lunes, 18 de abril de 2016

VIDA MONOTEISTA (1ª CORINTIOS 10)

El capítulo 10 de 1ª de Corintios nos anima a tomar ejemplo de la historia de Israel. Pablo dice que ellos experimentaron ser guiados por la nube, atravesar el mar, y beber de la roca que representa a Jesús, y a pesar de ello, se dejaron llevar por el pecado y sufrieron sus consecuencias. Es por esto que debemos intencionalmente estar alerta ante el pecado no olvidando dos cosas: somos vulnerables, y es posible vencer la tentación.

Después Pablo vuelve a señalar la libertad que tenemos en Cristo. No olvidemos que el contexto de su escrito está en responder a los corintios acerca de si comer o no la comida que antes ha sido sacrificada a los ídolos. Se trata por tanto de permanecer con un mensaje claro ante la idolatría.

El reformador Martín Lutero, dijo que un ídolo es todo aquello que toma el primer lugar en mi corazón. Por lo que desde esta definición, puedo observar que es lo que está en mi pensamiento, a lo que le dedico esfuerzo e ilusión, para darme cuenta de si Dios está en el lugar que le corresponde.

No se trata de estar todo el día en estudio bíblico o involucrado en actividades con la comunidad cristiana. Hemos de trabajar, disfrutar del descanso, llevar a cabo las tareas domésticas etc. El apóstol les recuerda "porque del Señor es la tierra y todo lo que existe en ella." (10:26) y esto me lleva a pensar en la necesidad de tener en cuenta a Dios en medio de todo lo que hago.

También les dice que todo les está permitido, pero no todo les conviene. En este caso, la manera en la que actúen ante la comida sacrificada a los ídolos, será o no de ayuda para que puedan manifestar que sirven al único Dios.

Encuentro muy bien resumido el corazón de este asunto en el siguiente verso:

"En cualquier caso, tanto si coméis como si bebéis o hacéis cualquier otra cosa, hacedlo todo para gloria de Dios." (10:31)

En esta idea Pablo vuelve a manifestar el secreto de una espiritualidad integral, que no nos lleva a ocultarnos en una burbuja religiosa, sino a vivir en el contexto cotidiano con una actitud constante de dependencia del Señor. Si la esencia del pecado es una actitud en la que decimos "Dios, no te necesito, yo puedo ser como tú decidiendo lo que está bien y mal independientemente de lo que has dicho", la esencia de la conversión es una actitud en la que decimos "te entrego mi vida, todo lo que hago a partir de ahora lo hago con el fin de agradarte". Se trata de más que un evento, se trata de una actitud constante que afecta a las nuevas realidades que enfrentamos.

Escribo esto antes de salir hoy mismo a un viaje de trabajo de dos días a Madrid. Iré con compañeros que no se manifiestan seguidores de Jesús. Pienso en como en este viaje y en estos días, la manera en la que responda al trabajo, a las conversaciones y al ocio que disfrutemos, puede convertirse en un acto de idolatría o en un acto de adoración a Dios. Mi actitud, puede ser una oportunidad para que se entienda el evangelio, o para que no lo detecten, El secreto estar en viajar, comer, trabajar, escuchar y disfrutar... haciéndolo todo para gloria de Dios.

De esto trata el monoteismo, de esto trata la conversión, de esto trata la adoración como estilo de vida y de ello depende que seamos sal y luz en un mundo roto.



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