sábado, 20 de agosto de 2016

MOVIENDO MONTAÑAS (MARCOS 11)

El capítulo once del evangelio de Marcos, nos relata la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. La escena es de alegría y alabanza: las personas estaban poniendo mantos en el camino, cortando ramas y dando gritos (11:1-11). Pensaba en como esta gente buscaba realmente un cambio en su situación, y como estaban viendo en ese momento a Jesús como El que podría traer el cambio que anhelaban y buscaban, esto producía fiesta en sus corazones hasta el punto de ser expresado abiertamente. Sin embargo, también pensaba en la historia completa, en como Jesús no cumplió las expectativas de la manera esperada. No quedaba mucho para que este Rey aclamado fuera apresado, torturado y finalmente muriera.

Es fácil alabar cuando las cosas son como nos gustaría y esperamos, pero cuando nuestras expectativas y deseos no se cumplen, nuestra fe es entonces probada. No podemos olvidar que Jesús no va a cumplir con todas nuestras expectativas.

Tener en cuenta que las cosas no siempre serán como nos gustaría, me ayuda a entender mejor el resto del capítulo:

Habrá momentos en los que Jesús pondrá patas arriba nuestros proyectos y estructuras, porque estos no serán una verdadera ayuda para alinearnos con la voluntad de Dios. La purificación del Templo tirando las mesas y sillas es un buen ejemplo gráfico de ello (11:15-19)

Si, Jesús nos invita a tener fe en medio de la dificultad. Después de que los discípulos vieron que la higuera que maldijo se secó (11:12-14), recibieron instrucciones prácticas acerca de la necesidad de la fe para ver lo imposible posible:

"Jesús le contestó:
— Tened fe en Dios. Os aseguro que si alguien dice a ese monte que se quite de ahí y se arroje al mar, y lo dice sin vacilar, creyendo de todo corazón que va a realizarse lo que pide, lo obtendrá. Por eso os digo que obtendréis todo lo que pidáis en oración, si tenéis fe en que vais a recibirlo" (11:22-24)

También les mostró que una vida con falta de perdón sería un obstáculo para ver respuestas a nuestras oraciones de fe (11:25-26)

A la luz del resto del texto que he leído, no puedo entender que Jesús nos está dando ninguna fórmula mágica para conseguir todo lo que queramos. No puedo perder de vista que el Maestro habla de la fe que se deposita en Dios, y en sus deseos, y que "todo lo que pidáis... vais a recibirlo" tiene que ver con extender el principio de fe a todos las aspectos de nuestras vidas, sin olvidar la actitud de mi corazón hacía Dios y hacía mi prójimo.

Me toca pues, entender este pasaje motivador y esperanzador, con mi llamado a alinearme con la voluntad de Dios, y con la realidad de que no siempre mis expectativas se cumplirán, y con el reto de alabar a Dios más allá de aquellos momentos en las que las cosas parecen ir bien.

No obstante, hay cosas que se que son la voluntad de Dios, como por ejemplo, cumplir con la Gran Comisión; ir, predicando y demostrando el Reino en medio de un mundo roto. ¿No debería este pasaje impulsarme a hacerlo con más esperanza y ánimo?

Sin duda, el camino tendrá muchas dificultades, muchas montañas que parecerán imposible de atravesar, pero tenemos la promesa de que la oposición puede desaparecer milagrosamente si actuamos en fe.

Escribo esta reflexión unos minutos antes de recibir un mensaje de un miembro de mi comunidad cristiana. Ella nos ha contado que se ha encontrado a una mujer en la calle que ha sido deshauciada y estaba durmiendo en la calle, ha decidido conocerla, desayunar con ella, tomar su teléfono, y preguntar a la comunidad si se nos ocurre algo. Que buena oportunidad para decir a las montañas que se aparten en el nombre de Jesús


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