miércoles, 11 de mayo de 2016

Los capítulos del 9 al 12 cierran la capitulación de las batallas en Palestina. El capítulo 9 nos habla de como los Gabaonitas engañan a Israel y consiguen un pacto de paz que les libra de ser conquistados. El capítulo 10 nos relata la conquista del sur de Palestina. El capítulo 11 la conquista del norte de Palestina. El capítulo 12 nos ofrece una recapitulación de los reyes vencidos. No cabe duda de que Dios estaba dando la victoria al pueblo.

En la Lectio Divina ha llamado mi atención el siguiente texto, que corresponde a la escena en la que los Gabaonitas engañan a Israel para evitar ser conquistados:

"Los israelitas, sin consultar previamente al Señor, aceptaron los obsequios que les traían los viajeros." (9:14)

Hace unos días, una amiga comentaba en las redes sociales acerca de escuchar el plan que Dios tiene para nosotros en referencia a mi comentario a  Josué 1. Ella planteaba la posibilidad de evitar el pecado y desde ahí sentirnos libres para planear lo que queramos versus a esperar movernos hasta que Dios nos muestre su plan. Reconozco que tratar de escuchar un plan específico para mi, puede estar cargado de demasiada subjetividad, y eso es todo un reto para el cristianismo occidental, tan influenciado por el modernismo y el cientifismo. Y es cierto, por otro lado, que ya sabemos muchas cosas que Dios pide de nosotros, y en las que nos podemos involucrar cada día, por ejemplo: tratar a otros con empatia y compasión, no mirar hacia otro lado ante las necesidades que se cruzan en mi camino, hablar la verdad en humildad, perdonar etc. Sin embargo, en nuestro diálogo reconocíamos que ante algunas circunstancias especiales, ambos nos sentimos animados a parar y tratar de buscar la guía de Dios, debido a las consecuencias que podría llegar a tener una u otra respuesta, aun cuando se tratan de respuestas legítimas desde el punto de vista moral. 

Lo cierto, es que este pasaje nos recuerda que las cosas no siempre son lo que aparentan, y que sacar tiempo para hablar con Dios y buscar su voluntad, puede librarnos de muchas consecuencias negativas. Los israelitas no consultaron al Señor, antes de pactar con aquellos extranjeros, y después descubrieron que habían sido engañados por los Gabaonitas. 

¿Qué implica para mi consultar previamente al Señor? ¿En que circunstancias debo aplicar esta práctica espiritual?


0 comentarios:

Publicar un comentario