El capítulo trece del evangelio de Juan nos muestra la escena en la que Jesús lava sus pies a sus discípulos y anuncia que va a ser entregado por uno de ellos y que Pedro le negará. Lo primero que debemos tener en cuenta es que un rabí no hacía lo que Jesús hizo; arrodillarse para lavar los pies de sus discípulos, de ahí que su acto asombró a sus seguidores: "—Señor, ¿tú me vas a lavar los pies a mí?" (13:6b) "—¡No! —protestó Pedro—. ¡Jamás me lavarás los pies!" (13:8) Lavar los pies a sus discípulos fue un símbolo de su propósito de vida, una manera de revelar la propia naturaleza del Dios que se entrega a sí mismo por amor. A la vez, era un anuncio de lo que Jesús estaba a punto de hacer: entregar su propia vida . Es ante esta lección experimentada, que Jesús les habla de un mandamiento básico: "Así que ahora les doy un nuevo mandamiento: ámense unos a otros. Tal como yo los he amado, ustedes deben amarse unos a otros. El amor que te...
en una era denominada post-cristiana