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SOMOS VULNERABLES (SALMO 30)


 El Salmista dice:

"Señor, me libraste de ir al reino de los muertos, 
me devolviste la vida cuando agonizaba." (V. 4)

Es probable que el autor hubiera vivido una situación, quizás una enfermedad, que le llevó al borde de la muerte.

Cuando todo nos va bien, es fácil caer en pensar que siempre será así, sin embargo el escritor del Salmo 30 experimentó lo siguiente:

"Señor, tu ayuda me exaltó cual monte poderoso,
pero ocultaste tu rostro y sentí miedo." (V. 8)

Es entonces, cuando reconoce que necesita la ayuda de la Divinidad y decide clamar:

"A ti, Señor, clamo; a mi Señor suplico.
¿Qué provecho hay en mi muerte,
en que yo baje a la tumba?
¿Podrá alabarte el polvo?
¿Anunciará él tu fidelidad?" (V. 9-10)

Este Salmo me recuerda mi vulnerabilidad y la de las personas a las que amo, me hace pensar en aquellos momentos difíciles de los cuáles el Señor nos ha sacado (como el que mi peque tuviera que pasar por el quirófano). Es un escrito que me da perspectiva para disfrutar y celebrar el presente cuando todo vuelve a ir bien, a la vez que celebro desde la confianza en el Dios que me acompañará cuando las cosas se vuelvan a nublar. Es un llamado a huir de creernos personas autosuficientes y todopoderosas y a vivir dependiendo de la fuerza y la guía de la Deidad.

¿Cómo me transforma hacer uso de la oración de dependencia de Dios cuando a la vez celebro las cosas buenas que me da? ¿Soy consciente que Dios estará conmigo cuando la vida traiga complicaciones? ¿De qué situaciones difíciles me ha librado la Divinidad en el pasado?



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