martes, 18 de septiembre de 2018


En el capítulo dos el rey Nabucodonosor tuvo un sueño acerca de reinos que no prevalecerían, en el capítulo siete es Daniel quien sueña en relación al mismo tema.

Daniel sueña con cuatro bestias; una es como un león, otra como un oso, otra como un leopardo con alas y la otra como un gran monstruo lleno de cuernos, lo cual parece identificar a un imperio, siendo los cuernos un símbolo común de reyes en el Antiguo Testamento. Todo ello nos habla de reinos arrogantes que se levantan contra Dios y quienes le sirven. 

También ve el profeta una imagen que representa a Dios y que denomina "el anciano de dias". Ante su presencia el gran monstruo y las demás bestias son destruidas. Además ve una imagen que describe como un hijo de hombre, que es una representación tanto del pueblo de Dios como de un rey descendiente del rey David, este se sienta al lado del "anciano de dias" y es exaltado por él recibiendo todo dominio gloria y reino:

"Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido." (7:14)

Los cristianos identificamos en esta figura también a Jesús, el Hijo del Hombre. 

Daniel recibe la interpretación de su sueño a través de la intervención de un ángel y el mensaje es claro: los reinos arrogantes que se levantan contra Dios y contra quienes sirven a Dios, no prevalecerán. Esto concuerda con el sueño de Nabucodonosor, aquella estatua de diferentes materiales que representaba diferentes reinos que acaban siendo destruidos, prevaleciendo al final un solo reino.

En este punto del libro, tenemos tres historias que representan la fidelidad del señor con su pueblo en medio de la persecución:

Capítulo 1: Daniel y sus amigos deciden no contaminarse con la comida del rey y se ven más fuertes que el resto a pesar de su dieta

Capítulo 3: Los amigos de Daniel son librados del horno de fuego al que son lanzados por no postrarse ante otros dioses.

Capítulo 6: Daniel es librado del foso de los leones al que es lanzado por postrarse a orar ante Dios. 

Y cuatro historias que muestran que el sufrimiento de los que sirven a Dios viene por reinos arrogantes que viven en contra de la voluntad de Dios, pero que estos reinos no prevalecerán:

Capítulo 2 y 7: el sueño de Nabucodonosor de la estatuta que fue destruida y el de Daniel donde las bestias son destruidas.

Capítulo 4 y 5: El sueño de Nabucodonosor y la escritura en la pared de su hijo Belsasar que les advertía de no ser arrogante.

Todo lo visto hasta ahora son palabras de aliento para permanecer fieles en nuestra fe a pesar de las oposiciones que enfrentemos. En realidad se trata de un llamado a la paciencia y a la esperanza de que aunque todo a nuestro alrededor parezca decir lo contrario, finalmente la verdad, la justicia y la misericordia prevalecerán. 

Nuestra mirada en Jesús, el Hijo del Hombre, es clave en este proceso de espera que no implica pasividad, sino un caminar en integridad, aun cuando dicho caminar nos pueda traer problemas. 

¿Qué oposiciones a la justicia y el amor encuentro fuera y dentro de mi? ¿Soy consciente de que dichas fuerzas no prevalecerán y serán destruidas? ¿Cómo afecta esta verdad divina en el presente? ¿Qué significa para mi vivir en integridad en medio de la dificultad?



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lunes, 17 de septiembre de 2018

COMO NO PERDER EL NORTE (DANIEL 6)

Tras la muerte del rey Belsasar, hijo de Nabucodonosor, el capítulo anterior acabó con las siguientes palabras:

"Y Darío el medo se apoderó del reino a los sesenta y dos años de edad." (5:31)

El nuevo rey Dario colocó a Daniel en un puesto de responsabilidad y privilegio debido a sus cualidades, lo cual parece que causó envidia a los administradores del reino, quienes hicieron lo posible por quitarlo del medio, siendo difícil para ellos encontrar importantes faltas en Daniel:

