Con los cuatro capítulos en los que me adentro hoy, finalizo la sección del libro que comprende los capítulos del 13 al 27, donde el profeta se centra en mostrar tanto el juicio, como la esperanza para las naciones. Concretamente en la porción en la que reflexiono hoy, encontramos un cuadro de la humanidad destruida y otro de la humanidad siendo bendecida. Primero se nos narra la historia de un pueblo que va a la ruina, y que es un buen arquetipo de la realidad humana cuando no actuamos en armonía con la vida: "La tierra sufre por los pecados de sus habitantes, porque han torcido las instrucciones de Dios, han violado sus leyes y quebrantado su pacto eterno. Por lo tanto, una maldición consume la tierra; sus habitantes tienen que pagar el precio por su pecado. El fuego los destruye, y solo unos cuantos quedan con vida." (24:5-6) Las imágenes usadas en los capítulos anteriores, se usan aquí para describir como la humanidad que se sustenta en la rebeldía y la soberbia no preva...
en una era denominada post-cristiana