lunes, 8 de agosto de 2016

COMBATIENDO MI RELIGIOSIDAD (MARCOS 2)

Jesús se enfrentó a los religiosos de su época y el capítulo 2 de Marcos es un ejemplo de ello:

Un hombre paralítico con ayuda de sus amigos es llevado ante Jesús, quien perdona sus pecados. Los maestros de la ley se escandalizaron cuando Jesús declaró que sus pecados son perdonados, y Jesús sana al paralítico para mostrar que tiene autoridad para perdonar pecados (2:1-12).

Jesús llama a Leví a seguirle y acaba comiendo con él y con sus conocidos. Los fariseos no podían entender que Jesús se sentara a comer con gente que eran mal considerados por parte de la sociedad, a lo que Jesús les responde que son los enfermos los que tienen necesidad de médico (2:13-17).

Los religiosos tampoco entendían porque los discípulos de Jesús no estaban practicando el ayuno, así como hacían otros. Jesús les responde que no es tiempo para que ellos ayunen ahora y les habla de que no se pone una tela nueva para remendar una vieja, ni se echa vino nuevo en odres viejos, lo cual habla de lo importante y necesario de estar preparados para enfrentar lo nuevo, y el peligro de no estarlo (2:18-22).

Cuando los discípulos de Jesús tomaban una espigas de trigo mientras paseaban, los fariseos los acusaba, a lo que Jesús responde recordándoles un episodio bíblico donde David actuó de manera similar a sus discípulos, declarando que Dios no hizo el sábado a causa del ser humano, sino al revés, y afirmando que él es Señor del sábado (2:23-28)

En todo el texto que hoy he leído, las palabras que me han resaltado han sido las siguientes:

"— No necesitan médico los que están sanos, sino los que están enfermos. Yo no he venido a llamar a los buenos, sino a los pecadores." (2:17b)

La realidad es que estoy en proceso de recuperación, la razón es que estoy enfermo espiritualmente, por ello es que Jesús se acerca a mi. Pero cuando pierdo de vista esta realidad, acabo comportándome como los religiosos a los que Jesús enfrenta, empiezo a ver mal a aquellos que me rodean y no actúan dentro de mis expectativas. Llego incluso a criticar a los que faltan a las reuniones cristianas donde yo muestro fidelidad, o a los que no practican las mismas disciplinas espirituales que yo. Aun llego a ver a los demás como moralmente inferiores a mi.

"Señor ayúdame a no perder de vista que te has cercado a mi porque estoy roto, y que aun estoy en proceso de recuperación. Perdóname porque a veces lo olvido y me comporto como los religiosos a los que enfrentaste."



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