lunes, 9 de mayo de 2016

OLVIDO (JOSUÉ 3-5)

Hoy me adentro en los capítulos del 3 al 5 del libro de Josué, donde encontramos el paso milagroso del pueblo por el Jordan, el levantamiento de las doce piedras con el objetivo de que no se olvide la fidelidad de Dios, la circuncisión de los que faltaban en el pueblo y el encuentro de Josué con el Principe del ejército de Jehová.

En toda esta historia se prepara el escenario para la reconquista. El argumento es simple, si Dios puede abrir un río desbordado que inunda sus orillas en la época de primavera, puede enfrentar a los reinos que van a ser conquistados. Dios muestra al pueblo que como estuvo con Moisés, está con Josué, y este se muestra como alguien atento a las instrucciones de Dios y dispuesto a obedecerle.

La porción que ha llamado mi atención en la Lectio Divina es la siguiente:

"Y dijo a los israelitas:
—Cuando el día de mañana os pregunten vuestros hijos: «¿Qué hacen ahí esas piedras?», se lo explicaréis así: «Israel pasó ese Jordán a pie enjuto, pues el Señor, vuestro Dios, secó ante vosotros las aguas del Jordán hasta que lo atravesasteis, como había hecho el Señor vuestro Dios con el mar de las Cañas al que secó ante nosotros hasta que lo atravesamos. De este modo todos los pueblos de la tierra reconocerán lo poderosa que es la mano del Señor, y vosotros respetaréis siempre al Señor, vuestro Dios»." (4:21-24)

Pienso en la realidad de que somos olvidadizos con respecto a la obra de Dios en nuestra historia, y es por ello que necesitamos buscar la manera de no olvidar los beneficios del Señor.

En el camino de la fe, no solo pasamos por momentos donde la provisión y presencia de Dios son evidentes, también pasamos por lo que muchos han denominado "la noche oscura del alma", es decir, momentos donde sentimos la desolación a nuestro alrededor y nos cuesta ver que Dios de verdad está a nuestro lado. Aun estos momentos difíciles, son muy importantes para la maduración de nuestra fe, pero en ellos, necesitamos recordar la intervención de Dios en nuestro favor, lo cual traerá esperanza en el momento en el que esperamos que las cosas cambien.

No importa si estamos en la noche oscura o en tiempos de grandes bendiciones, ambos momentos son ideales para recordar y proclamar las obras de Dios a nosotros mismos y a nuestros hijos. Al hacerlo estaremos afirmándonos en su fidelidad y aprendiendo a ver el mundo con un espíritu de agradecimiento, esperanza y fortaleza.

¿Cuáles son las intervenciones de Dios que has presenciado? ¿Qué vas a hacer para no olvidarlas y trasmitirlas a otros?


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