martes, 14 de septiembre de 2021

EL SIERVO SUFRIENTE (ISAÍAS 49-55)

Isaías habla en la porción en la que me adentro hoy del siervo de Dios, y al hacerlo, nos da la imagen de un ministerio que no se reduce a la restauración de Israel, sino que alcanza al resto de las naciones. Una vez más, vemos la amplitud teológica de Isaías, quien espera que la bendición no tenga un carácter local sino global. Escribo esto en tiempo de pandemia, y me imagino que Isaías está pensando en ese efecto contagioso, es decir, espera una "pandemia de restauración" de proporción mundial:

"Él dice: «Harás algo más que devolverme al pueblo de Israel. Yo te haré luz para los gentiles, y llevarás mi salvación a los confines de la tierra»." (49:6)

¿Qué significa ir más allá de mi propia zona de comodidad? ¿Cómo nos adentramos en esta corriente de bendición que no está hecha para estancarse sino para extenderse?

En la teología de Isaías, así como es recurrente en los profetas, los marginados son visibilizados y hay buenas noticias para ellos. Aunque viven en un entorno donde son ignorados y oprimidos, la salvación implica también recibir honor y gracia. Este aspecto es muy interesante para nuestra teología occidental, la cual a veces reduce la salvación al aspecto jurídico que trata con la culpa, a menudo desde una visión individual-ideológico. Aquí tenemos un marco de tinte más oriental, con una visión comunitaria-interpersonal donde  el grupo de personas que lidian con la vergüenza y la deshonra se encuentran con honor y gracia.* 

"Les diré a los prisioneros: “Salgan en libertad”, y a los que están en tinieblas: “Vengan a la luz”. Ellos serán mis ovejas, que se apacentarán en pastos verdes y en colinas que antes estaban desiertas." (49:9)

Esta gracia se muestra desde la imagen de Dios como madre. A menudo, la mirada masculina, y esta muy socializada, nos reduce la visión del Dios que nos ha hecho a mujeres y hombres a su imagen y semejanza. Una madre es una excelente imagen para explicar cómo es de seguro el amor de Dios. Y aunque nuestra ruptura pudiera llegar a dar lugar a la imagen de una madre que se olvida de sus hijos, el profeta aclara que eso Dios no lo hará, Dios es una madre perfecta. 

"«¡Jamás! ¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho? ¿Puede no sentir amor por el niño al que dio a luz? Pero aun si eso fuera posible, yo no los olvidaría a ustedes." (49:15)

Todo el mensaje de esperanza en Isaías nos traslada a una imagen de gran gozo y celebración ¿Hay una mejor respuesta a la compasión y la gracia que nos salva y restaura? 

"Regresarán los que fueron rescatados por el Señor y entrarán cantando a Jerusalén, coronados de alegría eterna. Desaparecerán el dolor y el luto y estarán llenos de gozo y de alegría." (51:11)

Así como en el nuevo testamento es habitual encontrarnos con la palabra evangelio, que significa buenas noticias, Isaías encuentra en su mensaje este término como muy apropiado para describir su mensaje, y nos ofrece la imagen de una persona que hace un gran recorrido a pie para explicar que hay un nuevo reino que ha sustituido al reino de opresión.  

"¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que trae buenas noticias, buenas noticias de paz y de salvación, las noticias de que el Dios de Israel reina! Los centinelas gritan y cantan de alegría, porque con sus propios ojos ven al Señor regresando a Jerusalén. Que las ruinas de Jerusalén canten de alegría, porque el Señor ha consolado a su pueblo, ha redimido a Jerusalén." (52:7-9)

En la tradición cristiana el mismo mensaje de buenas noticias de Jesús tiene que ver también con un nuevo reino que desbanca al anterior. Son imágenes familiares para un contexto politico-social de dominación, muy útiles para explicar un cambio en nuestra manera de ser tratados y tratar a otros. Esta nueva manera de vivir en el mundo es accesible y posible aunque el entorno y el imperio que parece dominar enseñe lo contrario, sobre a todo a sectores que acaban siendo marginados. El reino de Dios ha desbancado a los reinos de opresión, Jesús lo dijo así:

"Más tarde, después del arresto de Juan, Jesús entró en Galilea, donde predicó la Buena Noticia de Dios. «¡Por fin ha llegado el tiempo prometido por Dios! —anunciaba—. ¡El reino de Dios está cerca! ¡Arrepiéntanse de sus pecados y crean la Buena Noticia!»." (Marcos 1:14-15)

Sin embargo, Isaías nos dice que él siervo de Dios que rescata a Israel y es luz a las naciones es rechazado y matado. Y entramos aquí con un aspecto mesiánico que gran parte de los teólogos del tiempo de Jesús no supieron ver, rechazando así al Dios encarnado. La herejía, en realidad es una reducción de la verdad, y eso es precisamente lo que les pasó a quienes rechazaron a Jesús porque esperaban al Mesías victorioso y no al Mesías que sufre y se entrega para que encontremos la paz. Sin embargo las imágenes que ofrece Isaías unos 700 años antes de la venida de Cristo son muy precisas:

"Les ofrecí la espalda a quienes me golpeaban y las mejillas a quienes me tiraban de la barba; no escondí el rostro de las burlas y los escupitajos." (50:6)

