para todo lo que necesitamos para la vida y la piedad:

"Dios, por su poder, nos ha concedido todo lo necesario para una vida plenamente piadosa mediante el conocimiento de quien nos llamó con su propia gloria y potencia a través de preciosos y sublimes dones prometidos. De este modo podréis participar de la misma condición divina, habiendo huido de la corrupción que las pasiones han introducido en el mundo." (1:3-4)

Esta idea es básica para entender la formación espiritual, sobre todo, cuando en algunos contextos cristianos predomina la idea de que la salvación solo afecta la vida al otro lado de la tumba. Sin embargo, el Nuevo Testamento nos da suficiente material para entender que la muerte y resurrección de Cristo hacen posible que vivamos la vida de Cristo en este mundo. Todo lo que Cristo vivió, se convierte desde la perspectiva del discípulo, en un camino posible e imitable gracias a la entrega de Jesús en la Cruz.

Sin embargo, esta gracia no significa ausencia de esfuerzo por nuestra parte, por el contrario, Pedro comenta que precisamente porque tenemos un llamado, se nos ha concedido el poder y hemos recibido sus promesas, que debemos esforzarnos:

"Por lo mismo, esforzaos al máximo en añadir a vuestra fe, la honradez; a la honradez, el recto criterio; al recto criterio, el dominio de sí mismo; al dominio de sí mismo, la constancia; a la constancia, la piedad sincera; a la piedad sincera, el afecto fraterno, y al afecto fraterno, el amor." (1:5-7)

Además, Pedro se atreve a decir que si tenemos tales cosas y las desarrollamos seremos libres de una vida inútil o sin frutos (v. 8) y vuelve a llamarnos a dejar de estar de brazos cruzados:

"Por tanto, hermanos, redoblad vuestro empeño en consolidar vuestro llamamiento y vuestra elección. Haciéndolo así, jamás fracasaréis." (1:10)

Sin embargo, debemos reconocer que nuestro modelo de discipulado en occidente ha abandonado esta idea de esforzarnos en desarrollar hábitos y actitudes y a veces se ha reducido a asistir a reuniones y escuchar sermones. Los maestros cristianos en oriente, siguiendo el modelo de Jesús, ayudaban a sus discípulos a desarrollar una nueva manera de vivir. De ahí que pasar tiempo con los discípulos en la vida cotidiana siempre fue algo importante. Por otra parte, el maestro enseñaba prácticas para la vida: recordemos a Jesús enseñándoles a orar en el pasaje del Padre Nuestro, llevándolos a lugares solitarios y tranquilos, enseñándoles a practicar la oración y meditación en el retiro y el silencio o llevándolos en medio de los necesitados para darles de comer y sanarlos...

¿Estamos dispuestos a enseñar a nuestros discípulos prácticas espirituales como un medio para arraigar en nosotros virtudes y de esa manera no fracasar? (v. 10)

Sin duda, el discipulado que usa las prácticas espirituales y que nos lleva a esforzarnos en una nueva manera de vivir, no debe olvidar que está fundamentado en la gracia de Dios, pues como dice Pedro, es porque hemos sido llamados, hemos recibido el poder de Dios y sus promesas, que debemos y podemos esforzarnos en añadir...(v. 5-7). La práctica del discípulo es la fe en acción, que nos saca de nuestra zona de confort y nos coloca en el lugar donde Dios obra y transforma.

¿Hemos reducido en mi comunidad cristiana la formación espiritual a la sola transmisión de información? ¿Qué elementos de la vida de Jesús están por desarrollarse en mi vida? ¿Qué implica de manera práctica esforzarme en obtenerlos? ¿Qué prácticas concretas puedo desarrollar en los próximos días como resultado de una fe viva que me coloca en el lugar donde la sola gracia de Dios me transforma?


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lunes, 26 de agosto de 2019

Pedro habla en este último capítulo a los más experimentados en medio de la iglesia; aquellos que son ejemplo y lo suficiente maduro como para cuidar a los más jóvenes en la fe.

"Y ahora, una palabra para ustedes los ancianos en las iglesias. También soy un anciano y testigo de los sufrimientos de Cristo. Y yo también voy a participar de su gloria cuando él sea revelado a todo el mundo. Como anciano igual que ustedes, les ruego:" (5:1)

En esta ocasión usa para referirse a ellos el término ancianos. Hoy en día se usa el término anciano o pastor para referirse a un cargo concreto, sin embargo en el Nuevo Testamento su uso alude a una función de cuidado y responsabilidad. De ahí que el apóstol diga "yo también ancianos con ellos". ¿No es Pedro un apóstol?, ¿no es un anciano otra cosa?... parte de nuestro problema es que entendemos términos como apóstol, anciano, presbítero o pastor como títulos profesionales debido a nuestra influencia de un cristianismo institucionalizado. El uso de diferentes términos, a veces para referirse a una misma función o a una misma persona (como este caso), es una muestra de que en el primer siglo tales palabras no aluden a un puesto profesional. Estos términos son principalmente descripciones de funciones en medio de la iglesia. En el Nuevo Testamento el énfasis está en la acción verbal (apóstol=uno que ha sido enviado, pastores=hermanos que cuidan, presbíteros=hermanos que supervisan la comunidad...) mientras que en el cristianismo institucionalizado de la cristiandad el énfasis está en el sustantivo que alude a un cargo profesional.