"Pronto Daniel demostró ser más capaz que los otros administradores y altos funcionarios. Debido a la gran destreza administrativa de Daniel, el rey hizo planes para ponerlo frente al gobierno de todo el imperio. Entonces los demás administradores y altos funcionarios comenzaron a buscar alguna falta en la manera en que Daniel conducía los asuntos de gobierno, pero no encontraron nada que pudieran criticar o condenar. Era fiel, siempre responsable y totalmente digno de confianza." (6:3-4)

La escena me lleva a preguntarme que nivel de integridad tengo en mis labores y conducta. He de confesar, que quien quiera buscar faltas en mi, no lo va a tener difícil. Sin embargo ¿Estoy dispuesto a mejorar y tratar de ser recto e íntegro en aquello que hago y digo?

No obstante, si alguien quiere condenarnos, lo va a hacer, y ante ello, a veces solo nos queda confiar en que Dios es justo y en su momento hará justicia.

Los administradores buscaron crear una ley donde solo el rey Darío fuera adorado y es allí donde pudieron demostrar que Daniel solo se postraba a adorar al único Dios:

"Sin embargo, cuando Daniel oyó que se había firmado la ley, fue a su casa y se arrodilló como de costumbre en la habitación de la planta alta, con las ventanas abiertas que se orientaban hacia Jerusalén. Oraba tres veces al día, tal como siempre lo había hecho, dando gracias a su Dios." (6:10)

En esta escena encontramos como la disciplina espiritual nos puede ayudar a no perder el norte cuando estamos en terreno hostil. Daniel ya no estaba en su tierra, no estaba bajo las fiestas y ceremonias que le ayudaban a obedecer a Dios, sin embargo, su práctica de orar tres veces al día le permitía poner la mirada en su Creador en una cultura que ponía la mirada en otros dioses.

Vivimos en un mundo donde muchos que nos rodean e influencian no tienen en cuenta a Dios, tampoco podemos ignorar nuestra vieja naturaleza, que se empeña en que vivamos desde los impulsos de nuestro corazón roto y herido. ¿Qué prácticas pueden ayudarme a no perder el norte?

A  lo largo de los siglos, inspirados por la práctica bíblica de tener un ritmo de oración, muchos cristianos practican el oficio diario, donde al menos tres veces al día nos comprometemos a parar y mirar a Dios con el fin de que no le perdamos de vista en medio de nuestras labores, dificultades y tormentas. Esta práctica espiritual, desde la actitud correcta, actúa como las señales necesarias para no perdernos en el Camino. En realidad se trata de convertir todo lo que hacemos en nuestro día en algo sagrado, llevándolo a cabo con una consciencia de la presencia de Dios y una actitud de postración constante.

¿Estoy perdiendo a Dios de vista en medio de mi trabajo, de mi ocio, de mi familia o de mis crisis? ¿Qué práctica o prácticas espirituales pueden ayudarme a no perder el norte?

Al final, Daniel es acusado de adorar a Dios y no al rey, y por ello es lanzado al foso de los leones. Esto nos recuerda que a veces, si alguien quiere acusarnos y vernos como culpables, lo va a hacer. Sin embargo, en tal caso, Daniel solo permaneció firme e integro en su fe, a través de su disciplina espiritual. Dios se encargó de su situación, y en este caso, lo libró de la muerte.

"Mi Dios envió a su ángel para cerrarles la boca a los leones, a fin de que no me hicieran daño, porque fui declarado inocente ante Dios y no he hecho nada malo en contra de usted, su majestad." (6:22)

¿Qué puedo aprender del ejemplo de Daniel cuando la gente a mi alrededor me señala como culpable y digno de castigo?





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domingo, 9 de septiembre de 2018

Los capítulos 4 y 5 cuentan dos historias diferentes, con dos reyes diferentes, pero con un mismo tema: el orgullo.

