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Mostrando las entradas etiquetadas como enfado

EL DIOS DEL ETERNO ENFADO (OSEAS 11)

Si del capítulo 5 al 10 Oseas ha denunciado la lamentable actitud del pueblo y ha advertido acerca de sus consecuencias, en el 11 nos encontramos con un hermoso poema donde ante todo esto, Dios es representado como un padre amoroso que a pesar de cuidar a su hijo con atención lo ve alejarse y aun así trata de recuperarlo: "Cuando Israel era muchacho, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo. Cuanto más yo los llamaba, tanto más se alejaban de mí; a los baales sacrificaban, y a los ídolos ofrecían sahumerios.Yo con todo eso enseñaba a andar al mismo Efraín, tomándole de los brazos; y no conoció que yo le cuidaba. Con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas de amor; y fui para ellos como los que alzan el yugo de sobre su cerviz, y puse delante de ellos la comida." (11:1-4) En el poema, este padre amoroso queda destrozado emocionalmente ante la rebeldía de su hijo y aun manifiesta abiertamente su enojo y deseo de que Israel pague las nefastas consecuencias del camino que ha e...

DOS ELEMENTOS IMPOPULARES PARA CRECER ESPIRITUALMENTE (LAMENTACIONES 2)

Al adentrarnos al capítulo dos de Lamentaciones, el poeta mira a Dios como aquel que ha destruido al pueblo. Llega incluso a expresar el sentir al Señor como enemigo: "Es mi Dios un enemigo que ha aniquilado a Israel: desmanteló sus palacios, derribó sus fortalezas y llenó la capital de gemidos y lamentos." (2:5) Detrás de toda esta expresión, no se elude la responsabilidad del pueblo, hay también un reconocimiento de las maldades de Israel y como han influido en la destrucción. Llama mi atención que hay también un reconocimiento de una nefasta labor profética en el pasado: "Tus profetas te anunciaban falsas e ilusas visiones: no descubrieron tu culpa para hacer cambiar tu suerte; solo te dieron oráculos falaces y seductores." (2:14) Estos versos que han llamado mi atención, me hablan de dos elementos espirituales pocos populares en nuestros días. Expresar Nuestro Enfado a Dios Por un lado, la realidad de que a veces las circunstancias tan d...