Tras mostrar Pablo como es una familia cristiana en medio de un ambiente como el de Creta, ahora el apóstol pasa a describir una nueva clase de ciudadanos, señalando el tipo de conducta que se espera de los cristianos en el entorno civil cotidiano. "Recuerda a los creyentes que deben someterse a las autoridades que gobiernan: que las obedezcan y estén prontos a colaborar en todo lo bueno que emprendan; que no ofendan a nadie ni se peleen con nadie; que se muestren afables y llenos de dulzura con todo el mundo." (3:1-2) Pablo les recuerda que en otro tiempo, el vivir de manera descontrolada, bajo pasiones y placeres egoístas, en envidia y odiando al prójimo, era "el pan de cada día". Sin embargo, la entrada en escena de la bondad y el amor de Dios, es la causa para un nuevo estilo de vida. "Porque también nosotros en otro tiempo fuimos irreflexivos y obstinados; anduvimos descarriados, esclavos de toda suerte de pasiones y placeres, y vivimos en la maldad...
en una era denominada post-cristiana