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Mostrando las entradas etiquetadas como lamento

TOMAR TIERRA E IMPULSARME ( SALMO 13)

Te has cansado de alguna situación y te preguntas ¿Hasta cuando? David en el Salmo 13 lo hace: “Oh Señor, ¿hasta cuándo te olvidarás de mí? ¿Será para siempre? ¿Hasta cuándo mirarás hacia otro lado? ¿Hasta cuándo tendré que luchar con angustia en mi alma, con tristeza en mi corazón día tras día? ¿Hasta cuándo mi enemigo seguirá dominándome? Vuélvete hacia mí y contéstame, ¡oh Señor mi Dios! Devuélvele el brillo a mis ojos, o moriré.” (V. 1-3) Sentirse abandonado no es igual a estarlo, sin embargo, sospecho que una fe madura implica no ignorar nuestros sentimientos y poder expresarlos con honestidad. Sin embargo este Salmo no se queda en este paso de reconocer nuestra realidad interna, podríamos quedarnos atrapados ahí, pero hay un giro interesante.  Es como si al reconocer David sus emociones y lamento ante Dios, estuviera tocando la tierra desde donde va poder impulsarse a una confianza trascendente: “Pero yo confío en tu amor inagotable;  me alegraré porque m...

ALZAR LA MIRADA (SALMO 6)

Este es un Salmo donde el arrepentimiento y la lamentación se superponen. El autor pide ayuda confiando que la misericordia de Dios se prolonga más allá de su ira. "Señor, no me reprendas airado, no me castigues con furia. Señor, apiádate de mí que estoy débil; fortaléceme, pues me siento sin fuerzas y estoy profundamente abatido. Señor, ¿hasta cuándo?"  (1-3) ¿Conoces el pozo profundo de desesperación? ¿Sabes de ese cansancio que nos lleva a gritar "¡No puedo más!"?  "Estoy cansado de llorar, cada noche baño en lágrimas mi cama, con mi llanto inundo mi lecho. Mis ojos se consumen de dolor, envejecen de tanta tristeza." (6-7) En esos lugares sombrios, es donde el Salmista, sin ignorar lo que está pasando ni reprimirlo, decide no solo expresarlo sino alzar la mirada y al hacerlo empieza a caminar en la esperanza "¡Alejaos de mí, malvados, porque el Señor ha escuchado mi llanto! El Señor ha escuchado mi ruego, el Señor ha acogido mi súplica." (8-...

LAMENTO, RESPONSABILIDAD, AYUNO (ESTER 4)

Mardoqueo se entera de toda la trama de Amán. Sabe que el exterminio de los judíos tiene fecha y ante esta horrible noticia entra en un estado de lamento: "Cuando Mardoqueo se enteró de lo ocurrido, se rasgó la ropa, se vistió de saya y se echó ceniza por encima y salió a la calle gritando con enorme angustia." (4:1) Conforme los judíos se iban enterando de la noticia, entraban en este estado de lamento y también ayuno: "En cada provincia adonde llegaban el edicto y la orden real, llegaba también la aflicción para los judíos, quienes manifestaban su dolor ayunando, llorando y gimiendo. Muchos se vestían de sayal y se tendían sobre ceniza." (4:3) A lo largo de nuestra vida, encontramos momentos para el lamento. La Biblia está llena de ejemplos y principios para que practiquemos el lamento. Aun hay un libro al que llamamos Lamentaciones. Aun así, el lamento no es siempre un tema que tratemos en nuestra formación espiritual y eso trae importantes barreras a n...

¿UN DIOS BUENO QUE PERMITE TANTA INJUSTICIA Y QUE USA AL INJUSTO? (HABACUC 1-3)

El libro de Habacuc son las Lamentaciones del profeta en medio de un mundo lleno de injusticias.  Habacuc no se centra en señalar a Israel su pecado, más bien está tratando de entender como un Dios bueno puede permitir la maldad. El libro comienza con una queja abierta y sincera ante Dios, que probablemente podría sonar demasiado atrevida en nuestro entorno religioso actual: "¿Hasta cuándo, Señor, he de pedir ayuda sin que tú me escuches, y he de clamar a ti contra la violencia sin que tú me salves? ¿Por qué me haces ver tanta iniquidad y, sin más, contemplas la opresión? Ante mí veo violencia y destrucción; surge la querella y se alza la contienda. La ley se ha vuelto inoperante, ya no prevalece el derecho; el impío puede acorralar al justo, cuyo derecho queda conculcado."  (1:2-4) Dios responde que va a levantar a Babilonia para que ataque a Israel y ponga así fin a sus fechorías: "Pongo en pie de guerra a los caldeos, ...