"Fue despreciado y rechazado: hombre de dolores, conocedor del dolor más profundo. Nosotros le dimos la espalda y desviamos la mirada; fue despreciado, y no nos importó. Sin embargo, fueron nuestras debilidades las que él cargó; fueron nuestros dolores los que lo agobiaron. Y pensamos que sus dificultades eran un castigo de Dios; ¡un castigo por sus propios pecados! Pero él fue traspasado por nuestras rebeliones y aplastado por nuestros pecados. Fue golpeado para que nosotros estuviéramos en paz; fue azotado para que pudiéramos ser sanados. Todos nosotros nos hemos extraviado como ovejas; hemos dejado los caminos de Dios para seguir los nuestros. Sin embargo, el Señor puso sobre él los pecados de todos nosotros." (53:3-6)

En el libro de Hechos encontramos a un eunuco leyendo una parte de este pasaje de Isaías (concretamente Isaías 53:7-8) y preguntándole a Felipe de quien está hablando el profeta: 

"El hombre contestó: —¿Y cómo puedo entenderlo, a menos que alguien me explique? Y le rogó a Felipe que subiera al carruaje y se sentara junto a él. El pasaje de la Escritura que leía era el siguiente: «Como oveja fue llevado al matadero. Y, como cordero en silencio ante sus trasquiladores, no abrió su boca. Fue humillado y no le hicieron justicia. ¿Quién puede hablar de sus descendientes? Pues su vida fue quitada de la tierra». El eunuco le preguntó a Felipe: «Dime, ¿hablaba el profeta acerca de sí mismo o de alguien más?». Entonces, comenzando con esa misma porción de la Escritura, Felipe le habló de la Buena Noticia acerca de Jesús." (Hechos 8:31-33) 

Estos sufrimientos acaban en vida y restauración, lo cual en la tradición cristiana nos evoca a la idea de resurrección. Lo que queda claro para Isaías es que la entrega del siervo sufriente va a acabar en una larga vida y en un avance del plan restaurador de Dios:

"Sin embargo, cuando su vida sea entregada en ofrenda por el pecado, tendrá muchos descendientes. Disfrutará de una larga vida, y en sus manos el buen plan del Señor prosperará. Cuando vea todo lo que se logró mediante su angustia, quedará satisfecho. Y a causa de lo que sufrió, mi siervo justo hará posible que muchos sean contados entre los justos, porque él cargará con todos los pecados de ellos." (53:10b-11)

Con todas estas buenas noticias para los oprimidos, ahora la invitación es a responder desde la alabanza y el gozo, así como en fe a lo que viene:

"«¡Canta, oh mujer sin hijos, tú que nunca diste a luz! Prorrumpe en canciones de alegría a toda voz, oh Jerusalén, tú que nunca tuviste dolores de parto. Pues la mujer desolada ahora tiene más hijos que la que vive con su esposo —dice el Señor—. Agranda tu casa; construye una ampliación. Extiende tu hogar y no repares en gastos." (54:1-2)

"»¿Alguien tiene sed? Venga y beba, ¡aunque no tenga dinero! Vengan, tomen vino o leche, ¡es todo gratis!" (55:1)

La gracia de Dios desde la proclamación profética nos invita a salir del pensamiento limitante que nos ofrece el entorno. "¡Es todo gratis!" podemos obtener lo que la opresión nos dice que es inaccesible para nosotros, pero para ello, va a ser necesario un cambio de mente y reconocer que:

"«Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos —dice el Señor—. Y mis caminos están muy por encima de lo que pudieran imaginarse." (55:8)

¿No es increíble el mensaje de Isaías? ¡Cuánto desafío para quienes al escucharlo se llenaban de esperanza y rehusaban seguir viviendo bajo la opresión! 

El desafío también es para mí hoy. En medio de un mundo donde seguimos experimentando las consecuencias de vivir sin tener en cuenta los principios de amor y vida de Dios, se abre ante mí la posibilidad de adentrarme en una nueva manera de pensar y vivir en el mundo, usando el lenguaje bíblico, la posibilidad de acceder a un nuevo Reino. 

¿Cuál va a ser nuestra respuesta individual y comunitaria ante las buenas noticias? ¿Qué implicaciones prácticas tiene creer que el Reino de Dios es accesible para mí? ¿Cómo afecta la realidad del nuevo reino a la culpa, la vergüenza y el miedo que produce nuestra rota realidad social actual? Al pensar que el siervo de Dios viene no solo a restaurar a Israel sino a ser Luz a las naciones ¿Cómo me planteo responder al ver la culpa, la vergüenza y el miedo más allá de mi propio entorno? (Por ejemplo ante las noticias diarías en prensa o TV? 

