En el Salmo 31 David expresa un estado alto de sufrimiento: "Se agota mi vida en el dolor, en gemidos mi existencia, se debilita mi fuerza por mi maldad y mis huesos se consumen." (V. 11) Las expresiones de malestar se van entrelazando con peticiones de ayuda, guía y confianza en la Deidad: "Señor, en ti confío, que no quede jamás defraudado; ¡líbrame con tu fuerza salvadora! Acerca hacia mí tu oído, date prisa en socorrerme. Sé para mí fortaleza protectora, morada inaccesible que me salve, pues tú eres mi bastión, mi baluarte; honrando tu nombre, guíame y condúceme." (V. 1-4) He estado meditando en los últimos días en este Salmo, a la vez, he estado en otras lecturas, que por cierto, me señalaban el valor de poner la confianza en Dios en medio de las dificultades. Hoy mismo había una lectura en el CAC donde se señalaba el momento en el que en una noche oscura, los discípulos están cruzando un lago en medio de una tormenta, y Jesús les aparece caminando por las...
en una era denominada post-cristiana