Desde el el capítulo 22 al 24, tenemos una serie de preceptos y amonestaciones. Entre ellas me destaca la siguiente: "Libra a los que son llevados a la muerte; Salva a los que están en peligro de muerte. Porque si dijeres: Ciertamente no lo supimos, ¿Acaso no lo entenderá el que pesa los corazones? El que mira por tu alma, él lo conocerá, Y dará al hombre según sus obras." (24:11-12) Estos versos traen a mi mente dos situaciones: Por un lado, la realidad de personas en muchos países condenadas a la muerte, ya sea por su ideología, su manera de vivir, ya sea por su propio gobierno o por grupos extremistas. Por otro lado, la realidad de personas cerca de mi que han tomado un camino que lleva a la destrucción, ya sea por no librarse del odio o por refugiarse en vicios u otras respuestas tóxicas. Ambas realidades están presente en medio de este mundo roto, y tengo que confesar que me es fácil mirar para otro lado y seguir mi camino...
en una era denominada post-cristiana