*Ver para más detalle Págs 146-156 de "Recomposición" de Alan Hirsch y Mark Nelson

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jueves, 9 de septiembre de 2021

LIBERACIÓN DESDE LA GRACIA (ISAÍAS 41-48)


En la porción que me adentro hoy, el mensaje de esperanza sigue muy vivo para quienes se encuentran en opresión en el exilio. El llamado sigue siendo a confiar en el único que es digno de confianza. Este confiar es una invitación a incluir en la perspectiva humana que se caracteriza por el temor, la imaginación de lo bueno que está por suceder, es decir, en vez de temer, empezar a pensar en quien es Dios, tomar consciencia de su presencia en el ahora y lo que se ha propuesto hacer desde su amor:

"No tengas miedo, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te daré fuerzas y te ayudaré; te sostendré con mi mano derecha victoriosa." (41:10)

"»Cuando los pobres y los necesitados busquen agua y no la encuentren, y tengan la lengua reseca por la sed, entonces yo, el Señor, les responderé; yo, el Dios de Israel, nunca los abandonaré. Abriré ríos para ellos en los altiplanos. Les daré fuentes de agua en los valles y llenaré el desierto con lagunas de agua; por la tierra reseca correrán ríos alimentados por manantiales. Plantaré árboles en el desierto árido: cedros, acacias, mirtos, olivos, cipreses, abetos y pinos." (41:17-19)

La visión de personas explotadas y oprimidas en las naciones, es decir, en cualquier parte del mundo, va a ser eliminada, no prevalecerá. Dios se ha propuesto enviar a su siervo y transformar esa realidad injusta.

"»Miren a mi siervo, al que yo fortalezco; él es mi elegido, quien me complace. He puesto mi Espíritu sobre él; él hará justicia a las naciones. No gritará, ni levantará su voz en público. No aplastará a la caña más débil, ni apagará una vela que titila. Les hará justicia a todos los agraviados. No vacilará ni se desalentará hasta que prevalezca la justicia en toda la tierra." (42:1-4)

"Abrirás los ojos de los ciegos; pondrás a los cautivos en libertad, soltando a los que están en calabozos oscuros." (42:7)

Pero todo esta esperanza contrasta con un pueblo que aun percibe su sufrimiento con el abandono de Dios y que parece persistir en buscar ayuda en lugares donde no será escuchado.

"Oh Jacob, ¿cómo puedes decir que el Señor no ve tus dificultades? Oh Israel, ¿cómo puedes decir que Dios no toma en cuenta tus derechos?" (40:27)

"»Sin embargo, querida familia de Jacob, tú te niegas a pedirme ayuda. ¡Oh Israel, te has cansado de mí!" (43:22)

Es por ello que en esta porción encontramos la imagen de un juicio, donde quienes ponen en duda el poder de Dios y aun titubean sobre confiar en otros dioses de madera, son desafiados.

"¡Reúnan a las naciones! ¡Convoquen a los pueblos del mundo! ¿Cuál de sus ídolos acaso predijo cosas semejantes? ¿Cuál de ellos puede predecir lo que sucederá mañana? ¿Dónde están los testigos de tales predicciones? ¿Quién puede comprobar que han dicho la verdad?" (43:9)

"¡Qué necios son los que fabrican ídolos! Esos objetos tan apreciados, en realidad no valen nada. Los que adoran ídolos no saben esto, así que todos terminan avergonzados." (44:9)

A diferencia de los dioses de madera y a pesar de la falta de confianza por parte de Israel, el Creador llevará a cabo su plan, y lo llevará a cabo aun con quienes no le reconocen. En este caso, Ciro, un gobernador que tenía sus propios dioses, es llamado "mi ungido", es decir, va a ser "el mesías" a través del cual Israel va a ser liberada de la tiranía babilónica. Esto nos lleva a pensar en que quienes no confiesan abiertamente a Dios, no por ello dejan de ser un canal a través del cual la voluntad de Dios se lleve a cabo en nuestras vidas y en el mundo:

"Esto le dice el Señor a Ciro, su ungido, cuya mano derecha llenará de poder. Ante él, los reyes poderosos quedarán paralizados de miedo; se abrirán las puertas de sus fortalezas y nunca volverán a cerrarse." (45:1)

"Yo soy el Señor; no hay otro Dios. Te he preparado para la batalla, aunque tú ni siquiera me conoces," (45:5)

Es decir, el juicio a Babilonía se llevará a cabo, su sistema religioso fundamentado en ídolos creados por el ser humano es denunciado (46:1-13) y también la tiranía de sus políticos (47:1-15), por todo ello, no hay nadie comparable al Dios que ve la aflicción de los oprimidos y por ello la infidelidad de Israel es reprendida:

"Pues yo sé lo terca y obstinada que eres; tu cuello es tan inflexible como el hierro y tu cabeza es tan dura como el bronce. Por eso te dije lo que iba a suceder; te anuncié de antemano lo que iba a hacer. Así nunca podrías decir: “Mis ídolos lo hicieron; mi imagen de madera y mi dios de metal ordenaron que sucediera”. Oíste mis predicciones y las viste cumplidas, pero te niegas a admitirlo. Ahora te diré cosas nuevas, cosas secretas que aún no has oído." (48:4-6)

A pesar de la infidelidad del pueblo, la fidelidad de Dios permanecerá y es aquí donde en la historía de Israel vemos revelación sobre el carácter del Dios que es misericordioso y compasivo. Sobre estas realidades se va a ir construyendo a lo largo de la narrativa bíblica el revolucionario concepto de la gracia, con el cual expresamos que Dios no nos da lo que merecemos sino lo que necesitamos. Jesús va a encarnar esta realidad mucho mejor que Ciro, pues su liberación partirá desde el amor a quienes somos los opresores, dando su vida por nosotros e invitándonos a un estilo radical que implica amar a nuestros enemigos. Juan, en su primera carta expresa que Dios es amor y esto tiene unas implicaciones muy prácticas en nuestra relación con el prójimo y en una verdadera expresión de la fe:

