jueves, 14 de noviembre de 2019

En los capítulos del 10 al 15 tenemos un gran número de proverbios, atribuidos al rey Salomón, donde se contrasta el camino del justo y del malvado.

Proverbios es un libro práctico, que nos lleva a pensar en el contexto cotidiano. Los versos nos llevan a examinar las intenciones del corazón, la naturaleza de nuestros pensamientos, nuestro obrar en la familia, en el mundo laboral, en la economía...

La espiritualidad no es algo que se viva entre las cuatro paredes de un edificio, por el contrario, afecta nuestra vida diaria, y si no afecta, no estamos hablando de la espiritualidad que nos enseñó el Maestro y a la que hace referencia también los escritores del Antiguo Testamento. Esto no viene mal recordarlo, ya que la teología y eclesiología occidental está muy influenciada por el dualismo, donde lo sagrado se reduce al domingo y al lugar de reunión y donde el término "secular" se mal usa para designar a todo lo que está fuera de este momento y espacio. La espiritualidad bíblica nos lleva a reconocer a Dios en cada aspecto de nuestras vidas y a considerar sagrado nuestros matrimonios, sexualidad, familia, trabajo, ocio, relaciones, placer...

En la lectura de los capítulos del 10 al 15 del libro de Proverbios, ha llamado mi atención la cantidad de referencias a como usamos la lengua. Uno de esos versos dice:

 "En las muchas palabras no falta pecado; 
Mas el que refrena sus labios es prudente." 
(10:19)

Durante un mes, como comunidad cristiana estuvimos practicando algunas disciplinas relacionadas con la tradición de la santidad. Una de ellas consistía en ser positivo con hablar de los demás, desechando la crítica y buscando bendecir. El ejercicio abrió mis ojos ante la cantidad de ocasiones que tenemos para hablar bien o mal de otros. Cada día alguien criticaba la manera de actuar de un compañero de trabajo, de un familiar, de un vecino, de un hermano en Cristo... y lo peor es que yo también hago lo mismo.

Además, he tenido la experiencia de luchar contra el hablar impulsivamente, si soy honesto, descubro como este aspecto inmaduro en mi ha contribuido a deteriorar relaciones. El caso es que estos capítulos han traído más luz un problema que muchas veces me pasa desapercibido.

Soy consciente de que necesito la ayuda del Espíritu Santo para cambiar, y que mis lecturas y prácticas solo son un medio para mostrar a Dios una fe activa que clama desesperadamente por el derramamiento de la gracia que trasforma también como me comunico con mi prójimo. Por ello hoy levanto mi voz una vez más para decir:

"Dios toma el control de mi lengua y ayúdame a no perder el norte en este tema en medio de un mundo donde se habla mal de otros como algo normal"



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lunes, 11 de noviembre de 2019

En proverbios 9 encontramos el contraste entre corregir al que tiene una actitud cínica y quien tiene una actitud sabia:

"Quien corrige al cínico recibe insultos,
quien reprende al malvado, desprecio.
No reprendas al cínico, que te odiará;
corrige al sabio y te amará.
Dale al sabio y será más sabio;
enseña al justo y aprenderá más." (9:7-9)

Al primero la corrección le sirve para traer más problema y al segundo para ser más sabio.

El lenguaje, como herramienta simbólica y en constante evolución, necesita ser aclarado e interpretado constantemente ante la realidad que vivimos. Es por ello, que propongo que etiquetas como "cínico" o "sabio" no sean usadas en nuestra lectura como descripciones absolutas de una persona. Nadie actúa de manera cínica ante toda situación; al mismo que podemos llamar cínico, puede actuar sabiamente en situaciones concretas. Tener en cuenta esto que digo, nos puede ayudar a sentirnos aludidos en aquellas situaciones en las que actuamos cínicamente nosotros mismos ¡Qué fácil es identificar solo a los demás cuando se trata de descripciones desagradables!

He de reconocer que recibir amonestación tampoco es algo que me guste, pues la amonestación es señal de que actúo de una manera inadecuada, sin embargo, carecer de la misma puede llevarme a la destrucción.

La madurez emocional sale a la luz cuando somos amonestados. No reflexionar sobre la llamada de atención hacía nosotros sino enfadarnos por la misma es un síntoma de infantilismo. Sin embargo, en la comunidad cristiana no siempre se fomenta la cultura de ser vulnerables los unos con los otros y de fomentar el exhortarnos y amonestarnos. Las comunidades cristianas que operan desde un liderazgo piramidal, suelen caer en que la amonestación solo se lleve a cabo de manera formal a través de los profesionales religiosos, lo cual da a la expresión de la iglesia un carácter más empresarial que comunitario, lo cual dificulta consolidar una cultura de vulnerabilidad.

