"Dios dijo a Moisés: —Sube a encontrarte conmigo..." (24:1a). Así empieza la larga porción en la que me he adentrado. Moisés es invitado a pasar tiempo a solas con Dios, tiempo de calidad, y en ese tiempo, va a recibir muchas ideas para ir adelante con el pueblo que ha sido rescatado de la esclavitud. Ofrendas, arca del testimonio, mesa para el pan de la proposición, candelero de oro, tabernáculo, altar de bronce, atrio, vestido para los sacerdotes, ceremonias para consagrarlos... Las cosas no iban a ser igual para el pueblo después de este encuentro. Acabo de llegar de unas vacaciones familiares, ha sido un tiempo de descanso, de salir de la rutina. Nos damos cuenta que cada vez que salimos de la rutina, recibimos perspectiva de como estamos viviendo y visión para enfrentar el seguir caminando. A la vez, tener esos momentos de apartarme a solas con Dios, se ha vuelto para mi una necesidad. No hacerlo me lleva a no corregir mis continuos errores como marido, padre, hijo,...
en una era denominada post-cristiana