"Queridos amigos, sigamos amándonos unos a otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama es un hijo de Dios y conoce a Dios; pero el que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor. Dios mostró cuánto nos ama al enviar a su único Hijo al mundo, para que tengamos vida eterna por medio de él. En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados." (1ª Juan 4:7-9)

¿Qué viene a tu mente cuando piensas en la manera en la que Dios nos trata a pesar de nuestras infidelidades? ¿Cómo te sientes al pensar en la fidelidad del Señor y en su deseo de liberar de toda opresión interna y externa? ¿Qué implicaciones tiene involucrarnos en la misión del Dios que desea liberar a los oprimidos? ¿Qué implicaciones prácticas tiene amar a Dios como él nos ama? 


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domingo, 5 de septiembre de 2021

ABRAN CAMINO (ISAÍAS 40)

A partir del capítulo 40, nos adentramos en una segunda parte del libro de Isaías. La primera parte finalizó con el anuncio del exilio de Israel a Babilonia:

“Se acerca el tiempo cuando todo lo que hay en tu palacio —todos los tesoros que tus antepasados han acumulado hasta ahora— será llevado a Babilonia. No quedará nada —dice el Señor—”. (39:6)

Lo interesante es que aunque Isaías vivió en el año 720 a.C., el exilio anunciado se llevó a cabo en el año 530 a.C. , y en esta segunda parte del libro las palabras del profeta hacen alusión a una realidad que él mismo no vivió. Fuera toda esta segunda parte escrita por Isaías o fuera recuperada y revisada años más tarde por sus discípulos (ver 8:16, 29:10-12, 30:8-9), nos vamos a encontrar con palabras muy útiles para un pueblo en la dificultad del exilio y con una gran necesidad de esperanza.

Concretamente el capítulo comienza con un anuncio de prepararse para un nuevo tiempo de restauración:

"¡Escuchen! Es la voz de alguien que clama: «¡Abran camino a través del desierto para el Señor! ¡Hagan una carretera derecha a través de la tierra baldía para nuestro Dios! Rellenen los valles y allanen los montes y las colinas; enderecen las curvas y suavicen los lugares ásperos. Entonces se revelará la gloria del Señor y todas las personas la verán. ¡El Señor ha hablado!»." (40:3-5)

Estas palabras son usadas en los evangelios para describir la labor de Juan el Bautista, quien prepara el Camino a la venida de Jesús. Si bien el escrito original tomaba sentido en la persona del rey Ciro, quien fue el instrumento que permitió la liberación de Israel de Babilonia, en Jesús encontramos un cumplimiento de connotación universal donde toda persona podemos sentirnos incluida. 

El pasaje es una invitación a dejar de confiar en todo aquello que no tiene la capacidad de salvarnos y en despertar al carácter del único Dios, quien está trabajando en restaurar lo que hemos estropeado y por tanto es el único en quien podemos confiar plenamente:

"¿Con quién podemos comparar a Dios? ¿Qué imagen se puede encontrar que se le parezca? ¿Se le puede comparar con un ídolo formado en un molde, revestido de oro y decorado con cadenas de plata?" (40:18-19)

"«¿Con quién me compararán? ¿Quién es igual a mí?», pregunta el Santo." (40:25)

La esperanza para quienes están cansados y fatigados por la adversidad es anunciada con estas espléndidas palabras:

"¿Acaso nunca han oído? ¿Nunca han entendido? El Señor es el Dios eterno, el Creador de toda la tierra. Él nunca se debilita ni se cansa; nadie puede medir la profundidad de su entendimiento. Él da poder a los indefensos y fortaleza a los débiles. Hasta los jóvenes se debilitan y se cansan, y los hombres jóvenes caen exhaustos. En cambio, los que confían en el Señor encontrarán nuevas fuerzas; volarán alto, como con alas de águila. Correrán y no se cansarán; caminarán y no desmayarán." (40:28-31)

La pregunta que viene a mi mente es ¿En quién estoy confiando para enfrentar los retos de la vida? ¿En qué o quién estoy poniendo mi esperanza? ¿Qué significa volver mi mirada a quien no se cansa de trabajar para restaurar todas las cosas? ¿De qué manera práctica podemos colaborar como individuos y comunidad cristiana para preparar el camino a la restauración que Dios desea traer?

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domingo, 29 de agosto de 2021

En la sección de Isaías que comprende los capítulos del 28 al 35 ya hemos visto que el profeta anuncia al pueblo que la seguridad que necesitan no la encontrarán en "carros y caballos" (es decir, armamento) ni con alianzas con quienes poseen el poder militar, sino a través del arrepentimiento y la confianza que viene de la quietud. Ahora, en los capítulos del 36 al 39 se nos va a ejemplificar este mensaje con hechos concretos.

Lo primero que vamos a ver es cómo el rey Ezequías afronta el peligro de la invasión Asiria. El relato comienza con una amenaza que busca atemorizar al pueblo de Israel

"»”No dejen que Ezequías los engañe al decir: ‘¡El Señor nos librará!’. ¿Acaso los dioses de cualquier otra nación alguna vez han salvado a su pueblo del rey de Asiria?" (36:18)


Las amenazas crearon ansiedad en Ezequías, sin embargo, el rey lleva esta ansiedad delante de Dios en oración, acudió a Isaías y recibió de él palabras de ánimo.


