El Salmo 27 es para mi muy conocido y valorado, David empieza diciendo:
Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?" (V. 1)
Al leerlo hoy, recordaba en como en mi juventud, al recitar este Salmo pensaba en que nada malo podía pasarme, sin embargo, en esta etapa de mi vida, se que no estoy excento de las catástrofes que me rodean. Vivo en una zona del mundo sin guerras en este momento, pero al ver las noticias y al tener en cuenta la historia de mis abuelas y abuelos, tomo consciencia de que lo que sufrieron o están sufrimiendo tantas personas, podría sufrirlo también yo ¿Y qué de las catástrofes, accidentes, enfermedades o el daño por terceras personas?
Se que la Divinidad no me promete estar excento de problemas, ni me libra de atravesar en algún momento por la muerte, sin embargo, es posible ser liberado del temor hoy y lo que es más sorpendente, en momentos difíciles, encontrando paz sobrenatural en medio de grandes tormentas.
"Aunque un ejército acampe contra mí,
No temerá mi corazón;
Aunque contra mí se levante guerra,
Yo estaré confiado." (V.3)
Y podía decir esto, no por repetir grandes verdades teológicas aprendidas y guardadas en su mente, sino ante las experiencias que el mismo había vivido.
A la luz de los momentos difíciles vividos hasta aquí ¿qué puedo decir yo? ¿Puedo decir que la Divinidad ha sido, luz, salvación, paz, refugio...?
Hay en este salmo para mi una práctica de valor para quienes queremos conocer a la Deidad como refugio y dador de paz sobrenatural:
Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida,
Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo." (V. 4)
Esfuérzate, y aliéntese tu corazón;
Sí, espera a al Señor." (V.14)
¿Cómo lo haces para estar con la Divinidad? ¿Cómo lo haces para poner tu esperanza en Dios?
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