Todos tenemos niveles de influencia, donde somos tenidos en cuenta, ya sea entre nuestros familiares, amigos, compañeros, vecinos o mediante cargos públicos de responsabilidad. También contamos con posesiones de algún tipo. Cuando nuestra fama ante otros, nuestras posesiones o nuestras acciones determinan nuestro valor, corremos el peligro de deprimirnos o enorgullecernos.

El poderoso rey Nabucodonosor y años después, su hijo  Belsasar, tuvieron de parte de Dios avisos importantes acerca de las consecuencias de caer en el orgullo.

El primero tuvo un sueño estando en su cama:

"Una noche tuve un sueño que me asustó; mientras estaba en la cama vi visiones que me aterraron." (4:5)

 y el segundo recibió una escritura misteriosa sobre una pared durante un banquete:

"De pronto, vieron los dedos de una mano humana que escribía sobre la pared blanqueada del palacio del rey, cerca del candelabro. El propio rey vio la mano mientras escribía" (5:5)

Daniel es quien interpreta ambos acontecimientos, siendo los dos una advertencia de parte de Dios para aquellos dos líderes poderosos que vivían sin tener en cuenta a su Creador.

Los dos primeros capítulos del Génesis nos hablan de que el ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de Dios y se le dio la responsabilidad de administrar los recursos en el jardín del Eden. El Salmo 8 hace eco de esta realidad:

"Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria,
Y el hijo del hombre, para que lo visites?
Le has hecho poco menor que los ángeles,
Y lo coronaste de gloria y de honra.
Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos;
Todo lo pusiste debajo de sus pies:
Ovejas y bueyes, todo ello,
Y asimismo las bestias del campo,
Las aves de los cielos y los peces del mar;
Todo cuanto pasa por los senderos del mar." (Salmo 8:4-8)

Sin embargo, cuando los seres humanos nos rebelamos contra Dios decidiendo nosotros mismos lo que está bien y está mal independientemente de lo que el Creador ha dictado, esa imagen divina se distorsiona en nosotros. Ya no es su Amor quien determina nuestro valor, sino lo que hacemos, lo que tenemos y los que otros dicen de nosotros.

Nabucodonosor no siguió la advertencia de Daniel:

"Doce meses más tarde, el rey caminaba sobre la terraza del palacio real en Babilonia 30y mientras contemplaba la ciudad, dijo: “¡Miren esta grandiosa ciudad de Babilonia! Edifiqué esta hermosa ciudad con mi gran poder para que fuera mi residencia real a fin de desplegar mi esplendor majestuoso”." (4:29-30)

Su actitud hizo que la profecía se cumpliera y que el rey perdiera su cordura y viviera como un animal en vez de como un ser humano.

"Comió pasto como el ganado y lo mojó el rocío del cielo. Vivió de esa manera hasta que el pelo le creció tan largo como las plumas de las águilas y las uñas como las garras de un ave." (4:33b)

Ante esta penosa situación, solo el levantar los ojos al cielo y reconocer al único Dios fue el inicio de su cordura:

"yo, Nabucodonosor, levanté los ojos al cielo. Recuperé la razón, alabé y adoré al Altísimo y di honra a aquel que vive para siempre." (4:34b)

Sin embargo, su hijo Belsasar, no se postró ante Dios aun cuando recibió la advertencia, y acabó asesinado aquella misma noche:

"Esa misma noche mataron a Belsasar, rey de Babilonia." (5:30)

Las dos historias de hoy son excelentes para recordarnos que el camino del orgullo solo nos lleva a la perdición. Además Daniel ofrece un camino alternativo muy práctico y beneficioso para este mundo:

”Rey Nabucodonosor, por favor, acepte mi consejo. Deje de pecar y haga lo correcto. Apártese de su perverso pasado y sea compasivo con los pobres. Quizá, entonces, pueda seguir prosperando”." (4:27)

¿Estoy dispuesto a aceptar el consejo en mi ámbito de influencia y responsabilidad? Propongo leer el verso anterior, cambiando el nombre de "Rey Nabucodonosor" por el mío y contestando a las siguientes preguntas seriamente ante el mismo:

¿Qué significa en estos momentos para mi dejar de pecar y hacer lo correcto?
¿De que hábitos tóxicos del pasado debo apartarme?
¿Qué implica específicamente para mi ser compasivo en mis ámbitos de influencia y responsabilidad?




