Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Hospitalidad

FIRMES EN LA FE (2ª JUAN)

La segunda carta de Juan se dirige a la "señora" y a sus hijos, algunos piensan que este término es una metáfora, aunque no hay que descartar que el termino "señora" pueda hacer referencia a una cristiana con funciones de anciana en medio de los cristianos que se reúnen en su casa: "Yo, Juan, el anciano, les escribo esta carta a la señora elegida y a sus hijos, a quienes amo en la verdad —y no solo yo sino también todos los que conocen la verdad—," (1:1) Esta segunda carta mantiene el énfasis en el amor, como fundamento de nuestra espiritualidad: "Les escribo para recordarles, queridos amigos, que nos amemos unos a otros. Este mandamiento no es nuevo, sino que lo hemos tenido desde el principio. El amor consiste en hacer lo que Dios nos ha ordenado, y él nos ha ordenado que nos amemos unos a otros, tal como ustedes lo oyeron desde el principio." (1:4-6) El amor es un término que se usa constantemente en nuestro vocabulario; no dejamos de...

HOSPITALIDAD Y RIESGO (GÉNESIS 19)

En mi lectura anterior, ya señalé como la hospitalidad de Abrahám me recordaba un principio universal para los seguidores de Jesús. En mi lectura de hoy, es Lot el que muestra hospitalidad ante estos hombres misteriosos, enviados por Dios y que hablan en su nombre. Sin embargo, Lot tiene que enfrentar una situación muy difícil por recibirlos. Sus vecinos trataron de agredir a los extraños y Lot trató de evitarlo. Si los enviados divinos no hubieran actuado dejando ciego a los agresores, la cosa hubiera acabado realmente mal. La escena me hace pensar en los riesgos de la hospitalidad. Esta tiene que ver en como recibimos y tratamos al prójimo, en como lo escuchamos y ofrecemos lo que tenemos: nuestro tiempo, nuestras energías, nuestros bienes. En realidad se trata de abrir nuestros oídos, nuestra casa, nuestro corazón. Pero abrirnos al prójimo tiene riesgos, sobre todo cuando son personas que no conoces mucho o no conoces de nada. Sin disponernos a correr riesgos, no podré aventurar...