LAMENTO Y ESPERANZA (MIQUEAS 1-2)

El libro de Miqueas denuncia la corrupción en medio del pueblo de Dios, avisando de que dicha conducta no conducirá a otra cosa que a destrucción, en este caso, a través de una invasión por parte de Asiria y después por Babilonia. El escrito comienza con una visión apocalíptica, donde Dios viene a su pueblo para un juicio devastador debido a la gran rebelión: "A su paso se derriten los montes como cera en presencia del fuego, se resquebrajan los valles como cortados por el agua que se precipita en torrentera. Y es que Jacob se ha rebelado, Israel amontona pecados."  (1:4-5a) Este escenario de maldad con sus horribles consecuencias, lleva al profeta a exhibir su lamento: "Por eso me lamentaré y haré duelo, caminaré descalzo y desnudo, aullaré como hacen los chacales y gemiré como las avestruces."  (1:8) Me pregunto que papel juega el lamento en medio de nuestras vidas y la vida de nuestra comunidad, cuando las consecu...

ANTÍDOTO CONTRA LA ALABANZA EMPALAGOSA (LAMENTACIONES 3)

El capítulo tres de Lamentaciones empieza con una expresión agotadora del dolor, donde el poeta trata el sufrimiento como una obra directa de Dios. Dice entre otras cosas que el Señor: "Me ha comido carne y piel y me ha quebrado los huesos. Me ha levantado un asedio de veneno y sufrimiento. Me ha hecho vivir en tinieblas como a los muertos antiguos." (3:4-6) Ante la horrible descripción de dolor y sufrimiento el poeta llega a decir: "Pienso que estoy sin fuerza, que se ha agotado del todo mi esperanza en el Señor." (3:18) Y justo llegado a este punto de derramamiento del alma, parece que se abre una ventana, y un pequeño rallo de luz atraviesa la profunda oscuridad y cambia el tono de esta densa obra: "Pero algo viene a mi mente que me llena de esperanza: que tu amor, Señor, no cesa, ni tu compasión se agota;" (3:21-22) A partir de ahí, el texto se transforma en una doxología, se trata de una alabanza que nos habla de esperanza, de...

DOS ELEMENTOS IMPOPULARES PARA CRECER ESPIRITUALMENTE (LAMENTACIONES 2)

Al adentrarnos al capítulo dos de Lamentaciones, el poeta mira a Dios como aquel que ha destruido al pueblo. Llega incluso a expresar el sentir al Señor como enemigo: "Es mi Dios un enemigo que ha aniquilado a Israel: desmanteló sus palacios, derribó sus fortalezas y llenó la capital de gemidos y lamentos." (2:5) Detrás de toda esta expresión, no se elude la responsabilidad del pueblo, hay también un reconocimiento de las maldades de Israel y como han influido en la destrucción. Llama mi atención que hay también un reconocimiento de una nefasta labor profética en el pasado: "Tus profetas te anunciaban falsas e ilusas visiones: no descubrieron tu culpa para hacer cambiar tu suerte; solo te dieron oráculos falaces y seductores." (2:14) Estos versos que han llamado mi atención, me hablan de dos elementos espirituales pocos populares en nuestros días. Expresar Nuestro Enfado a Dios Por un lado, la realidad de que a veces las circunstancias tan d...

EL SILENCIO QUE NO CONVIENE (2ª SAMUEL 13-14)

La historia en la que he estado meditando, continua con escenas escandalosas y miserables. En esta ocasión, Amnón, hijo de David, comete una violación incestuosa hacía Tamar, por la que se sentía fuertemente atraído, tras ello, la echa de su casa y esta acaba en una condición lamentable: "Entonces Tamar se echó tierra en la cabeza, rasgó la túnica que llevaba puesta y se marchó dando gritos con las manos sobre la cabeza." (13:19) El acto de Tamar es un ritual de duelo del antiguo Oriente. Como mujer de la época y del lugar, tenía buenas razones para dar gritos, rasgarse la ropa y echarse tierra por la cabeza. Había sido violada de manera incestuosa, había perdido la virginidad y por tanto el poder ser apreciada por otros hombres, en este caso, para su padre y su administración, con el fin de hacer relaciones con otros reinos.  Tamar, por vivir en esta época y lugar, además de soportar la agresión, no disponía del apoyo y los recursos que hoy podemos pensar en o...

¿DONDE QUEDÓ EL LAMENTO EN NUESTRA ADORACIÓN? (2ª SAMUEL 1)

Empezamos el 2017 adentrándonos como comunidad en el segundo libro del profeta Samuel. En un principio, ambos libros eran uno solo, pero debido a la extensión de los mismos, los encontramos divididos en nuestras Biblias actuales. Lo primero con lo que me encuentro, es con el anuncio de la muerte de Saúl y su hijo Jonatán, lo cual produce un lamento en David y en el pueblo. En seguida se nos ofrece un poema que expresa el dolor por la caída de la gloria de Israel y la muerte de su rey y de su hijo.  A lo largo de todo el Antiguo Testamento, nos encontramos con una comunidad que a menudo celebra y lamenta, lamenta y celebra. Solo tenemos que ir a los Salmos, para encontrar gran cantidad de expresiones tanto alegres como tristes.  Pensaba en como el concepto de adoración contemporáneo se aleja mucho hoy del ejemplo bíblico en muchas comunidades cristianas. Algunos han dicho que la capacidad de lamentarnos públicamente y en comunidad se deja a las puertas del lugar do...