martes, 21 de junio de 2016

CONSCIENTE DEL AHORA (2ª CORINTIOS 6)

El capítulo 6 de 2ª de Corintios me hace pensar en algunas cuestiones claves acerca de la espiritualidad integral. Pablo está tratando con la comunidad que el mismo fundó, la cual está poniendo en tela de juicio la credibilidad de su ministerio. Sin embargo, en medio de estas relaciones complicadas, la carta arroja unos principios claves para entender como hemos de vivir nuestra espiritualidad.

Poblo invita a los Corintios a no echar a perder la gracia que han recibido y les comenta:

"Porque dice: En tiempo aceptable te he oído,Y en día de salvación te he socorrido.  He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación." (6:2)

Si nos ponemos un poco filosóficos, podemos afirmar que el pasado ya no existe, y que tampoco existe aun el futuro, es decir, lo único que tengo para entregar es el presente. "Ahora es el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación", otras versiones dicen "hoy es el día de salvación".

Solemos hablar mucho acerca del día en que me convertí, para hacer referencia al momento en el que dimos un giro de 180ª para volvernos a Dios. Sin embargo, nuevas realidades han venido a mi vida desde entonces, y es sensato preguntarme: ¿está hoy rendida mi familia a Dios? ¿Está rendido mis estudios y trabajo? ¿Está rendida mi sexualidad?... Me temo que cuando Pablo dice a los Corintios que no echen a perder la gracia de Dios, les está invitando a vivir en una rendición constante e su voluntad.

Más adelante en el mismo capítulo, leemos:

"¿Puede haber algo en común entre el templo de Dios y los ídolos? Pues nosotros somos templos de Dios viviente." (6:16a)

Estas palabras me hacen pensar en la cristiandad templocentrica que hemos heredado, donde nuestra manera de hablar pone al descubierto que no hemos entendido muy bien aquello de que Dios no habita en templos hechos por manos humanas. A menudo, cuando estamos en el lugar de reunión, lo definimos como "la casa del Señor", "el Templo", aun le llamamos "La Iglesia", pero ni la iglesia es un lugar, ni Dios habita en un edificio "Pues nosotros somos templos".

Cuando nosotros entendemos que somos un templo viviente, entonces podemos entender que lo que hacemos, lo hacemos siempre delante del Señor. Es por tanto cuando hago las cosas rendido a Él, para Él, que lo que hago se convierte en algo tremendamente sagrado.

No importa si hoy estoy en el trabajo, en la universidad, en mi hogar, reunido en un lugar con otros cristianos, de vacaciones, descansando o paseando, hoy es tiempo aceptable de salvación, y por tanto también de rendición, hoy puedo estar en lugar sagrado, pues soy el templo donde Dios habita, Él está donde yo estoy, la cuestión es si estoy ahora rendido ante Él. Porque el corazón del asunto es un asunto del corazón. Rendición 24/7, las 24 horas del día, los 7 días de la semana, pero todo ello se logran rindiendo el ahora.


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