Los ocho primeros capítulos de Romanos nos ha presentado una argumentación clara del evangelio, dejándonos claro Pablo la manera en la que Dios resuelve nuestro problema como seres rotos con dificultades para las relaciones (en el contexto de Romanos, conflicto entre judíos y gentiles). Sin embargo, hay algunas interrogantes y puntualizaciones que Pablo también quiere abordar a raíz de sus argumentos, entre ellas ¿Qué pasa con aquellos judíos que no conocen a Jesús como Mesías? ¿La promesa de Abraham les alcanza a ellos o quedan fuera? En el capítulo nueve, Pablo muestra como en la genealogía judía siempre hubo personas como Ismael o Esaú quienes no fueron escogidas como herederas de la bendición, en un sentido representan a las personas judías que rechazan a Jesús hoy, es decir, la argumentación de Pablo nos lleva a pensar que formar parte de la etnia judía, no significa formar parte automáticamente del pueblo del pacto, es decir, del pueblo que se alinea con el Amor y la Vid...
en una era denominada post-cristiana