"Cuando el rey Ezequías oyó el informe, rasgó su ropa, se vistió de tela áspera y entró al templo del Señor." (37:1)


"En presencia del Señor, el rey hizo la siguiente oración: «¡Oh Señor de los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel, tú estás entronizado entre los poderosos querubines! Solo tú eres el Dios de todos los reinos de la tierra. Solo tú creaste los cielos y la tierra. ¡Inclínate, oh Señor, y escucha! ¡Abre tus ojos, oh Señor, y mira! Escucha las palabras desafiantes de Senaquerib contra el Dios viviente." (37:15-17)


"Después, Isaías, hijo de Amoz, le envió a Ezequías el siguiente mensaje: «Esto dice el Señor, Dios de Israel: “Ya que oraste respecto al rey Senaquerib de Asiria, el Señor ha pronunciado estas palabras en su contra:

»”La hija virgen de Sión

te desprecia y se ríe de ti.

La hija de Jerusalén

menea la cabeza con desdén mientras tú huyes." (37:21-22)


El manejo de la ansiedad en medio de las dificultades es algo que tarde o temprano cada persona experimenta. El mismo Jesús sudó gotas de sangre antes de enfrentar su obediencia en la cruz, lo cual implica un nivel de ansiedad probablemente más alto del que ninguno hayamos podido experimentar. La oración fue en caso de Ezequías y también en el caso del Maestro, la práctica a través de la cual los pensamientos que produjeron ansiedad no fueron reprimidos o ignorados, sino expresados abiertamente delante de Dios, quien sabe como funciona nuestras emociones, quien está al tanto de las circunstancias que nos rodean y quien permite que en medio del temor su poder y su paz se abra paso en nuestras vidas. 


En el relato de hoy, el ejercito Asirio es sorprendentemente debilitado, lo cual es percibido como respuesta de oración por parte de quienes iban a ser oprimidos.


"Esa noche el ángel del Señor fue al campamento asirio y mató a 185.000 soldados. Cuando los asirios que sobrevivieron se despertaron a la mañana siguiente, encontraron cadáveres por todas partes." (37:36)


A continuación, la porción de hoy vuelve a mostrarnos otra dificultad y motivo de ansiedad, esta vez no se trata de una situación nacional, sino personal. Ezequías enferma y es consciente de que le queda poco tiempo de vida. Me encanta la sección de lectura de hoy porque nos ayuda a pensar en cómo Dios está igualmente interesado por las dificultades internacionales de nuestro mundo y por las dificultades personales de nuestras vidas. No importa que el estimulante de nuestra ansiedad tenga proporción mundial, local o personal, la práctica de no reprimir ni negar nuestras emociones y pensamientos sino de expresarlos abiertamente en oración vuelve a ser la expresión de una fe activa que nos lleva al lugar donde la gracia de Dios nos transforma.


"Por ese tiempo, Ezequías se enfermó gravemente, y el profeta Isaías, hijo de Amoz, fue a visitarlo. Le dio al rey el siguiente mensaje: «Esto dice el Señor: “Pon tus asuntos en orden porque vas a morir. No te recuperarás de esta enfermedad”». Cuando Ezequías oyó el mensaje, volvió su rostro hacia la pared y oró al Señor" (38:1-2)


"«Regresa y dile a Ezequías: “Esto dice el Señor, Dios de tu antepasado David: ‘He oído tu oración y he visto tus lágrimas. Te añadiré quince años más de vida y te rescataré del rey de Asiria junto con esta ciudad. Así es, defenderé esta ciudad’”." (38:5-6)


La respuesta a la oración de Ezequías acaba en un canto de fe y alabanza, donde el rey reconoce que la angustia pasada acaba siendo buena para el crecimiento espiritual y por tanto para el conocimiento de Dios y de su gracia:


"Sí, esta angustia ha sido buena para mí, porque me has rescatado de la muerte y has perdonado todos mis pecados." (38:17)


El último capítulo de esta primera parte del libro de Isaías que comprende los capítulos del 1 al 27, nos deja con un sabor agrio. La realidad es que de Ezequías, así como de la mayoría de los personajes bíblicos, podemos aprender no solo de sus aciertos, sino también de sus errores. A pesar de toda la experiencia en la liberación de la opresión Asiria y de su propia enfermedad, una vez recuperado, el rey parece que trata de buscar seguridad con alianzas con el rey de Babilonia, a quien acaba invitando a palacio para enseñarle todas sus riquezas. 


"Ezequías quedó encantado con los enviados de Babilonia y les mostró todo lo que había en sus casas del tesoro: la plata, el oro, las especias y los aceites aromáticos. También los llevó a conocer su arsenal, ¡y les mostró todo lo que había en sus tesoros reales! No hubo nada, ni en el palacio ni en el reino, que Ezequías no les mostrara." (39:2)


El resultado es el anuncio de Isaías de una invasión futura por parte de los babilonios con un exilio del pueblo a tierra extranjera. Esta predicción se cumplió y está registrada en 2ª reyes 24-25. 


