domingo, 21 de agosto de 2016

En el capítulo doce del evangelio de Marcos volvemos a ver continuos enfrentamientos de los religiosos con Jesús. El Maestro ha mostrado con la parábola de los labradores malvados, que a lo largo de la historia, los profetas que Dios ha enviado han sido quitados del medio y también así será con el Hijo de Dios (12:1-12). Ello nos recuerda  que cuando nos toca denunciar lo que no es conforme a la voluntad de Dios, nos metemos en problema. Cuestionar lo que para la religión es tan importante siempre traerá oposición.

La visión religiosa trata de defender sus propias estructuras, tratará de desacreditar a todo el que sea una amenaza. Sin embargo, Jesús les respondía de manera sabia. Por ejemplo, cuando trataron de ponerle una trampa con el tema de si hay o no que dar tributos, esperando que su respuesta traería o bien la oposición de los ciudadanos o la del gobierno, el Maestro dijo:

"Pues dad al emperador lo que es del emperador, y a Dios lo que es de Dios." (12:17)

Cuando trataron de ridiculizar la resurrección, Jesús les mostró:

"— Estáis en esto muy equivocados al no conocer las Escrituras ni tener idea del poder de Dios." (12:24)

No obstante, aun en medio de los religiosos, había quienes reconocían lo básico de la vida espiritual:

"El maestro de la ley contestó a Jesús:
— ¡Muy bien, Maestro! Es cierto lo que dices: Dios es único y no hay otro fuera de él. Y amar a Dios con todo nuestro corazón, con todo nuestro entendimiento y con todas nuestras fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los holocaustos y sacrificios. Jesús entonces, viendo que había contestado con sabiduría, le dijo:
— Tú no estás lejos del reino de Dios." (12:32-34)

La denuncia profética de la vida religiosa tiene un motivo importante: el alejamiento de la esencia de la espiritualidad que Dios demanda, esa que está basada en el amor trascendente a Dios y el amos inmanente hacía mi prójimo. Los profetas siempre mostraron que aunque el pueblo fue liberado del faraón, todos llevamos dentro un faraón del que tenemos que ser librados. Un pueblo que es llamado a vivir de una manera diferente, y que acaba viviendo desde los mismos principios de la nación de la que fue liberada, necesita el ministerio profético que les recuerda: "has olvidado al huérfano, a la viuda y al extranjero, has puesto tu confianza en carros y en caballos", o lo que es lo mismo "estás dedicando tu tiempo, tu trabajo y tus energías a otra cosa fuera de amar a Dios y amar al prójimo"

Cuando perdemos de vista la esencia, entonces nuestra manera de ver el entorno está distorsionada con respecto a como Dios la ve. Por ejemplo, en el tiempo de Jesús, podía significar despreciar la ofrenda de la viuda pobre, porque realmente esta no significaba mucho para el sostenimiento de la estructura religiosa (12:41-44).

Hoy en día, no estamos exentos de la vida religiosa que Jesús enfrentó. Hemos creado unas estructuras complejas y costosas económicamente a la que dedicamos muchas energias, tiempo y dinero. Nuestros modelos de liderazgos piramidales, nuestros énfasis en programas y eventos, nuestra centralidad en edificios... Todo ello nos convierte en una comunidad cada día menos dinámica, menos conectada con el entorno que somos llamado a influenciar, más lejos del modelo de vida sencillo que Jesús enseñó y cada día menos incapaz para dar respuesta a las necesidades inmediatas delante de nosotros. Nos encontramos por tanto que aunque en algunas comunidades en nuestros días de crisis económica, hay cristianos que pierden su trabajo y no llegan a fin de mes, el dinero de la comunidad puede seguir siendo encauzado para sostener edificios, profesionales religiosos y lo que es peor, nuevos proyectos ambiciosos. Sin embargo, cuestionar el estatus cuo implica oposición, es incómodo, trae problemas.

¿Estoy dispuesto a identificar las barreras para centrarme en lo que verdaderamente es importante? ¿A qué dedicamos principalmente el tiempo en nuestra comunidad cristiana? ¿Es aquello a lo que dedicamos tiempo, dinero y energía lo que nos lleva a vivir al estilo de Jesús? ¿O nos lleva a vivir al estilo de los religiosos?





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