viernes, 19 de agosto de 2016

Al leer el capítulo diez del evangelio de Marcos, me resalta la frase: "pero entre vosotros no debe ser así" (10:43a). Esta frase me recuerda el matiz de que la propuesta de Jesús para los que quieran seguirle implica una nueva manera de vivir a la acostumbrada en nuestro entorno, una manera diferente de ver la realidad. El contexto exacto está relacionado con la manera de ejercer el liderazgo, sin embargo, la frase encaja con el resto de enseñanzas del Maestro en este capítulo:

Jesús enfrenta la actitud de la época en la que el divorcio dejaba a las mujeres abandonadas, aun los religiosos justificaban esto biblicamente. Jesús muestra que no debe ser así, para los que han entendido el plan de Dios para sus vidas. (10:1-12)

Los niños en aquella época representaban un sector social que no era tenido en cuenta. En la escena, los niños son vistos como molestia, son reñidos por hacer lo que debían hacer. Sin embargo, Jesús enseña que aquello que la sociedad no valora y desprecia, es lo que Dios pide que atendamos y aun que nos dispongamos a aprender de ello. Es decir, aunque la corriente social en la que vivimos, no tenga en cuenta a parte de la sociedad, entre nosotros no debe ser así. (10:13-16)

Vivimos en un mundo donde damos valor a cosas que realmente no son fundamentales. El Maestro le dijo a un joven rico que quería seguirle, que debía vender lo que tenía y dárselo a los pobres. Aunque hay cosas materiales y pasajeras que socialmente son muy valiosas, a la luz de la voluntad de Dios no debe ser así. (10:17-31)

Aunque en nuestro mundo vencer la opresión implica muchas veces la violencia y el sometimiento por la fuerza, en el Reino de Dios se hacen las cosas de manera diferente (10:32-45). Por ello Jesús decide vencer el mal a través de su entrega y sacrificio. Es más, cuando algunos de sus discípulos piden al Maestro lugares de privilegio en el Reino de Dios, Jesús les dice:

"— Como muy bien sabéis, los que se tienen por gobernantes de las naciones las someten a su dominio, y los que ejercen poder sobre ellas las rigen despóticamente. Pero entre vosotros no debe ser así. Antes bien, si alguno quiere ser grande, que se ponga al servicio de los demás; y si alguno quiere ser principal, que se haga servidor de todos. Porque así también el Hijo del hombre no ha venido para ser servido, sino para servir y dar su vida en pago de la libertad de todos." (10:42-45)

"Pero entre vosotros no debe ser así" es una buena frase para que me acompañe en medio de la vida cotidiana. ¿Cuántas escenas diarias a las que estamos acostumbrados deberiamos verlas a la luz de estas palabras? Estamos rodeados del "siempre se hizo así". Siempre la mujer tuvo menos privilegios a la hora de participar (aun en la vida de iglesia), siempre ciertos sectores de la sociedad no han sido tenidos en cuenta (aun en nuestras reuniones), siempre hemos valorado lo material y pasajero (aun a la hora de gastar nuestro dinero como comunidad cristiana), siempre hemos usado el modelo de liderazgo jerárquico (aun hoy es el que predomina en la mayoría de entornos espirituales)... pero Jesús nos recuerda: "Pero entre vosotros no debe ser así"

El capítulo de hoy no podía acabar de mejor manera. Un ciego, despreciado por la sociedad, gritaba: "¡Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí!" (10:47b), y a pesar que el resto de los presentes le pedía que callara, el continuó en su clamor. Jesús entonces no le pidió que se callara, no lo ignoró, se acercó a Él, le atendió y le dio la vista. (10:46-52)

Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mi!, estoy ciego, incapaz de ver lo que realmente es importante. Acabo haciendo lo que todos hacen, sin cuestionar el "siempre se hizo así",. Por favor, abre mis ojos, para que vea que "no debe ser así", como me han enseñado y como es constantemente en este mundo"



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