Finalmente Moisés, el fugitivo, el homicida, el solitario pastor de oveja, de edad avanzada ya, con dificultad para hablar, y con muchas excusas para no obedecer el llamado de la Divinidad, se presentó delante de Faraón junto a Aarón. Es curioso que para Faraón, este hombre débil e imperfecto pareció un dios: "El Señor respondió a Moisés: —Mira, delante del faraón, te he hecho como un dios, y tu hermano Aarón será tu profeta." (7:1) Esto me hace pensar que aunque no nos veamos capaces de aquello a lo cual la Divinidad nos llama y nos pide, Ella se encarga de usarnos más allá de lo que muchas veces podemos ver. Si decidimos no dar el paso de fe, nada ocurrirá, pero si lo hacemos, se abre ante nosotros un mundo donde lo imposible se hace posible. Sin embargo, el texto también me invita a pensar de que andar el Camino que Dios nos muestra, no significa la ausencia de dificultad. Es más, aun puede implicar más sufrimiento al principio. El resultado de que Moisés hablara...
en una era denominada post-cristiana