El apóstol continúa aterrizando la práctica de la "imitatio Dei" en los terrenos cotidianos. "Sed pues imitadores de Dios, como hijos amados" (5:1) Y ya ha mostrado que eso tiene repercusiones muy concretas en la manera en la que tratamos al prójimo, en aquello en lo que nos involucramos en la vida cotidiana, y en el estilo de relación familiar que nos caracteriza. La relación de Cristo con su Iglesia es la inspiración de como deben ser nuestras relaciones. Ahora Pablo entra en la particularidad de dos asuntos más que formaban parte de la realidad social de su época: las relaciones en la familia, y la relación entre siervos y amos. De estas dos particularidades, la relación entre amos y siervos nunca debería tomarse como una justificación de la esclavitud. Si bien es cierto que muchas personas desde el punto de vista del siglo XXI pueden echar de menos en las Escrituras un rechazo más explícito a dicha estructura, yo no despreciaría el importante avanc...
en una era denominada post-cristiana