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viernes, 7 de septiembre de 2018

NUESTRA INTEGRIDAD A PRUEBA (DANIEL 3)

En el capítulo 3, Nabucodonosor hace una gran estatua y pide que todo el mundo se postre ante ella, quien no lo haga será arrojado a un horno de fuego:

"Cuando oigan tocar la trompeta, la flauta, la cítara, la lira, el arpa, la zampoña y otros instrumentos musicales, inclínense rostro en tierra y rindan culto a la estatua de oro del rey Nabucodonosor. ¡Cualquiera que se rehúse a obedecer, será arrojado inmediatamente a un horno ardiente!»." (3:5-6)

Sin embargo, Sadrac, Mesac y Abed-nego, rehusaron postrarse ante la estatua, lo cual llega a oídos del rey quien les da una nueva oportunidad para salvar sus vidas:

"Les daré una oportunidad más para inclinarse y rendir culto a la estatua que he hecho cuando oigan el sonido de los instrumentos musicales. Sin embargo, si se niegan, serán inmediatamente arrojados al horno ardiente y entonces, ¿qué dios podrá rescatarlos de mi poder?" (3:15)

Es en este momento crucial, que nos encontramos con una declaración de fe radical por parte de estos jóvenes:

"Sadrac, Mesac y Abed-nego contestaron: —Oh Nabucodonosor, no necesitamos defendernos delante de usted. Si nos arrojan al horno ardiente, el Dios a quien servimos es capaz de salvarnos. Él nos rescatará de su poder, su majestad; pero aunque no lo hiciera, deseamos dejar en claro ante usted que jamás serviremos a sus dioses ni rendiremos culto a la estatua de oro que usted ha levantado." (3:16-18)

En esta declaración encontramos un sentido profundo de la adoración. Estos jóvenes sabían que el Dios a quien obedecían y servían podría librarlos del horno de fuego, sin embargo, aunque no los librara, ellos tenían claro que igualmente le obedecerían y servirían. ¿Servimos a Dios y a los demás esperando algo a cambio?

Vivimos en un mundo hedonista, donde se espera que nuestras acciones nos lleven al bienestar, y no es que la vida de fe sea una invitación al sadomasoquismo, ni mucho menos, pero vivir en integridad, en justicia y rectitud, no siempre nos llevará por un camino cómodo y gratificante. Entender esto, nos librará de una fe superficial, egoista y religiosa y nos llevará a entender que el verdadero sentido y fundamento de nuestro vivir no lo determina los placeres y bendiciones temporales.

Viene a mi mente la oración de Teresa de Ávila:

"Nada te turbe, nada te espante, quien a Dios tiene, nada le falta, solo Dios basta"

Estos jóvenes pudieron responder con valentía e integridad porque la esperanza de ellos no estaba en otra cosa que en Dios mismo.

Dios, en este caso, los libró y Nabudonosor acabó alabando al Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego:

"Entonces los altos funcionarios, autoridades, gobernadores y asesores los rodearon y vieron que el fuego no los había tocado. No se les había chamuscado ni un cabello, ni se les había estropeado la ropa. ¡Ni siquiera olían a humo! Entonces Nabucodonosor dijo: «¡Alabado sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego! Envió a su ángel para rescatar a sus siervos que confiaron en él. Desafiaron el mandato del rey y estuvieron dispuestos a morir en lugar de servir o rendir culto a otro dios que no fuera su propio Dios." (3:27-28)

Pero las historias bíblicas y la historia de la iglesia nos hablan de que no siempre contaremos con estas intervenciones liberadoras. Pensemos por ejemplo en Juan el Bautista, a quien acabaron cortando la cabeza, o de Esteban que murió apedreado. Pensemos en Dietrich Bonhoeffer quien acabó siendo ejecutado en una prisión, apenas unos días antes de la liberación de Alemania y son unos escasos ejemplos.

