El Salmo 20 es una bonita bendición, deseando la protección Divina de la persona que gobierna. Lo interesante para mí es que David trata en ese contexto el tema de la confianza, lo cual nos trae un principio universal a considerar:
"Estos confían en carros, y aquellos en caballos; pero nosotros confiamos en el nombre del SEÑOR nuestro Dios." (V. 7)
En un mundo lleno de conflictos e inseguridades, donde invertir en la industria armamentista es para algunas personas la mejor solución ante nuestros miedos, la pregunta ante este salmo no puede ser otra: ¿En qué o en quién voy a poner realmente mi confianza?
Comprobamos cada día como aquello que construimos durante años con el fin de conseguir seguridad, se derrumba de repente... corrupción, guerras, desastres naturales... ¿Acaso no has sido una persona que has comprobado ya como se desmorona aquello en lo que decidiste confiar?
Este Salmo me anima a una mirada trascendente en mi búsqueda de confianza. No se trata de menospreciar a quienes en nuestra sociedad tratan de servir desde áreas de educación, sanidad, seguridad... sino a no ignorar la realidad de nuestra fragilidad y a atreverme a confiar por encima de todo en la Divinidad ¿Qué implica para mi poner mi plena confianza en Dios? ¿Qué implica para mi no confiar en Dios sino en "carros y caballos"?

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