El Salmo 21 me ha llevado a reflexionar en dos aspectos de la vida, el primero me ha sido fácil abordarlo y el segundo me ha costado más. Con respecto al primer aspecto, el poema empieza reconociendo las bendiciones de la Deidad sobre la vida de alguien y esto me ha llevado a pensar en cuánta consciencia tengo y/o traigo a mi presente, acerca de todo lo que Dios ha hecho a mi favor; todo con lo que me ha bendecido hasta aquí. Llama mi atención que David dice: "Le has concedido el deseo de su corazón y no le has negado la petición de sus labios." (V. 2) Y ante ello, me pregunto: ¿Cuál es el deseo que aun aguardo en mi corazón? ¿Qué es lo que me gustaría que la Divinidad hiciera que aun no ha hecho y que me toca esperar con confianza y sin ansiedad? A partir del verso 8 el Salmo habla de los enemigos y del deseo de que la Divinidad los elimine. Es este segundo aspecto el que más me ha incomodado y el que más me ha costado aplicar a mi realidad presente. "Tu manos golpeará...
en una era denominada post-cristiana