"¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación." (14:26)
El no dijo: "cuando os reunís, uno de vosotros tiene predicación".
Además, muchas personas eruditas están de acuerdo que la mejor traducción es "¿Qué hay, pues, hermanos y hermanas?", sin lo cual no se entendería bien el contexto más adelante sobre como debían participar las mujeres (14:34).
Está claro que el propósito de Pablo es el orden en una comunidad con reuniones caóticas (v. 40), y para ello, se dirige a tres ejemplos particulares de dicha comunidad: las personas que hablan en lenguas, las personas que profetizan y las mujeres.
Algunos teólogos piensan que Pablo no se dirige a un caso en particular al hablar a las mujeres sino a un principio universal, debido al lugar donde algunas traducciones coloca cierta puntuación (debemos saber que en el original no existía dicha puntuación). Así algunas traducciones figuran de la siguiente manera:
"...pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos, vuestras mujeres callen en las congregaciones;" (14:33-34)
Sin embargo, otras personas eruditas colocan la puntuación de otra manera en la traducción, lo cual hace que un asunto que parece nombrarse como principio universal se vuelva en posible caso particular:
"...pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz, cómo en todas las iglesias de los santos. Vuestras mujeres callen en las congregaciones..." (Debido al caso particular en Corintios)
Siempre me pareció interesante el punto de vista de David Hamilton sobre este pasaje en el libro "¿Por qué no la mujer?", donde muestra su punto de vista acerca de que Pablo está precisamente refutando la idea de que las mujeres callen. Este teólogo propone que Pablo no estaba dando su opinión en el versículo 35, sino citando cierta opinión, por lo que propone la siguiente traducción:
"Porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación. ¡Tonterias! ¿Acaso ha salido de vosotros la palabra de Dios? O ¿Qué? ¿Sólo a vosotros ha llegado? Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son los mandamientos del Señor. Más el que ignora, ignore." (14:35-38)
El dice que hay que entender el uso del quiasmo por parte de Pablo para enfrentar en Corintios tres casos de desordenes relacionados con quienes hablan en lenguas, profetizaban y quienes son mujeres, que hay que revisar el uso de la puntuación en algunas traducciones (v. 33,34) y no ignorar que en medio del quiasmo Pablo presenta el principio de que en la reunión, hombres y mujeres participan (v. 26), resaltando que Dios no es Dios de confusión sino de orden, como en todas las iglesias de los Santos (v. 33) y reiterando que se haga todo decentemente y con orden (v. 40)
Ya me pronuncié en mi comentario a 1ª de Corintios 11 como enfrento los pasajes difíciles acerca del papel de la mujer en la iglesia, apoyándome en principios sacados del ejemplo de Jesús.
Sin embargo, lo que me resalta hoy, es como Pablo enfrenta el caos, no con el control por parte de unos pocos, sino con la búsqueda de la participación edificante de cada persona miembra en medio de las reuniones regulares. Si, esto trae riesgos, pero sin riesgo, es imposible que nuestras hijas e hijos aprendan a patinar, y también que nuestras personas discípulas aprendan a edificar cuando nos vemos precisamente para ello. Lo de consumir el ministerio de unas pocas personas, es algo que ya hemos aprendido.
¿Estoy consciente que la madurez cristiana implica un proceso participativo? ¿Estoy dispuesto a acompañar en las etapas de dificultades del crecimiento fomentando la participación comunitaria al estilo de Pablo o fomentando el monopolio de unos pocos, al estilo de muchos de los líderes religiosos de hoy?
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