lunes, 21 de noviembre de 2016

Los seis capítulos donde me he adentrado nos muestra a David como un fugitivo de Saúl. El rey, impulsado por su envidia prosigue en su intento de matarlo, sin embargo, no lo consigue.

Lo que ha llamado mi atención en esta porción son dos actuaciones que evitan que la muerte sea la solución ante los conflictos.

Por un lado David, en dos ocasiones, tiene la oportunidad de matar a Saúl. Sin embargo, a pesar de los consejos de su banda, David responde lo siguiente:

"Y dijo a sus hombres: —Dios me libre de hacerle eso a mi rey, el ungido del Señor, y de atentar contra él. ¡Es el ungido del Señor! David aplacó a sus hombres con estas palabras y no les permitió atacar a Saúl. Mientras tanto, Saúl salió de la cueva y siguió su camino." (24:7-8)

Por otro lado, David había protegido a los pastores y los rebaños de un hombre llamado Nabal, sin embargo, este hombre en vez de agradecerlo, rechaza dar alimentos a David y su banda en medio de la necesidad que enfrentaban. David se enfada hasta el punto de querer aniquilar a todos los varones de la familia. La mujer de Nabal, Abigail, la cual es descrita como inteligente (25:3), reconoce la torpeza de su marido y decide actuar apresurándose a llevar alimentos a David, así como sabias palabras. El posible drama finaliza así:

"David le contestó: —¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel, que te ha enviado hoy a mi encuentro! ¡Bendita tu sensatez y también tú que me has impedido hoy derramar sangre y tomarme la justicia por mi mano! ¡Te juro por el Señor, Dios de Israel, que me ha impedido hacerte daño, porque si tú no te hubieras apresurado en salir a mi encuentro, al amanecer no le habría quedado vivo a Nabal ni un solo varón!" (25:32-34)

La manera en la que David actuó con Saúl y Abigail con David, me hace pensar en la idea de ser agentes de paz en medio de un mundo lleno de conflictos, y donde a veces la solución más aplaudida tiene que ver con echar "más leña al fuego".

La sensatez es algo que necesitamos a lo largo del Camino. Implica ir más allá de lo que sentimos y evitar buscar soluciones rápidas con efectos secundarios desastrozos. Me doy cuenta que necesito compañeros de camino que me aconsejen con sensatez cuando son mis entrañas las que están impulsando la acción. A la vez, debo asumir mi responsabilidad de ser agente de paz ante el conflicto de los que me rodean, tratando de traer sensatez en la búsqueda de soluciones.

Por otro lado, no puedo olvidar los asuntos internacionales que están a diario en los medios de comunicación, y las soluciones que a veces ofrecen nuestros políticos. Hay respuestas ante el terrorismo que no evitan que los países que se defiendan sean a la vez los que permiten armar a los terroristas, hay respuestas que implican bombas encima de los inocentes que no han podido abandonar sus hogares. Hay respuestas ante los refugiados que produce más pobreza enfermedad y por tanto muerte entre ellos. Hay modelos de consumos que fomentan la explotación, la miseria y un mayor porcentaje de muertes en otras partes del mundo. La contaminación de nuestro estilo de vida da lugar a enfermedades, desastres naturales, y todo ello implica pobreza y destrucción. Ser pro-vida no es solo estar en contra del aborto, hay que ser pro-vida desde el vientre hasta la tumba y eso significa responder a los problemas que nos rodea con sensatez en vez de con una rápida respuesta.

¿Cómo puedo involucrarme más y mejor en ser un agente de paz en medio de un mundo lleno de conflicto?


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