Me adentro hoy en el capítulo cuatro del evangelio de Marcos y me encuentro con la famosa parábola del sembrador, la de la lámpara y la medida, la del crecimiento de la semilla y la de la semilla de mostaza. Con estos ejemplos Jesús invitaba a los que le oían a meditar acerca de como es el Reino de Dios. Las parábolas usan elementos del mundo que nos rodea para pensar en asuntos de una perspectiva distinta, no tienen la intención de ofrecernos un tema ya digerido para que lo aceptemos tal cual, más bien nos invitan a la reflexión, a la meditación, en un sentido, hacen trabajar nuestra mente. De hecho, el mismo Jesús al preguntarle porque usaba las parábolas, hablaba de que con ellas había personas que quedaban fuera de la enseñanza, es decir, la parábola era como una criba, que deja a un lado a aquellos que realmente no están interesados en las enseñanzas del Maestro. Sin embargo, aquellos que mostraban interés, acababan acercándose más a Jesús y entendiendo mejor sus enseñanzas...
en una era denominada post-cristiana