Dietrich Bonhoeffer escribió en el clásico "El Costo Del Discipulado":

"Reclamamos ser libres de toda coacción legal, del auto-martirio y la mortificación y completamos esto oponiéndonos al uso evangélico apropiado de la disciplina y el ascetismo; de esta manera excusamos nuestra auto- complacencia e irregularidad en la oración, la meditación y en nuestra vida física. Pero el contraste  entre nuestro comportamiento y la palabra de Jesús es demasiado dolorosamente evidente. 
Nos olvidamos que el discipulado significa alejarnos del mundo, y nos olvidamos del verdadero gozo y libertad que son el resultado de una piadosa norma de vida." 

¿Cómo nuestra formación espiritual puede ayudarnos a un vida íntegra aun cuando eso implique más problemas? Cuando estoy en una situación no deseada, ¿de qué manera Dios me llama a una vida fiel y santa? ¿Qué dificultades encuentro cuando trato de responder en integridad en medio de dificultades?











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jueves, 6 de septiembre de 2018

RESPUESTA ANTE LA OPRESIÓN (DANIEL 2)

En el capítulo 2 el rey Nabucodonosor tiene un sueño que le perturba y pide a los sabios que adivinen cual es el sueño que ha tenido y se lo interpreten si quieren seguir con vida:

"Pero el rey respondió a los astrólogos: —Les digo esto en serio. Si no me dicen lo que soñé y lo que significa, ¡los haré despedazar y convertiré sus casas en un montón de escombros! Pero si me dicen lo que soñé y lo que significa, les daré muchos honores y regalos maravillosos. ¡Solo díganme lo que soñé y lo que significa!" (2:5-6)

Nadie se ve capaz de dar al rey lo que pide, lo cual da lugar a la orden de que todos los sabios en Babilonia deben morir, y es cuando el encargado de la ejecución busca a Daniel y sus amigos como parte de estos sabios a ejecutar. Sin embargo, cuando Daniel tiene noticia de lo que ocurre, nos encontramos con una manera exquisita y sabia en tratar un asunto tan complejo:

"Daniel manejó la situación con sabiduría y discreción." (2:14:b)

Daniel hizo dos cosas:

1) Pidió al rey más tiempo para responder a su demanda:

"Daniel fue a ver al rey inmediatamente y le pidió más tiempo para comunicarle el significado del sueño." (2:16)

2) Buscó solución al problema a través de la oración comunitaria

"Entonces Daniel regresó a casa y contó a sus amigos Ananías, Misael y Azarías lo que había ocurrido. Les rogó que pidieran al Dios del cielo que tuviera misericordia y les revelara el secreto, para que no fueran ejecutados junto con los demás sabios de Babilonia." (2:17-18)

A través de la mansedumbre y la fe en Dios en la que anduvieron Daniel y sus amigos, en medio de un asunto de vida o muerte, es que se encontraron con la gracia divina que les salvó a ellos y a los demás sabios de Babilonia:

"Esa noche el misterio le fue revelado a Daniel en una visión. Entonces alabó al Dios del cielo" (2:19)

Nuevamente, esta historia nos da pautas acerca de como manejarnos en medio del despotismo que nos acecha en este mundo y en nuestro interior. A menudo, nuestra manera de afrontar el ahogo, es tratar de oprimir al opresor, cosa que no siempre podemos hacer, pero que en todo caso haríamos si pudiéramos. Sospecho que no somos mejores que los políticos o los empresarios que criticamos por ser insolidarios e irrespetuosos con la diversidad. Como ellos, caemos en imponer nuestras ideas sobre otros sin respetar sus puntos de vistas (solo que lo hacemos en el nivel de responsabilidad que tenemos). Oprimimos, cuando nos sentimos oprimidos, pero nos es difícil responsabilizarnos de la realidad de nuestro corazón, por lo que nos es fácil responsabilizar a otros de lo que nos pasa.

