jueves, 1 de septiembre de 2016

EL CORAZÓN MATERNAL DE DIOS (ÉXODO 1-2)


Hemos decidido en la comunidad cristiana a la que pertenezco adentrarnos en el libro de Éxodo durante el mes de septiembre. Esta práctica nos ayuda a leer la Biblia en comunidad y cuando nos reunimos nos da lugar al diálogo, compartiendo principios y dudas entre nosotros.

Al adentrarme en los dos primeros capítulos, hay varias cosas que han llamado mi atención. La primera está relacionada con el importante papel de mujeres de valor. Me refiero a las parteras que decidieron desobedecer la ley del faraón por considerarla inmoral, salvando a los varones que nacían. También a la madre de Moisés, quien también desafió las leyes del Estado para mantener vivo a su hijo. También la hija de Faraón, quien acogió al bebé a pesar de ser hebreo y varón, en contra de lo dictaminado por su padre. La valentía también de María, la hermana de Moisés quien cuida a su hermano mientras flota dentro de una canasta, hasta asegurarse que ha salvado su vida y después lleva a su madre para que acabe cuidando a su propio hijo como nodriza. 

Estas mujeres, viviendo en un entorno donde el hombre toma el protagonismo, son en realidad heroinas fundamentales de esta historia. Son instrumentos en las manos de Dios para enseñarnos que las leyes sociales no siempre se fundamentan en la moral, y cuando eso ocurre, debemos tener el valor de obedecer a Dios ante que a los hombres:

"Pero las comadronas desatendieron, por respeto a Dios, la orden dada por el rey de Egipto, y dejaron vivir también a los niños." (1:17)

Son mujeres alineadas con el corazón de Dios, que se presenta en esta historia como una madre dispuesta a atender el clamor de sus hijos:

"Pasado mucho tiempo, el rey de Egipto murió, pero los israelitas seguían esclavizados, quejándose y lamentándose. Desde la esclavitud sus gritos de dolor llegaron hasta Dios que, oyendo su gemido, se acordó de la alianza que había hecho con Abrahán, Isaac y Jacob." (2:23-24)

La expresión "Dios se acordó", no significa que el es como un anciano que pierde su memoria, que necesita que alguien llame su atención adormecida. Significa que las grandes verdades sobre Dios son muchas veces expresadas en la Biblia desde las limitaciones de la percepción y lenguaje humano. Dios ha permitido que nuestras palabras, aunque sean como vasos de barro, contengan su gloria desde el Génesis hasta el Apocalipsis. Muchos cristianos piensan que tener demasiado en cuenta que la Biblia ha sido escrita por personas en determinadas culturas, resta valor a la inspiración divina, pero no hacerlo, nos aleja de la realidad de que Él aparece en nuestra propia historia y realidad limitada de manera armoniosa y sorprendente.

Por otro lado, el libro de Éxodo ha sido un texto fundamental para que los cristianos encontraran aliento para luchar contra la esclavitud, contra las injusticias sociales, contra la opresión de todos. Hoy a nuestro alrededor, siguen escuchándose el clamor de los oprimidos: los refugiados que llegan a nuestro país, los extranjeros que no son tratados con dignidad por ser diferentes, los que trabajan por un sueldo injusto que no les permite llegar al fin de mes con el sustento básico, los desahuciados que se ven en la calle y sin hogar, las mujeres que siguen enfrentando un mundo de hombres, de machismo, quitándole privilegios que les pertenecen. Y que decir del dolor que todos sentimos no ya solamente por nuestra propia responsabilidad, sino por la acción de terceros a los que no parecemos importarles. Ante todo ello, las heroinas de estos capítulos nos dan ejemplo de como actuar y al hacerlo, nos alineamos con Dios, quien escucha y atiende el clamor de los oprimidos así como una madre lo hace con el llanto de sus hijos.

Alinearnos con el corazón de Dios, pasa también por alinearnos con un corazón maternal. Quizás el autor de la Novela "La Cabaña" tiene razón cuando plantea que las frecuentes imágenes paternales de Dios en la Biblia tienen mucho sentido en un mundo donde la gran mayoría recibe el afecto y cercanía de una madre y la distancia e indiferencia de los padres. Quizás es hora de que los hombres tengamos en cuenta la empatía, valentía y coraje de estas mujeres que se alinean con el corazón maternal de nuestro Dios y las tomemos como modelo de actuación en medio de tanto llanto y dolor. Mientras tanto, nuestro Dios decide revelarse también desde imágenes maternales al decirnos:

"¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus pollitos debajo de sus alas, y no quisiste!" (Mateo 23:37b)

¿Qué significaría atender a los que sufren como una madre atiende el llanto de su hijo? ¿Cómo me inspira esa imagen a actuar?




0 comentarios:

Publicar un comentario