Para una cultura de corrección y vulnerabilidad, a veces es necesario un momento intencional de rendición de cuentas desde relaciones horizontales. Al menos en mi experiencia, esto está siendo clave a través de una herramienta que denominamos Grupo de Crecimiento.

¿Tienes personas en tu comunidad cristiana ante las cuales puedes reconocer tus errores sin sentirte juzgado? ¿Tienes compañeros/as de camino que te aman lo suficiente como para reprenderte? ¿Qué puedes hacer para fomentar una cultura donde seamos más vulnerables y dispuestos a corregirnos para ayudarnos en el Camino?


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domingo, 10 de noviembre de 2019

SENDAS A EVITAR (PROVERBIOS 8)

Proverbios 8 nos muestra una personificación de la sabiduría y con esta figura, nos permite ver el papel relevante de la misma desde el principio en medio de la Creación y también en medio de nuestras vidas cuando nos disponemos a escuchar.

"El Señor me creó, al principio de mi actividad,
antes de sus obras primeras;
desde el comienzo del tiempo, fui fundada,
antes de los orígenes de la tierra."
(8:22-23)

"Felices aquellos que me escuchan
velando a mis puertas cada día,
vigilando los dinteles de mi entrada"
(8:34)

En este libro, una y otra vez se nos habla del temor a Dios, el cual, hemos de entender como disposición a someternos al Creador, no solo como reverencia y respeto al Señor, sino también como estrategia para encontrar la armonía que buscamos. En esta ocasión el escritor, en una clave más negativa que positiva, nos da más datos prácticos acerca de lo que consiste este temor de Jehová en el verso 13:


"(Respetar al Señor es odiar el mal).
Aborrezco la soberbia y la arrogancia,
el mal proceder y la mentira."
(8:13)

Vivo en un entorno donde abunda la corrupción en medio de los líderes, donde es tolerable en el vecindario y en el entorno laboral hablar mal del tercero, una sociedad donde tratamos de subir la autoestima a base de señalar los errores de otros y es fácil adoptar un tono arrogante con tu prójimo. Todas estas cosas no es que solo me rodeen, es que brotan desde mi mismo corazón, tiene que ver también con el efecto de lo que el Nuevo Testamento llama vieja naturaleza.

El temor  de Jehová o el respeto al Señor (como dice la versión que estoy usando), tiene que ver con hacer algo ante estos impulsos y tentaciones que brotan desde mi corazón y que frecuentan mi entorno. Tiene que ver con responder de manera adecuada a los mismos.

Si bien, lo que no hay que hacer, no es claro y concreto con lo que se espera de mí, si es muy útil para saber que sendas descartar en mi camino. También lo es para discernir si estas declaraciones están definiendo mis acciones hoy. En esta ocasión, se pone ante mí sendas que debo evitar o de las que debo salir, si estoy buscando una vida de armonía con Dios, conmigo, con mi prójimo y con el resto de la creación.

Frecuentemente uso en la noche la oración "Examíname oh Dios", en dicha disposición a ser examinado, el verso 13 de Proverbios 8 puede ser una lupa perfecta para examinar mis actitudes y acciones en el día y comprobar de que manera la soberbia, la arrogancia, el mal proceder y la mentira puede estar sutil o explícitamente en mis acciones.


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viernes, 8 de noviembre de 2019

LÍMITES (PROVERBIOS 7)

Si no estamos conscientes de que existen valores universales que nos benefician en la restauración de las consecuencias del pecado, es fácil ver los consejos y mandamientos en las Escrituras tan solo como una limitación. Las instrucciones que encontramos en la Biblia para nosotros, más que limitar nuestras vidas, nos ofrecen un camino práctico para la vida plena. En el capítulo 7 de proverbios me resalta la frase:


"Guarda mis mandamientos y vivirás" 
(v. 2)

No deberíamos pasar por alto la posibilidad del dogmatismo religioso, que desde un literalismo descontextualizado, busca crear dogmas que permitan controlar nuestras vidas y la vida de los demás, y tampoco debemos ignorar las respuestas en nuestra cultura que se ofrecen a dicho legalismo, por lo general no son críticas a la espiritualidad profunda, sino a la religión que pone cargas pesadas.

Al tratar de combatir la religiosidad que nos pone cargas pesadas, podemos irnos al otro extremo, el de ponernos a la defensiva con los límites. La ley del péndulo nos recuerda que nuestras reacciones, por legítimas que sean, no suelen ser el paradigma de equilibrio que buscamos.

Es cierto que a menudo vemos en nuestro mundo como se ejerce el control a través del miedo, lo cual no significa que el miedo no sea una emoción necesaria en nuestras vidas. Aprendí esto en un taller de arteterapia, donde la terapeuta nos invitó a reconciliarnos con esta emoción, al reconocer que sin el miedo, probablemente estaríamos ya muertos. Dios es el inventor de las emociones, y nos dotó con ellas con motivo. Ante esto, quiero aclarar que el miedo nunca debe ser una herramienta para controlar a otros, ni tampoco debería ser la motivación principal de nuestras decisiones, pues en el otro extremo, debemos cuidarnos de que el miedo no nos limite a salir de la zona de confort que nos está oprimiendo. Nuevamente debemos tener en cuenta la ley del péndulo a la hora de relacionarnos con el miedo.

