viernes, 26 de agosto de 2016


La sentencia y ejecución de Jesús está narrada en el capítulo quince del evangelio de Marcos. Leer esta porción teniendo en cuenta que el que guarda silencio ante las acusaciones, el que es burlado y escupido y finalmente torturado horriblemente hasta la muerte es el Dios todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, es al menos sorprendente. 

Estamos ante la manera de Dios para cumplir con su deseo de restaurar todo lo que el pecado ha estropeado, de crear una nueva humanidad, de abrir un camino de comunión con el Padre. De hecho, mientras Jesús está en la cruz, el velo del templo que ponía una barrera hasta la misma presencia de Dios se partió en dos. 

"Entonces la cortina del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo." (15:38)

Es una manera de vencer el mal a la que no estamos acostumbrados en este mundo, donde se incluye obedecer al Padre, amar a los enemigos y la entrega de uno mismo. He de confesar, que ante esta escena, una parte de mi desea que los que están cometiendo estas torturas al Maestro sean aniquilados inmediatamente. ¿Cómo sería si en ese momento los cielos se hubieran abierto y ángeles acabaran con tal atrocidad?... Este es el deseo que me nace también hoy cuando escucho y vemos en televisión las horribles torturas de grupos terroristas.

Sin embargo, soy invitado a introducirme en esta escena y a convertirme en cada uno de los personajes que pasan casi desapercibidos. Soy invitado a contemplar la cruz desde ellos, y al hacerlo, me doy cuenta que en muchas ocasiones yo he sido el que me he burlado, el que he contribuido al sufrimiento, o el que se ha quedado simplemente contemplando la escena de manera pasiva. Lo he hecho muchas veces ante aquellos a los que Jesús ama y ha venido a salvar, por eso cuando Jesús habla de que al rechazar y no atender al prójimo a él mismo se lo hacemos, no puedo escaparme. Desde tal punto de vista, no puedo más que agradecer sorprendido que el no decidiera actuar al estilo de mi imaginación.

Sin embargo, el Camino que Jesús nos enseñó con su vida de entrega continua hasta la muerte, también me desafía como discípulo. ¿Cómo vamos a vencer el mal en este mundo? ¿Escogeremos lo que nuestras entrañas a veces nos dicta o el modelo de Jesús? El Apóstol Pablo dijo: "Vence el mal con el bien"

Cada día escucho acerca de nuevos casos de corrupción, de nuevos atentados terroristas, del avance de guerras injustas... A la vez, no es difícil encontrar a cristianos proponiendo que la respuesta a tanta maldad debe ser a base de bombas, a base de pena de muerte, a base de no atender a los refugiados para evitar abrir las puertas a otras maneras de entender el mundo. Todo ello es un ejemplo de que el estilo de Jesús es una "locura" de intervención y de que quizás no acabamos de entenderlo.

Piensa en casos cercanos en los que personas que conoces crees que están actuando de manera injusta, ¿Cómo sería responderles al estilo de este mundo? ¿Qué diferencia habría en responderles al estilo de Jesús? ¿Cómo en nuestra comunidad cristiana debemos animarnos a actuar en este mundo roto al estilo de Jesús?


0 comentarios:

Publicar un comentario