Daniel, nos muestra otra manera de manejarnos en medio de la opresión. En esta manera, Dios es tenido en cuenta como ser supremo. Por eso Daniel oró y por ello acabó alabando con las siguientes palabras:

"«Alabado sea el nombre de Dios por siempre y para siempre,
porque a él pertenecen toda la sabiduría y todo el poder.
Él controla el curso de los sucesos del mundo;
él quita reyes y pone otros reyes.
Él da sabiduría a los sabios
y conocimiento a los estudiosos.
Él revela cosas profundas y misteriosas
y conoce lo que se oculta en la oscuridad,
aunque él está rodeado de luz.
Te agradezco y te alabo, Dios de mis antepasados,
porque me has dado sabiduría y fortaleza.
Me revelaste lo que te pedimos
y nos diste a conocer lo que el rey exigía»." (2:20-23)

Cuando sacamos a Dios de nuestra vista, solo nos queda la desolación, y si podemos, actuar como lo hacen los reinos de este mundo, que al fin y al cabo, son guiados por los impulsos de un corazón roto y necesitado de Dios.

La fe de Daniel le permitió una respuesta desde la mansedumbre y confianza, sin que esto supusiera descafeinar el mensaje de Dios para los reinos opresores de este mundo. Daniel fue muy claro a la hora de dar la interpretación a Nabucodonosor, quien soñó con una gran estatua con la cabeza de oro, los brazos y pecho de plata, vientre y muslo de bronce, piernas de hierro y pies de hierro mezclado con barro. Daniel le dijo al rey que esa estatua simbolizaba diferentes reinos de este mundo, siendo la cabeza Babilonia (2:31-33). Sin embargo, una gran piedra vino y destrozó la estatua que quedó convertida en una montaña (2:35). Daniel anunció que estos reinos no iban a prevalecer, y que el reino de Dios acabaría imponiéndose para siempre:

"»Durante los gobiernos de esos reyes, el Dios del cielo establecerá un reino que jamás será destruido o conquistado. Aplastará por completo a esos reinos y permanecerá para siempre. Ese es el significado de la roca cortada de la montaña, aunque no por manos humanas, que hizo pedazos la estatua de hierro, bronce, barro, plata y oro. El gran Dios estaba mostrando al rey lo que ocurrirá en el futuro. El sueño es verdadero y el significado, seguro." (2:44-45)

La intervención de Dios fue tan evidente en la revelación del sueño, que Nabucodonosor reconoció que el mensaje era verdadero y que este Dios a quien Daniel adoraba y servía es Dios de dioses y Señor de señores:

"«En verdad tu Dios es el más grande de todos los dioses, es el Señor de los reyes, y es quien revela los misterios, porque tú pudiste revelar este secreto»." (2:47)

El texto de hoy me lleva a pensar en como afronto las situaciones injustas y opresoras de mi entorno. Nabucodonosor ante un sueño que le oprimía, presionó a los sabios y decidió matarlos si no le daban lo que deseaba. Daniel, ante la orden de que sería ejecutado, respondió al rey con mansedumbre y oró en comunidad junto a sus amigos. La manera de actuar de uno y otro, nos dicen mucho acerca de a quien servían estos personajes: Nabucodonosor obedecía al dios de su propio corazón impulsado por emociones no deseadas, Daniel al Dios que nos ama y nos quiere salvar y que controla lo que no controlamos.

¿Sirvo a un reino que no permanecerá o al que permanecerá para siempre? ¿Cómo voy a responder hoy ante la opresión y los impulsos de este mundo y de mi propio corazón perdido? ¿Qué respuesta práctica me va a ayudar a obedecer a Dios?




