
Hoy me adentro en los capítulos del 3 al 5 del libro de Josué, donde encontramos el paso milagroso del pueblo por el Jordan, el levantamiento de las doce piedras con el objetivo de que no se olvide la fidelidad de la Divinidad, la circuncisión de los que faltaban en el pueblo y el encuentro de Josué con el Principe del ejército de Jehová.
En toda esta historia se prepara el escenario para entrar a la tierra prometida. Reconozco que en un mundo con tanta mirada colonizadora y supremacista, me asusta el no ver más allá de un hecho muy extraordinario y concreto de la historia de la humanidad. Que triste cuando estas historias violentas que nos recuerdan las conscuencias de vivir en un mundo manchado por el pecado, no se entienden desde la perspectiva espiritual de nuestra vida diaria y aun se usan para justificar las guerras que nos afectan. Por cierto, no nos vendría mal recordar, que si bien en estas historias los pueblos que van a ser conquistados representan muy bien a Faraon, más adelante en el libro de Jueces, es el mismo pueblo de Israel el que acaba representando al Faraon. La Biblia no nos anima a ver lo mala que son las otras personas, sino a no olvidar que todos llevamos dentro un faraon que en ocasiones sale a la luz y nos lleva a vivir las consecuencias desastrozas de una vida desconectada con quien es el AMOR.
Para mi, el argumento que me queda es simple, si Dios puede abrir un río desbordado que inunda sus orillas en la época de primavera, puede enfrentar situaciones más difíciles más allá del rio, hasta llevarnos al lugar de paz que nos ha prometido. Dios muestra al pueblo que como estuvo con Moisés, está con Josué, y este se muestra como alguien atento a las instrucciones de la Divinidad y dispuesto a obedecerla, se trata de una vida conectada con Dios.
La porción que ha llamado mi atención en la Lectio Divina es la siguiente:
"Y dijo a los israelitas:
—Cuando el día de mañana os pregunten vuestros hijos: «¿Qué hacen ahí esas piedras?», se lo explicaréis así: «Israel pasó ese Jordán a pie enjuto, pues el Señor, vuestro Dios, secó ante vosotros las aguas del Jordán hasta que lo atravesasteis, como había hecho el Señor vuestro Dios con el mar de las Cañas al que secó ante nosotros hasta que lo atravesamos. De este modo todos los pueblos de la tierra reconocerán lo poderosa que es la mano del Señor, y vosotros respetaréis siempre al Señor, vuestro Dios»." (4:21-24)
Pienso en la realidad de que somos olvidadizos con respecto a la obra de la Divinidad en nuestra historia, y es por ello que necesitamos buscar la manera de no olvidar los beneficios del Señor.
En el camino de la fe, no solo pasamos por momentos donde la provisión y presencia de Dios son evidentes, también pasamos por lo que muchos han denominado "la noche oscura del alma", es decir, momentos donde sentimos la desolación a nuestro alrededor y nos cuesta ver que la Divinidad de verdad está a nuestro lado. Aun estos momentos difíciles, son muy importantes para la maduración de nuestra fe, pero en ellos, necesitamos recordar la intervención de Dios en nuestro favor, lo cual traerá esperanza en el momento en el que esperamos que las cosas cambien.
No importa si estamos en la noche oscura o en tiempos de grandes bendiciones, ambos momentos son ideales para recordar y proclamar las obras de Dios a nosotros mismos y a nuestros hijos. Al hacerlo estaremos afirmándonos en su fidelidad y aprendiendo a ver el mundo con un espíritu de agradecimiento, esperanza y fortaleza.
¿Cuáles son las intervenciones de la Divinidad que has presenciado? ¿Qué vas a hacer para no olvidarlas y trasmitirlas a otros?
La porción que ha llamado mi atención en la Lectio Divina es la siguiente:
"Y dijo a los israelitas:
—Cuando el día de mañana os pregunten vuestros hijos: «¿Qué hacen ahí esas piedras?», se lo explicaréis así: «Israel pasó ese Jordán a pie enjuto, pues el Señor, vuestro Dios, secó ante vosotros las aguas del Jordán hasta que lo atravesasteis, como había hecho el Señor vuestro Dios con el mar de las Cañas al que secó ante nosotros hasta que lo atravesamos. De este modo todos los pueblos de la tierra reconocerán lo poderosa que es la mano del Señor, y vosotros respetaréis siempre al Señor, vuestro Dios»." (4:21-24)
Pienso en la realidad de que somos olvidadizos con respecto a la obra de la Divinidad en nuestra historia, y es por ello que necesitamos buscar la manera de no olvidar los beneficios del Señor.
En el camino de la fe, no solo pasamos por momentos donde la provisión y presencia de Dios son evidentes, también pasamos por lo que muchos han denominado "la noche oscura del alma", es decir, momentos donde sentimos la desolación a nuestro alrededor y nos cuesta ver que la Divinidad de verdad está a nuestro lado. Aun estos momentos difíciles, son muy importantes para la maduración de nuestra fe, pero en ellos, necesitamos recordar la intervención de Dios en nuestro favor, lo cual traerá esperanza en el momento en el que esperamos que las cosas cambien.
No importa si estamos en la noche oscura o en tiempos de grandes bendiciones, ambos momentos son ideales para recordar y proclamar las obras de Dios a nosotros mismos y a nuestros hijos. Al hacerlo estaremos afirmándonos en su fidelidad y aprendiendo a ver el mundo con un espíritu de agradecimiento, esperanza y fortaleza.
¿Cuáles son las intervenciones de la Divinidad que has presenciado? ¿Qué vas a hacer para no olvidarlas y trasmitirlas a otros?
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