"“Se acerca el tiempo cuando todo lo que hay en tu palacio —todos los tesoros que tus antepasados han acumulado hasta ahora— será llevado a Babilonia. No quedará nada —dice el Señor—." (39:6)


La meditación en la porción bíblica de hoy me lleva a pensar en cómo las dificultades sociales y personales que nos rodean y provocan ansiedad no deben ser reprimidas ni ignoradas, sino llevadas ante Dios, lo cual es una práctica básica para la vida espiritual. El apóstol Pablo lo expresó de la siguiente manera:


"Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.  Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús." (Filipenses 4:6-7)


La posibilidad de no confiar en Dios está también disponible para cada persona, sin embargo, como Ezequías al final de su vida, seguro que también podríamos recordar momentos en nuestras vidas donde nos precipitamos en vez de buscar la quietud y confianza a la que Dios nos llama. La vida espiritual es una invitación a revisar nuestros impulsos desesperados y cambiarlos por un reconocimiento ante Dios de nuestras respuestas no alineadas con la Vida. Al principio, no es tan importante tener la habilidad para responder adecuadamente como el ser consciente de cuándo no lo hacemos. Esa consciencia es luz del Espíritu Santo para llevarnos ante el trono de gracia donde expresamos la verdad acerca de nuestras emociones y pensamientos en vez de reprimirlos e ignorarlos. 


Describe en ti o en algún grupo al que perteneces circunstancias difíciles que generan ansiedad y comprométete a orar de manera sincera por ello, trata de prestar mucha atención a los elementos que empiezan a cambiar dentro y fuera de ti a raíz de la práctica de la oración ¿Es habitual en ti y en tu comunidad cristiana la práctica de Filipenses 4:6-7? ¿Qué se te ocurre para consolidar esta práctica espiritual en tu vida y en tu comunidad?



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domingo, 22 de agosto de 2021

Me encuentro en una porción del libro donde Isaías refleja tanto el ascenso como el descenso de Jerusalén. Concretamente en el capítulo 28, Isaías señala el gran problema de tener líderes y dirigentes que no realizan las funciones adecuadamente, el profeta los describe como borrachos, entregados al desenfreno y bajo los efectos del alcohol:

"Sin embargo, ahora Israel es dirigido por borrachos que dan tumbos por el vino y se tambalean a causa del alcohol. Los sacerdotes y los profetas se tambalean a causa del alcohol, y se pierden por el vino. Dan tumbos cuando tienen visiones y se tambalean cuando emiten sus decisiones." (28:7)

La dificultad para escuchar la dirección de Dios da paso a las consecuencias de conductas que no están en armonía con la vida. Las consecuencias de un estilo de vida disfuncional se convierte en un mensaje más ruidoso y por tanto más difícil de ignorar. Tenemos que reconocer que a veces, este es el canal a través del cual nos llega el mensaje que necesitamos oír acerca de qué cambiemos nuestros estilos de vida. Para el pueblo de Israel, esto supuso en más de una ocasión periodos de invasión opresora que los llevó a reflexionar sobre la necesidad de un cambio de mente. 

"Así que, ahora, ¡Dios tendrá que hablar a su pueblo por medio de opresores extranjeros que hablan una lengua extraña!" (28:11)

El cambio que necesitamos es más difícil de reconocer cuando tratamos de acallar nuestras consciencias con acciones que no están bajo el fundamento de la honestidad. Podemos hablar de Dios, involucrarnos en actividades individuales y sociales de carácter religioso, pero a la vez estar huyendo de mirar con profundidad la verdad de nuestra realidad rota. Esta es la razón por la que la expresión intelectual y el involucrarnos en eventos religiosos no necesariamente son garantía de una espiritualidad profunda.

"Así que el Señor dice: «Este pueblo dice que me pertenece; me honra con sus labios, pero su corazón está lejos de mí. Y la adoración que me dirige no es más que reglas humanas, aprendidas de memoria." (29:13)

A pesar de esta realidad ciega, rota y rebelde del pueblo, Isaías no calla con respecto a señalar la esperanza de la restauración:

"En aquel día, los sordos oirán cuando se lean las palabras de un libro y los ciegos verán a través de la neblina y la oscuridad. Los humildes se llenarán de una alegría nueva de parte del Señor; los pobres se alegrarán en el Santo de Israel." (29:18-19)

En los capítulos del 30 al 35 encontramos el tema de la confianza. Por un lado, Israel trata de encontrar seguridad en la alianza con una gran superpotencia de su época. Los carros y caballos de la época hoy podemos traducirlo como el armamento ¿Te suena este tipo de confianza hoy? Es muy interesante que la Biblia está llena de mensajes a superpotencias y que aquellos que vivimos en una de ellas no nos sintamos a veces aludidos:

"...Ustedes hacen planes contrarios a los míos; hacen alianzas que no son dirigidas por mi Espíritu, y de esa forma aumentan sus pecados. Pues sin consultarme, bajaron a Egipto en busca de ayuda; pusieron su confianza en la protección del faraón y trataron de esconderse bajo su sombra. Pero por confiar en el faraón serán humillados, y por depender de él, serán avergonzados." (30:1b-3)

"¡Qué aflicción les espera a los que buscan ayuda en Egipto, al confiar en sus caballos, en sus carros de guerra y en sus conductores; y al depender de la fuerza de ejércitos humanos en lugar de buscar ayuda en el Señor, el Santo de Israel!" (31:1)

No son los caballos veloces para la batalla ni sus carros de guerra los que traerán la seguridad, esto no trae la verdadera fortaleza, Isaías dice que en la tranquilidad y en la confianza está la verdadera fortaleza. 