Por supuesto, un cargo puede ser un medio útil para cumplir una función, pero el modelo empresarial no es imprescindible y descubrimos que en el Nuevo Testamento brilla por su ausencia si nos atrevemos a realizar un estudio más profundo de ciertos textos y sus contextos.

Pedro nos muestra que el modelo de liderazgo Nuevo Testamentario está basado en la voluntariedad y no en una carga, se ejerce con una actitud sana que implica no buscar privilegios posicionales y materiales, y se influencia desde el ejemplo y no bajo posiciones de autoridad posicional:

"cuiden del rebaño que Dios les ha encomendado. Háganlo con gusto, no de mala gana ni por el beneficio personal que puedan obtener de ello, sino porque están deseosos de servir a Dios. No abusen de la autoridad que tienen sobre los que están a su cargo, sino guíenlos con su buen ejemplo." (5:2-3)

Es muy interesante que las cartas apostólicas van dirigidas a toda la comunidad y eran leídas de manera pública. Es decir, los apóstoles no escribían a unos dirigentes para decirles que hacer y como debían resolver los asuntos de los "laicos" (la separación clero-laicado es un invento posterior). Escribían a toda la comunidad y todos oían como debían actuar, los más maduros y responsables (v. 1-4) y los más jóvenes:

"Del mismo modo, ustedes los más jóvenes tienen que aceptar la autoridad de los ancianos; y todos vístanse con humildad en su trato los unos con los otros, porque «Dios se opone a los orgullosos pero da gracia a los humildes»" (5:5)

 Los apóstoles esperaban que todos en la comunidad asumieran su parte, porque entendían que todos asumen responsabilidad y acción. Hoy sin embargo, acudimos a una concentración de responsabilidad y privilegios en unos pocos, lo cual contradice la supuesta visión que los apóstoles del Nuevo Testamento tenían de la iglesia. Aun las cartas que hemos llamado pastorales, en realidad son cartas a miembros de un equipo apostólico, no dirigidas a un pastor (como hoy se entiende en ciertos contextos más convencionales) sino a un hermano que realiza ministerio itinerante en medio de las comunidades (como el caso de Timoteo).

Lo que no deja lugar a dudas, es que Pedro pide que los más maduros en la fe cuiden al resto desde el ejemplo y no desde el ejercicio de una autoridad posicional sino más bien desde una autoridad moral.

"No abusen de la autoridad que tienen sobre los que están a su cargo, sino guíenlos con su buen ejemplo." (5:3)

Y a los más jóvenes pide que se sometan a los más responsables, aun cuando todos tenemos que estar sumisos unos a otros.

"Del mismo modo, ustedes los más jóvenes tienen que aceptar la autoridad de los ancianos; y todos vístanse con humildad en su trato los unos con los otros..." (5:5a)

Esto me lleva a preguntarme: ¿Para quien soy una referencia espiritual? ¿Como ejerzo el cuidado de los más jóvenes en la fe? y por otro lado ¿Quién es para mi una referencia espiritual? ¿Cómo trato su ejemplo, sus consejos y su madurez?

Desde este punto de vista, todos tenemos una responsabilidad de cuidar a otros con menos tiempo en la fe que nosotros y de someternos a otros que por su ejemplo y madurez son modelos para nosotros. Las cartas apostólicas tienen tarea para todos sus lectores, aun cuando la eclesiología moderna tienda a dar responsabilidad y privilegios a un 5 % y dejar sentados y pasivos al 95% restante.

Planteo que podemos hacer funciones de ancianos y someternos a la vez a ancianos ¿o acaso los que se sentían aludidos como anciano al leer esta carta, no respondían en sometimiento a quien la escribía, que no es otro que Pedro el que dice "yo también anciano"?

¿Para quien eres un responsable en medio de la comunidad cristiana? ¿Qué implica las palabras de Pedro para los ancianos en tu responsabilidad de amor hacía ellos?

¿Quién o quienes son para ti un referente en tu caminar cristiano? ¿Qué implica someterte a ellos?




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