domingo, 6 de noviembre de 2016

Los capítulos del ocho al diez nos narra la petición del pueblo a tener un rey (1ª Samuel 8), y como Saul es dirigido hasta Samuel de manera sorprendente (1ª Samuel 9) y más tarde transformado milagrosamente por el Espíritu de Dios (10:1-16). Finalmente Saul es señalado públicamente como futuro rey (10:17-27) aunque su proclamación se ve más adelante (11:15).

Lo que llama mi atención en el texto, es como Dios toma la petición del pueblo de tener un rey:

"Pero el Señor le dijo: —Escucha la voz del pueblo en todo lo que te pidan, pues no te rechazan a ti, sino que es a mí a quien rechazan como rey suyo. Lo mismo que me han tratado a mí desde que los saqué de Egipto hasta hoy, abandonándome para dar culto a otros dioses, así te tratan también a ti." (8:7-8)

No hace mucho leía las siguientes palabras del escritor Richard Foster:

"Bajo el liderazgo de Moises, ellos rechazaron la proximidad De Dios; bajo Samuel, rechazaron el gobierno directo de Dios. En otras palabras decían: "Danos un profeta, danos un rey, danos un intermediario, así no tendremos que ir a la presencia De Dios nosotros mismos". Así sucede en el día de hoy. No tenemos que mirar muy profundamente la escena contemporánea para ver que la religión está saturada con el dogma del mediador. Nosotros decimos: "Dennos un pastor, dennos un sacerdote, dennos a alguien que lo haga por nosotros de modo que podamos evitar la intimidad con Dios y continuar cosechando los beneficios"". Richard Foster - Santuario Del Alma

Todo ello me hace pensar en como estamos entendiendo el liderazgo en estos días. Nuestro entorno empresarial y religioso, nos ofrece modelos jerárquicos piramidales, líderes monopolizadores, responsables de tomar las decisiones por el resto del grupo. El caso es que la iglesia, al igual que Israel en esta porción, parece pedir líderes tal y como el entorno los tiene:

"Por tanto, nómbranos un rey que nos gobierne, como en todas las naciones." (8:5b)

No obstante, un estudio profundo del liderazgo Nuevo Testamentario en la iglesia, que no esté influido por lo que hemos heredado, nos mostrará un liderazgo útil para evitar el consumismo religioso de hoy y las dictaduras de algunos. El liderazgo del Nuevo Testamento no monopoliza reuniones, no toma decisiones por el resto de la comunidad, responsabiliza a todos, y ofrece espacios participativos donde cada miembro del cuerpo aporta.

Es muy curioso, que la mayoría de cartas apostólicas están dirigidas a iglesias locales que enfrentan graves problemas (menos las dirigidas a colaboradores apostólicos como Timoteo etc.). Sin embargo, la solución apostólica a estos problemas nunca es dada a un grupo de directivos, sino a toda la comunidad. Las cartas eran leídas a tod@s y la solución nunca pasó por imponer la monopolización de reuniones por unos pocos, sino por: "cuando os reunís, uno tiene... y otro... haced todo decentemente y con orden".

Todo ello me habla de un liderazgo que nos enseña a conectar a cada miembro directamente con Jesús. Que nos anima a crecer en medio del consenso bajo la guía del Espíritu. Que en definitiva no crea dependencia de personas carismáticas.

He de reconocer, que mirando muchas comunidades cristianas, podemos percibir una dependencia de posiciones y títulos. Muchas de estas comunidades entran en crisis cuando estos líderes ya no están, y otras piden líderes más capacitados porque sin ellos son incapaces de avanzar. Todo ello afecta a la madurez, al crecimiento espiritual, a la formación del corazón de todos los que se sientan viendo la nuca del hermano mientras se les dice en que tienen que creer y como tienen que vivir. La información de eruditos es muy insuficiente para la formación espiritual, y hoy muchos hacen depender la madurez espiritual de las comunidades de la oratoria al puro estilo griego.

¿Cómo afecta los énfasis modernos de liderazgo vertical, títulos y posiciones privilegiadas a las funciones de los ancianos en la iglesia? ¿Cómo puedo ser yo un ejemplo de liderazgo que contribuya a que todos crezcamos en medio de nuestras responsabilidades y no seamos dependientes fuera de Jesús mismo?

Hoy las palabras de Jesús siguen teniendo un importante impacto profético ante los sistemas religiosos:

"Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos." (Mateo 20:25-28)



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