sábado, 20 de febrero de 2016


Dios se manifiesta a Abrahám a través de la visita de tres hombres, esto nos plantea una escena intrigante y algo oscura, pero a la vez llena de ricos principios para nuestra relación con Dios. Tengo en mente que Abrahám ha sido constituido amigo de Dios, o como dirían otras traducciones, ha sido justificado. La historia de Adán y Eva ya nos ayudó a entender que los hombres decidimos vivir sin tener en cuenta a Dios, actuando como si nosotros fuéramos dioses, es decir, escogiendo lo que está bien o mal independientemente del criterio del Creador. Esa actitud es la esencia del pecado, y la razón de nuestra ruptura con Dios. Sin embargo, Abrahám es una muestra más de que Dios quiere reconciliarnos consigo, quiere restaurar lo que hemos estropeado. ¿Cuáles son algunos elementos que pueden o deben estar presente en aquellos que somos reconciliados con Dios?

- Hospitalidad: Abrahám ve a tres desconocidos, sin embargo, los trata como si del mismo Señor se tratase, ofreciéndole descanso y lo mejor de su comida y bebida. Esto trae a mi mente otros pasajes que nos recuerdan que algunos sin saberlo hospedaron ángeles, o aun las palabras del Maestro cuando señala que cuando hacemos el bien a alguien en necesidad a Él mismo se lo hacemos. ¿Qué tal preparar mi mejor comida para alguien que no conozco muy bien? Sospecho que detrás de la hospitalidad práctica, entenderemos mejor importantes principios relacionados con nuestra amistad con Dios.

- Confianza en la adversidad: El Señor le dice a Abrahám que Sara va a tener un hijo. Sara escucha esto y responde con risas ante su edad avanzada. Entonces quien dijo el mensaje pregunta: "¿Hay algo tan difícil que el Señor no pueda hacerlo?" Las circunstancias que me rodean no determinan lo que va a pasar, Dios puede hacer lo que yo no puedo hacer, aun lo que yo no puedo ni siquiera imaginar o pensar. Ahora bien, que Dios pueda hacer lo imposible, no significa que lo vaya a hacer, Él sabe lo que corresponde en cada momento. Es por ello que a mi me toca confiar por encima de lo que veo, y por encima de lo que ocurra finalmente. Con Dios ni las circunstancias que me rodean, ni aun lo que finalmente ocurra, impiden que sus propósitos se cumplan. 

- Sinceridad: El Señor decide revelar a su amigo lo que va a hacer con aquellos territorios donde abunda la maldad y la injusticia, es curioso que Abrahám se siente con la libertad de negociar con el fin de que se eviten daños colaterales. Esto me habla de ser trasnparente ante Dios con respecto a lo que siento y percibo, Dios no se escandaliza de lo que pasa por mi cabeza o lo que siento, por el contrario, el sabe manejar mi interior y es por eso que puedo expresarlo libremente ante Él.

- Compasión: La preocupación de Abrahám está en aquellos que pueden morir a pesar de que no son responsables de la actuación de muchos en Sodoma y Gomorra. Esto me habla de compasión. En nuestros días, la política exterior de muchos países no tienen en cuenta los daños colaterales. Oímos de muerte de civiles inocentes y de la destrucción de escuelas y hospitales. ¿Miro hacía otro lado ante esa realidad? ¿Qué implicaría actuar con compasión en mi caso?

Vivir en la amistad con Dios me abre las puertas a una manera de actuar que a veces brilla por su ausencia en nuestro entorno. La historia de Abrahám me desafía a salir de mi zona de comodidad y experimentar la hospitalidad, la confianza en Dios, la sinceridad ante Él y la compasión hacía mi prójimo. 

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