La vida cristiana parte de un llamamiento divino para cada seguidor de Jesús, a andar de un modo diferente a como andábamos sin Dios: "Así pues, yo, prisionero por amor al Señor, os exhorto a que llevéis una vida en consonancia con el llamamiento que habéis recibido" (4:1) El llamamiento incluye una percepción de Dios que trasciende nuestras limitadas estructuras mentales y esto debería afectar también a nuestras estructuras organizacionales. Somos llamados a conectar con el Dios trascendente e inmanente. El está más allá de todos y a la vez está en todos y vive por medio de todos. No encuentro mejor declaración para sacarnos de nuestro sectarismo y disponernos a abrir nuestros ojos para encontrarnos con él donde no acostumbramos. "Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, quien está sobre todos, en todos y vive por medio de todos." (4:5-6) Con este horizonte delante, el seguidor de Jesús, que busca sumergirse e...
en una era denominada post-cristiana