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miércoles, 5 de septiembre de 2018

PROPUESTA ANTE LA PRESIÓN (DANIEL 1)

Me adentro en el libro de Daniel, una obra que nos habla del pueblo de Dios en el exilio. Las historias bíblicas, son un arquetipo de nuestra vida espiritual, por ello las hazañas y visiones de este libro, han servido a lo largo de la historia y también hoy a nosotros, para encontrar maneras de responder a las dificultades en nuestra vida de fe.

El libro de Daniel tiene su contexto tras el ataque de los Babilonios a Jerusalén, el libro 2ª de Reyes nos explica específicamente el hecho en el capítulo 24, dicho ataque provocó que parte del pueblo de Jerusalén fueran llevados cautivos a Babilonia.

"Luego el rey ordenó a Aspenaz, jefe del Estado Mayor, que trajera al palacio a algunos de los jóvenes de la familia real de Judá y de otras familias nobles, que habían sido llevados a Babilonia como cautivos." (1:3)

Entre estos exiliados, se encontraban cuatro jóvenes, Daniel, Ananías, Misael y Azarias. El rey Babilonio, llamado Nabucodonosor, quería que estos jóvenes, entre muchos otros, fueran instruidos para servir en palacio y para ello comienza toda una serie de movimientos que parece buscar la pérdida de identidad original de los mismos:

"El jefe del Estado Mayor les dio nuevos nombres babilónicos: A Daniel lo llamó Beltsasar. A Ananías lo llamó Sadrac. A Misael lo llamó Mesac. A Azarías lo llamó Abed-nego." (1:7)

También les ofrecieron una dieta diferente, que en este caso, violaba las disciplinas alimentarias que los hebreos usaban para recordarse fidelidad al Dios a quien servía.

Llama mi atención, lo bien que esta historia define el espíritu de control de los imperios de este mundo y como operan para imponer sus propias ideas. No obstante, Daniel nos muestra lo que significa operar desde nuestro ADN cuando la influencia de nuestro entorno se vuelve hostil:

"Sin embargo, Daniel estaba decidido a no contaminarse con la comida y el vino dados por el rey. Le pidió permiso al jefe del Estado Mayor para no comer esos alimentos inaceptables." (1:8)

Es muy interesante observar el temor del jefe encargado de alimentar y adoctrinar a estos jóvenes, dice el texto que ante la propuesta de Daniel de tomar solo legumbres, el comentó:

"«Tengo miedo de mi señor el rey quien ordenó que ustedes comieran estos alimentos y bebieran este vino. Si se vuelven pálidos y delgados en comparación con otros jóvenes de su edad, temo que el rey mandará a decapitarme»." (1:10b)

¿Qué tipo de temores nos impiden avanzar en nuevas propuestas en nuestras vidas? ¿Somos conscientes que tratamos de atemorizar a otros para que actúen como nos gustaría? ¿Qué nos dice esto acerca de la Babilonia que tiene que ser desafiada fuera y dentro de nosotros?

Esta primera historia, nos muestra como Daniel y sus amigos desafiaron con templanza, paciencia y fe la propuesta babilónica, y tras el periodo de instrucción, el mismo rey pudo comprobar que estos jóvenes tenían algo especial que no veía en otros:

"Cuando se cumplió el período de instrucción ordenado por el rey, el jefe del Estado Mayor llevó a todos los jóvenes ante el rey Nabucodonosor. El rey habló con ellos y ninguno le causó mejor impresión que Daniel, Ananías, Misael y Azarías. De modo que entraron al servicio real." (1:18-19)

¿Qué invitaciones en nuestro día a día tratan de desviar nuestro caminar con Jesús? ¿Qué elementos sutiles trata de imponernos esta sociedad que en realidad nos alejan de confiar en Dios y de ser fieles a nuestro pacto con él en nuestro entorno laboral, familiar, vecinal...? ¿Cómo podría responder a las presiones sociales no deseadas con una propuesta desde la templanza, sabiduría y confianza en Dios?



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