"Esto dice el Señor Soberano, el Santo de Israel: «Ustedes se salvarán solo si regresan a mí y descansan en mí. En la tranquilidad y en la confianza está su fortaleza; pero no quisieron saber nada de esto. “No —dijeron ustedes—, nuestra ayuda vendrá de Egipto; ellos nos darán caballos veloces para entrar en batalla”. (30:15-16a)

La tranquilidad y el silencio nos transportan al lugar donde el Espíritu de Dios nos alumbra, tomamos consciencia de las realidades en nuestro interior y en nuestro entorno, nos abrimos a expresar nuestras necesidades profundas a Dios y aprendemos a escuchar su voz. A la vez nuestra cultura occidental nos pone difícil encontrar ese lugar de reposo con sus constantes invitaciones a confiar en lo material y en nuestra capacidad de producir y consumir ¿Qué elementos de confianza inadecuados en tu vida representan estos "caballos veloces y carros de guerra"? ¿Qué significa para tí encontrar la fortaleza en la tranquilidad y en la confianza? ¿Cómo lo haces?

Percibo, que en el mensaje de Isaías para Israel, se encuentra el corazón del evangelio, en el sentido de que el creador de la vida que es AMOR está deseoso de involucrarnos en su corriente de compasión y lo prepara todo para que ese encuentro que tanto necesitamos:

"Así que el Señor esperará a que ustedes acudan a él para mostrarles su amor y su compasión. Pues el Señor es un Dios fiel. Benditos son los que esperan su ayuda. Oh pueblo de Sión, que vives en Jerusalén, ya no llorarás más. Él será compasivo si le pides ayuda; sin ninguna duda, él responderá a los clamores." (30:18-19)

Aunque los profetas a menudo señalan aquello que es incómodo de oír, Isaías es claro con que la intención es invitarnos a un cambio y evitarnos mas consecuencias no deseadas como única fórmula para encarrilarnos en el camino de la transformación. Si, puede ser que sufrimos las consecuencias de una vida no alineadas con el amor, pero esto no significa que no podamos participar en una fe que es activa y que se manifiesta volviéndonos a quien es la Vida y el Amor:

"Pueblo mío, aunque eres rebelde y perverso, ven y regresa al Señor." (31:6)

Isaías manifiesta la esperanza de un rey que viene a cambiar la situación y también de que Dios mismo será instrumento para el cambio y  acabará trayendo la paz y eliminando toda opresión:

"Mi pueblo vivirá seguro, tranquilo en su hogar y encontrará reposo." (32:18)

"Digan a los de corazón temeroso: «Sean fuertes y no teman, porque su Dios viene para destruir a sus enemigos; viene para salvarlos»." (35:4)

"Y cuando él venga, abrirá los ojos de los ciegos y destapará los oídos de los sordos. El cojo saltará como un ciervo, y los que no pueden hablar ¡cantarán de alegría!" (35:5-6a)

Qué interesante que parte de lo que expresa Isaías es lo que Jesús usa para contestar a los discípulos de Juan acerca de si él era realmente al que estaban esperando:

"Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio;" (Lucas 7:22)

El seguimiento a Jesús dio lugar a leer estas palabras de Isaías desde la realidad de que la promesa de restauración está aquí y es accesible para cada persona, sin importar su sexo, color de piel, religión, estatus social, orientación sexual, cultura, preferencia política... Es posible dejar de confiar en el lugar inadecuado, en aquello que es pasajero y habitar en el reposo y en la tranquilidad de Dios en lo más profundo de nuestro ser para comprobar que somos amados, sanados y en proceso de transformación. 

¿En qué o quién confías? ¿Qué actos en el presente son muestras de que estás confiando en algo o alguien? ¿Qué piensas acerca de entrar en el silencio y en la quietud con el propósito de buscar el descanso de



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miércoles, 18 de agosto de 2021

Con los cuatro capítulos en los que me adentro hoy, finalizo la sección del libro que comprende los capítulos del 13 al 27, donde el profeta se centra en mostrar tanto el juicio, como la esperanza para las naciones. Concretamente en la porción en la que reflexiono hoy, encontramos un cuadro de la humanidad destruida y otro de la humanidad siendo bendecida.

Primero se nos narra la historia de un pueblo que va a la ruina, y que es un buen arquetipo de la realidad humana cuando no actuamos en armonía con la vida:

"La tierra sufre por los pecados de sus habitantes, porque han torcido las instrucciones de Dios, han violado sus leyes y quebrantado su pacto eterno. Por lo tanto, una maldición consume la tierra; sus habitantes tienen que pagar el precio por su pecado. El fuego los destruye, y solo unos cuantos quedan con vida." (24:5-6)

Las imágenes usadas en los capítulos anteriores, se usan aquí para describir como la humanidad que se sustenta en la rebeldía y la soberbia no prevalecerá.

A continuación, el profeta pasa a anunciar un panorama donde finalmente la justicia es establecida y el necesitado no queda para siempre abandonado. La destrucción de una sociedad edificada en la soberbia no es para otra cosa que para dar final a la opresión y permitir que la vida, la paz y la armonía se abra paso.

