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TIEMPO DE ACTUAR (JOSUÉ 13-21)


En estos días me he adentrado en la lectura de varios capítulos: A partir del capítulo 13 y hasta el capítulo 21 la acción que hasta aquí nos ofrecía el libro de Josué desaparece para dar paso al relato del reparto de la tierra. Si bien el contenido no me ha parecido una lectura atractiva, no puedo perder de vista la importancia del mismo para quienes han sido liberados de la esclavitud y vuelven a la tierra prometida a sus ancestros, ya que dicho reparto es el cumplimiento de la promesa que recibió Abraham y una muestra de la fidelidad de la Divinidad. Leemos en Génesis:

"Y pasó Abram por aquella tierra hasta el lugar de Sichêm, hasta el valle de Moreh: y el Cananeo estaba entonces en la tierra. Y apareció Jehová á Abram, y le dijo: A tu simiente daré esta tierra. Y edificó allí un altar á Jehová, que le había aparecido." (Génesis 12:6-7)

Y el relato del reparto del territorio en el libro de Josué concluye con las siguientes palabras:

"El Señor dio a Israel toda la tierra que había jurado dar a sus antepasados. Los israelitas la ocuparon y se establecieron en ella. El Señor les concedió paz en todo su territorio, tal como había jurado a sus antepasados. Ninguno de sus enemigos pudo hacerles frente, pues el Señor puso a todos ellos en manos de Israel. Ninguna de las magníficas promesas que el Señor había hecho a la casa de Israel falló. Todas se cumplieron." (21:43-45)

Viviendo en Occidente, no puedo dejar de hacer un paréntesis para señalar el mal uso de estos textos para justificar actitudes colonialistas e imperialistas a lo largo de la historía, lo cual nos lleva a no ver la barbaridad de ocupar la tierra sin ningún respeto por quienes allí viven. Solo podemos usar estos textos para justificar dicha barbaridad, si los leemos sin el filtro de nuestro maestro Jesús. Es imposible tener en cuenta la enseñanza, ejemplo y modelo de Jesús y mirar hacía otro lado ante las barbaries colonialistas e imperialista en el mundo de ayer y tristemente aun en el de hoy, apoyado por tantos gobiernos de super potencias económicas y militares.

Estos relatos, en su incomodidad, nos recuerdan como la maldad en Canaan no pudo ser defendida por sus fuertes ejércitos. Así también la corrupción de nuestros días (e incluyo las actitudes colonialistas, imperialistas y racistas que parecen aumentar en tantos países llamados desarrollados) no prevalecerá, ni la contaminación triunfará, ni siquiera la muerte tendrá la última palabra, más bien la muerte será el final de toda injusticia y maldad, porque esta no resucitará. Desde la mirada escatológica de Jesús, estos textos me recuerdan que las promesas de la Divinidad se cumplirán, y un nuevo cielo y una nueva tierra es lo que se nos ha prometido.

Sin embargo, ante lo que Dios ya pone a nuestra disposición en medio de la realidad de la invasión de su Reino de Amor y Gracia, la pregunta de Josué a algunas de las tribus se hace relevante también para nuestras vidas:

"—¿Hasta cuándo vais a esperar para ir a tomar posesión de la tierra que os ha dado el Señor, el Dios de vuestros antepasados?" (18:3)

Los cristianos no podemos ser fieles a nuestro Maestro y leer este versículo dejandonos llevar por una mirada de supremacía, de colonialismo y de imperialismo... sabemos que el Reino de Dios pone patas arriba el modus operandi de los reinos de este mundo, y que el llamado a tomar posesión no es otro que a humillarnos a lavar los pies de nuestro prójimo, a ser la voz del huérfano, la viuda y el extranjero... En Cristo, la posesión de la Tierra es la posesión del Amor Divino en medio de un mundo de desprecio y violencia. 

Es posible acomodarnos tanto a la realidad que nos rodea que incluso dicha realidad, por desagradable que sea, se convierta en una zona de confort para nosotros. En el peor de los casos, es posible hasta justificar biblicamente las acciones supremacistas, imperialistas y colonialistas de los gobiernos con los que simpatizamos. Sin embargo, el Reino de los Cielos se ha acercado, y aun está entre nosotros, y aunque todavía no le vemos establecido plenamente, es tiempo para salir de la zona de confort y hacer uso de la compasión, la misericordia, la justicia y la gracia. Sabemos que tales asuntos nada tienen que ver con las armas y desprecio y todo que ver con el cielo en la tierra, con lo que al final prevalecerá, pues nuestro Dios es fiel y en el confiamos. 

¿Qué esperamos para adentrarnos en el Camino de la gracia? ¿Qué significa adentrarnos en dicho Camino en medio de nuestra familia, vecindario, lugar de trabajo, redes sociales etc.?
 

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