No obstante, al hablar de límite lo importante es discernir cuando este nos libra de la opresión y cuando nos oprime. Los límites que Dios nos aconseja, que no siempre coinciden con los que la religión o la interpretación bíblica nos ofrece, son precisamente para que gustemos de una vida plena y nos libremos de la opresión.

Hoy escuchaba en un programa una definición de necesidades que llamó mi atención. Las necesidades fueron definidas como valores universales, en el sentido de que todos los seres humanos, las experimentamos en algún momento con más o menos fuerza. Podríamos considerar, por tanto, las necesidades o valores universales más básicos como comida, luz, calor o algunos más abstractos y no por ello menos importantes, como la aceptación, el amor o la paz. En este sentido, las necesidades son un motor que Dios ha puesto en nuestro interior y que nos mueve a acciones concretas. La cuestión aquí es ¿Cómo vamos a satisfacer estas necesidades que a veces están tan vivas en nosotros? y es aquí donde aparecen las estrategias como la manera en la que respondemos a nuestra necesidad.

A veces confundimos las estrategias con las necesidades, por ejemplo "necesito hablar contigo" es una estrategia y no una necesidad, la necesidad podría ser de claridad, de comprensión, apoyo etc.

Creo que toda persona ha experimentado estrategias eficaces e ineficaces. A veces nuestras necesidades han sido satisfechas con estrategias que manifiestan armonía con Dios, con nuestro interior, con nuestro prójimo y con el resto de la creación (contribuyen a la restauración de lo que el pecado ha estropeado) y otras veces la estrategia nos ha dejado con efectos secundarios no deseados.

"Guarda mis mandamientos y vivirás" es una invitación a contar con el consejo de Dios a la hora de responder a las necesidades que están vivas en nosotros, entendiendo que Él mismo que ha puesto las emociones y necesidades en el ser humano, se dispone a guiarnos para encontrar la respuesta más satisfactoria ante dichas necesidades.

Concretamente proverbios 7 nos cuenta sobre un joven al que se le despierta una necesidad sexual, necesidad, por cierto, muy legítima y sagrada en el ser humano. Esta necesidad ha sido estimulada por una mujer que desea serle infiel a su marido y que le invita a ir a su cama ¿Cómo responde este joven a una necesidad legítima en medio de dicha invitación? se nos cuenta lo siguiente:

"e inmediatamente él la siguió,
como buey llevado al matadero,
como ciervo atrapado en la red"
(7:22)

La sabiduría, probablemente ante la experiencia ya vivida aconseja lo siguiente:

"no te dejes arrastrar por ella,
no te extravíes tras sus huellas,
porque ha dejado a muchos malheridos
y sus víctimas son muy numerosas."
(7:25-26)

C.S. Lewis dijo que Dios aborrece el pecado porque ama mucho al ser humano. Esto es algo que no podemos olvidar. Las razones de huir de ciertas prácticas, no son limitar nuestra vida, sino evitar nuestra destrucción, es el pecado el que ha limitado nuestra relación con Dios, con nosotros mismos, con nuestro prójimo y con el resto de la creación. Dios quiere precisamente que VIVAMOS con mayúsculas.

¿Qué prácticas crees que Dios te está mostrando que debes evitar y por tanto deberías poner un límite en tu vida? ¿Cómo sabes que dichas prácticas no te benefician? ¿Qué diferencia encuentras entre una estrategia que te puede servir a ti y no a otro y una necesidad o valor universal que puede ser buscado por todo ser humano en algún momento de su vida? ¿De qué manera llevas a Dios lo que sientes y necesitas para que el te guíe en responder con eficiencia?


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miércoles, 6 de noviembre de 2019

Proverbios 6 amonesta al que se deja llevar por la pereza, la falsedad y el adulterio.

Hoy me resalta el verso 6, donde somos invitados a observar a las hormigas y aprender de ellas, sobre todo si la pereza esta tratando de afincarse en nosotros.

"Mira a la hormiga, perezoso,
observa su conducta y aprende"
(6:6)

Disfruto mucho los documentales acerca de la naturaleza por las imágenes y el conocimiento sorprendentes que suelen ofrecer. No obstante, no hay nada como ser un observador directo en la naturaleza.

