Comienzo a reflexionar en la segunda carta de Pablo a Timoteo, un escrito muy personal y en un momento difícil para el apóstol. Pablo está en prisión, y no tiene mucha esperanza de que tras su juicio la cosa va a salir bien. Por si esto fuera poco, algunos parecen que le han estigmatizado por el hecho de ser procesado por la justicia romana, quien sabe si lo estaban tachando de criminal, lo que no cabe duda es que lo abandonaron: "Como tú sabes, todos los de la provincia de Asia me abandonaron, incluso Figelo y Hermógenes." (1:15) Sin embargo, el motivo de su detención está relacionado con la proclamación del evangelio y no con ser un mal ciudadano: "Y Dios me eligió para que sea predicador, apóstol y maestro de esta Buena Noticia. Por eso estoy sufriendo aquí, en prisión; pero no me avergüenzo de ello, porque yo sé en quién he puesto mi confianza y estoy seguro de que él es capaz de guardar lo que me ha sido confiado hasta el día de su regreso." (1:11-1...
en una era denominada post-cristiana