"Oh Señor, tú eres una torre de refugio para los pobres, una torre de refugio para los necesitados en su angustia. Eres refugio de la tempestad y amparo del calor. Pues los actos opresivos de la gente despiadada son como una tormenta que azota los muros, o como el calor implacable del desierto. Sin embargo, tú haces callar el rugido de las naciones extranjeras. Como la sombra de una nube aplaca el incesante calor, tú silencias las canciones vanidosas de la gente despiadada." (25:4-5)

Otra vez, Isaías traspasa la visión de bienestar del pueblo al que pertenece, para ofrecernos una imagen donde la gente de todo el mundo es invitada al bienestar y el placer:

"En Jerusalén, el Señor de los Ejércitos Celestiales preparará un maravilloso banquete para toda la gente del mundo." (25:6a)

La visión de que la maldad no prevalecerá y de que la justicia será finalmente establecida, abre paso a una declaración de fe llena de aliento y esperanza:

"¡Tú guardarás en perfecta paz a todos los que confían en ti; a todos los que concentran en ti sus pensamientos! Confíen siempre en el Señor, porque el Señor Dios es la Roca eterna." (26:3-4)

El texto pone ante mi una respuesta ante la adversidad que bien puede ser un buen ejemplo para la vida de fe:

"Señor, en nuestra angustia te hemos buscado; bajo la carga de tu disciplina hemos orado." (26:16)

Buscar a Dios en medio de la adversidad, es encontrarnos con aquel que ve más allá de nuestras circunstancias presentes y que ha prometido la restauración de lo que nos perjudica tanto en este mundo como en el que está por venir. 

"Pero los que mueren en el Señor vivirán; ¡sus cuerpos se levantarán otra vez! Los que duermen en la tierra se levantarán y cantarán de alegría. Pues tu luz que da vida descenderá como el rocío sobre tu pueblo, en el lugar de los muertos." (26:19)

No hay muchos textos en el Antiguo Testamento donde se nos ofrezca la imagen de la resurrección que es tan recurrente en la cosmovisión cristiana, pero aquí tenemos uno de ellos. 

Buscar a Dios en medio de la adversidad también implica involucrarnos más intencionalmente en el crecimiento que a veces solo viene a través de la crisis o como dice el profeta " bajo la carga de tu disciplina hemos orado." (26:16b):

"Pues solo cuando tú vengas a juzgar la tierra, la gente aprenderá lo correcto." (26:9b)

Acabamos esta sección con un enfoque extendido de la bendición. La restauración de Israel no es algo que solo afecta a esta nación:

"¡Israel brotará y florecerá, y llenará de fruto el mundo entero!" (27:6b)

Tenemos por tanto una porción llena de principios para afrontar la adversidad:

1) Dios no permitirá que la injusticia permanezca, y esto no solo podemos aplicarlo a la realidad política del mundo (en estos días escribo esta reflexión ante la toma de poder de los talibanes en Afganistán, con toda la pérdida de derechos fundamentales que eso supone, sobre todo para las mujeres). También me atrevo a aplicarlo a nuestra realidad interna; aquellas partes de nuestras vidas que no están alineadas con la Vida; nuestros propio opresor interno acabará no prosperando en el tiempo.

2) En medio de la adversidad, ya sea esta provocada por los errores de otras personas o por nuestras propias acciones, somos invitados a buscar a Dios, lo cual implica confiar en que sus planes de restaurar lo que no está alineado con la Vida se llevarán a cabo y se están llevando a cabo y también disponernos intencionalmente al crecimiento que a veces solo se da en medio de las crisis. 

3) La restauración de Dios de nuestras comunidades y aquí también me atrevo a aplicarlo a la restauración de las diferentes áreas de nuestras vidas, trae y traerá un beneficio global que afecta más allá del localismo e individualismo. Por lo tanto la restauración de situaciones opresoras en el mundo y en nuestra realidad interna se lleva a cabo desde la interconexión que tenemos como seres vivos y por tanto, con el proceso cósmico de transformación y bendición universal que Dios está llevando a cabo. Por ejemplo, la liberación de la mujer en nuestro mundo machista, implica la liberación del opresor que llevo dentro. La libertad de los oprimidos es mi propia libertad. Me atrevo incluso a teorizar en que los cambios que llevamos a cabo en nuestro nivel de influencia, afectan más de lo que imaginamos al resto de la creación. 

¿Qué emociones e ideas vienen a tu mente al escuchar de que Dios está trabajando para que la injusticia y la opresión no prospere en tu vida y en el mundo y la paz y armonía sean establecidas finalmente de manera global? ¿Están nuestras comunidades cristianas en la adversidad dispuestas a tomar el rol de los opresores y las víctimas y someter tales roles al Espíritu de Dios? ¿Cómo crees que se relaciona la pregunta anterior con la identificación de Jesús con nuestros pecados, por ejemplo con su participación en el bautismo de arrepentimiento que practicaba su primo Juan? ¿Qué piensas acerca de que la interconexión como seres vivos contribuya a que nuestros propios procesos de transformación y bendición afecten la realidad del mundo más allá de lo que podemos captar o imaginar? ¿Qué papel toma la oración individual y comunitaria en medio de la adversidad que ves o experimentas?


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