En el capítulo cuatro Pablo empieza a tratar con Timoteo de manera más específica, el problema concreto de las malas enseñanzas en medio de la Iglesia de Éfeso. Parece que algunos están enseñando como dogma que los seguidores de Jesús no deben comer ciertos alimentos y no deben casarse: "prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad" (4:3) Pablo le comenta a Timoteo que le parece ridículo estas enseñanzas: "Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias; porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado." (4:4-5) La propuesta apostólica tiene que ver con una espiritualidad integral, donde lo material y cotidiano se rinde a Dios en vez de ser etiquetado automáticamente como sagrado o secular. La comida y el casamiento, son dones divinos, prohibirlos no tiene sentido, lo que nos...
en una era denominada post-cristiana