domingo, 13 de noviembre de 2016

El capítulo doce nos narra la despedida de Samuel ante el pueblo. Samuel reconoce su edad avanzada y quiere decir cosas importantes a Israel. En su discurso les señala que se han equivocado al pedir un rey, rechazando así el reinado del Señor sobre ellos.

"Ahora, cuando habéis visto que Najás, el rey de los amonitas, os amenazaba, me habéis pedido un rey que os gobernara, aunque el Señor vuestro Dios era vuestro rey." (12:12)

También les anima a obedecer al Señor y les avisa acerca de las consecuencias de no andar en rectitud.

"Si honráis al Señor y le dais culto, si escucháis su palabra y no desobedecéis sus mandatos, entonces os irá bien tanto a vosotros como al rey que os gobierna. Pero si no escucháis la palabra del Señor y desobedecéis sus mandatos, el Señor os castigará a vosotros como castigó a vuestros antepasados." (12:14-15)

Samuel también ora para que Dios confirme mediante señales meteorológicas que el pueblo se ha equivocado a la hora de pedir un rey, y Dios le responde.

"Pues voy a invocar al Señor y él hará tronar y llover, para que reconozcáis el gran pecado que habéis cometido ante al Señor al pedir un rey." (12:17b)

Sin embargo, lo que más ha llamado mi atención en este texto son las siguientes palabras del profeta:

"No os apartéis para seguir a nulidades que no pueden ayudaros ni salvaros, porque son inútiles. El Señor no abandonará a su pueblo por el honor de su nombre, pues el Señor ha decidido convertiros en su pueblo. Por mi parte, Dios me libre de pecar contra el Señor, dejando de interceder por vosotros. Yo os enseñaré el camino bueno y recto." (12:21-23)

Pensaba al leer estas palabras en la disposición del Señor y también de Samuel, su representante, en no abandonar a un pueblo que continuamente se rebela. Pienso también en el valor de las personas que me acompañan espiritualmente aun cuando caigo y me extravío. Pienso también en la tendencia de olvidarnos y alejarnos de aquellos que ya no participan con nosotros en nuestro ritmo espiritual. Todo ello me lleva a ver la importancia de un acompañamiento espiritual que incluya no abandonar a los que se alejan.

Invitarlos a comer a casa, respetar sus decisiones sin dejar de interesarnos por sus vidas, llamarlos regularmente por teléfono, orar por ellos... son algunas formas prácticas de aplicar el principio de estos versículos en mi contexto.

¿Estoy dispuesto a acompañar espiritualmente a otros aun cuando se alejan de mi ritmo espiritual y contexto? ¿De que manera mostrar mi amor por ellos de manera práctica puede revelar el corazón del Señor?




0 comentarios:

Publicar un comentario