Una mañana, en el colegio de mi hija vimos un sapo. Keyla y yo estábamos agachados y en silencio observando, otra niña y otro papá se unieron a la experiencia. De repente había una mariquita paseando cerca del anfibio, también hormigas y algún que otro insecto volador. El papá junto a mi dijo en voz baja y con asombro: "cuanta vida en un trocito de tierra tan pequeño" y todos seguimos en silencio observando y maravillados de un espectáculo ante el que no siempre paramos para contemplar. La lección aquel día para mi fue que hay mucho que me pierdo por no parar en medio de un ritmo desenfrenado y esto no me permite ver y entender el mundo que me rodea y lo que proclama acerca del Creador.

La vida contemplativa no solo nos propone ver cosas sencillas que pueden ser increíbles, sino que también nos expone a aprender grandes lecciones para la vida. La propuesta meditativa es tan sencilla, que nuestra cultura occidental compleja está bastante incapacitada para comprobar la profundidad y la riqueza disponible detrás de dicha sencillez.

El autor de el capítulo 6 debía saber algo de esto cuando invita a "ir a la hormiga y aprender de ella".

¿Qué es lo que me impide parar y observar escenas que ocurren constantemente cerca de mí? ¿He sentido que Dios me habla a través de contemplar el ritmo de su creación?

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martes, 5 de noviembre de 2019

Proverbios es un manual de formación espiritual para la vida. En esta ocasión, el capítulo cinco instruye acerca de la vida sexual bajo la fidelidad a la relación conyugal.

La sexualidad es mostrada aquí como un regalo de Dios. Sin embargo, el peligro de satisfacer los deseos sexuales desde la infidelidad está al alcance de todos. Es por ello que el autor nos advierte del peligro de tomar dicho camino y nos anima a centrar nuestra vida sexual con nuestra pareja con un tono erótico que nos recuerda al Cantar de los Cantares:


"Bebe el agua de tu aljibe,
las corrientes de tu pozo.
No viertas tus arroyos por la calle
ni tus fuentes por las plazas.
Utilízalos tú solo,
no los compartas con extraños.
Que tu fuente sea bendita,
disfruta con la esposa de tu juventud,
cierva querida, gacela encantadora;
que sus pechos te embriaguen cada día
y su amor te cautive sin cesar." 
(5:15-19)

Me resaltan las palabras: "y su amor te cautive sin cesar.", otra versión traduce: " recréate siempre en su amor", lo cual me habla de practicidad. Esta práctica de buscar la satisfacción sexual en mi propia pareja y no fuera de ella, es muy adecuada en una era donde la TV y el Internet nos invita y permite recrearnos con el erotismo y la pornografía a través de imágenes ajenas a nuestra relación y participar así de la infidelidad sexual.

La vida sexual en la pareja es un camino de aprendizaje y a la vez es un regalo del cielo. El cristiano no puede olvidar que Dios es el creador del orgasmo y que por tanto, estamos hablando de un asunto sagrado (al decir esto, no pretendo reducir la sexualidad al orgasmo, ni mucho menos, sino aclarar que el placer físico es un invento divino y no diabólico) . La sexualidad nos permite gozar satisfaciendo deseos puestos en nosotros por Dios y afianzar así el poderoso vínculo en la unión desde una entrega profunda, además de la increíble y asombrosa reproducción cuando las condiciones físicas para ella estén presente.

Tanto en hebreo como en griego, hay tres palabras que en nuestro idioma traducimos por amor, "filos" nos habla del amor del compañero, "ágape" del amor de la entrega y "eros" del amor físico. Sin embargo, la infidelidad sexual, nos invita al "eros" sin el "ágape" y el "filos" que debería estar presente en una relación de pareja saludable, por eso la práctica de infidelidad no tiene capacidad de satisfacernos como nos gustaría y si tiene capacidad de dañar la unidad que anhelamos cuando decidimos vivir juntos. Desde la infidelidad, perdemos de vista la sagrada sexualidad, y nos alejamos del misterio y la espiritualidad que posee.

El consejo hoy tiene que ver con una práctica posible y muy beneficiosa: "recréate siempre en su amor". Esto tiene que ver con no imaginar en mi mente ninguna satisfacción sexual fuera de mi pareja, sino que todo pensamiento erótico esté centrado en ella. Esta práctica tiene un tremendo beneficio para los que la llevan a cabo, porque se trata de un camino que nos adentra en la sexualidad madura y plena, y no al "eros" desvinculado del "ágape" y el "filos".  Se trata de no sumergirnos en imitaciones irreales y esporádicas que a la larga nos dejen insatisfechos y dañen el preciado vínculo que estamos construyendo.

Independientemente del hecho que pueda sacar a relucir mis necesidades sexuales ¿A donde suelo llevar mi imaginación cuando brotan? ¿Cómo centrar mis pensamientos eróticos en mi pareja puede ayudarme a una vida sexual más plena con ella? ¿De qué manera el imaginar escenas eróticas fuera de mi pareja deteriora el vínculo que anhelamos?




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