lunes, 22 de agosto de 2016


El tema de los últimos tiempo ha traído muchos puntos de vista entre diferentes eruditos. Hay cristianos que creen que habrá un arrebatamiento antes de que Cristo venga, otros que afirman que no hay base bíblica para ello y esto solo son dos posturas generales de muchas otras variantes al respecto. Todo ello es prueba de que la Biblia no es tan específica y clara sobre los detalles que a veces pretendemos conocer. Sin embargo, hay algo que si me parece claro en todos los pasajes bíblicos que hacen referencia a los últimos tiempos, me refiero al énfasis en que debemos estar siempre alertas y preparados ante las dificultades.

En el capítulo trece del evangelio de Marcos se recoge parte de las enseñanzas de Jesús sobre los últimos tiempos. El Maestro habla de la destrucción del templo, el cual fue destruido por los romanos en el año 70 d.C., también habla de guerras, desastres naturales y engañadores. Lo cierto, es que a lo largo de la historia, las guerras, la persecución, los engañadores y los desastres naturales, siempre han estado presente en diferentes partes del mundo y con diferente intensidad. Por ejemplo, no podemos ignorar la fuerte persecución y oposición de los cristianos en ciertas partes del planeta en nuestros días.

Independientemente de como serán los detalles al final de los tiempos, lo que no me cabe duda es de que mi parte tiene que ver con estar preparado, mantenerme firme y alerta. Y eso no tiene que ver con mantenerme firme en ninguna doctrina secundaria, ni en ninguna institución religiosa, ni mantenerme ocupado en el mantenimiento de estructuras eclesiológicas concretas. Creo que tiene que ver con mantenerme ocupado en colaborar con Dios en la restauración de un mundo roto, a través de cumplir con el Gran Mandamiento y la Gran Comisión.

"Estad, pues, vigilantes también vosotros, porque no sabéis cuándo va a llegar el señor de la casa: si al anochecer, a la medianoche, al canto del gallo o de madrugada. ¡Que no os encuentre dormidos, aunque venga de improviso! Y esto que os digo a vosotros, se lo digo a todos: ¡Estad vigilantes!" (13:35-37)

Pensaba como la escatología, más que enredarme en discusiones acerca de detalles en los que los eruditos no se ponen de acuerdo, debería ayudarme a involucrarme más en la misión a pesar de las dificultades. No es difícil adentrarnos en posturas escatológicas, invirtiendo tiempo y energía en tratar de descifrar detalles a la vez que ignoramos el propósito de esos mismos pasajes que estudiamos. 

Estamos rodeados de engaños, corrupción, terrorismo, pobreza, injusticias sociales... pero ¿en qué estamos ocupando nuestro tiempo?  Si Jesús viniera ahora, ¿nos encontraría trabajando en los asuntos que de verdad le interesa y nos ha encomendado? 

La escatología bíblica debería llevarnos a dar de comer al hambriento, a denunciar las injusticias, a desenmascarar las mentiras, a ayudar a los oprimidos. En definitiva, debería ayudarnos a predicar y demostrar el reino a pesar de las circunstancias.

"En cuanto al día y la hora, nadie sabe nada, ni los ángeles del cielo ni el Hijo. Solamente el Padre lo sabe. Por tanto, procurad estar despiertos, porque no sabéis cuándo llegará el momento." (13:32-33)

No sabemos cuando Jesús regresará tal como prometió, pero si viniera hoy mismo, ¿en que asuntos nos encontraría enredados? ¿Qué significaría encontrarnos dormidos? ¿Qué entiendo por estar alerta?


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