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TODO UN ACTO DE REBELDIA (SALMO 29)


El Salmo 29 comienza con las palabras:

"¡Hijos de Dios, aclamen al Señor,
aclamen su gloria y su poder!
¡Aclamen el nombre glorioso del Señor!
¡Adoren al Señor en el esplendor del Templo!" 
(v. 1 y 2)

Y a continuación, en los versos siguientes, nos encontramos con expresiones  que nos recuerdan la grandeza de la voz de la Divinidad; la cual el salmista es capaz de percibir en medio de los efectos de la naturaleza que le rodea.

Reconozco que pierdo de vista la realidad de la presencia y la voz de Dios alrededor de mi. En medio del estrés laboral y doméstico en el que muchas veces me sumerjo, las voces que escucho en mi interior son demandantes, a menudo tienen que ver con cumplimiento de tareas. 

Al perder de vista a Dios, mi mirada se fija en mi mismo, como el centro; de quien depende lo que ocurrirá en el día. A menudo la voz que escucho es la de la exigencia: "tienes que hacer esto... y después esto otro...recuerda no olvidar hacerlo de esta manera..."

En medio de un mundo materialista y consumista, donde el valor de las personas dependen de su capacidad de producción, el parar y poner la mirada en la Divinidad tratando de escuchar la voz de Dios, se convierte en todo un acto de activismo y rebeldía necesaria.

El Salmista me invita hoy a aclamar la gloria y el poder Divino, a postrarme ante él y escuchar su voz... realmente me invita a destronarme como dios, a destronar a "mammon" (el dios de las riquezas), a salir del afán de este mundo. No es una invitación a ser irresponsable en mi vida familiar o laboral, es una invitación a dejar de escuchar la voz de la exigencia y empezar a operar desde la voz del AMOR, la única capaz de destruir los falsos ídolos que nos oprimen. 

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