Si del capítulo 5 al 10 Oseas ha denunciado la lamentable actitud del pueblo y ha advertido acerca de sus consecuencias, en el 11 nos encontramos con un hermoso poema donde ante todo esto, Dios es representado como un padre amoroso que a pesar de cuidar a su hijo con atención lo ve alejarse y aun así trata de recuperarlo: "Cuando Israel era muchacho, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo. Cuanto más yo los llamaba, tanto más se alejaban de mí; a los baales sacrificaban, y a los ídolos ofrecían sahumerios.Yo con todo eso enseñaba a andar al mismo Efraín, tomándole de los brazos; y no conoció que yo le cuidaba. Con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas de amor; y fui para ellos como los que alzan el yugo de sobre su cerviz, y puse delante de ellos la comida." (11:1-4) En el poema, este padre amoroso queda destrozado emocionalmente ante la rebeldía de su hijo y aun manifiesta abiertamente su enojo y deseo de que Israel pague las nefastas consecuencias del camino que ha e...
en una era denominada post-cristiana