viernes, 24 de febrero de 2017

Me voy adentrando en los momentos de la pasión de Jesús y observo como el Maestro prepara a sus discípulos para enfrentar dificultades.

En el capítulo veintiuno les habla del asedio de Jerusalén y de los últimos tiempos (21:20-38) y nos encontramos con una visión apocalíptica del futuro. He de reconocer que no me suele llamar la atención las diferentes posturas escatológicas en el cristianismo, sin embargo, hay algo que si me parece muy relevante e importante cuando el Maestro muestra señales del fin:

"Vigilad, pues, y no dejéis de orar, para que consigáis escapar de lo que va a suceder y podáis manteneros en pie delante del Hijo del hombre." (21:36)

A veces los temas escatológicos han enredado a los cristianos en un montón de teorías acerca de lo que podría suceder y cual es el orden de los acontecimientos. Sin embargo, podemos estar muy puestos en dichas teorías y a la vez muy lejanos de la intención del Maestro. Podemos saber mucho acerca de si habrá o no un arrebatamiento, cuando ocurrirá la tribulación... y no haber cultivado la vida de oración que Jesús muestra que hace falta para enfrentar esos días difíciles.

En el capítulo veintidós, Jesús toma la pascua con sus discípulos y les habla de que será traicionado. Le queda pocos momentos para estar presente en cuerpo con ellos, y les comenta de la importancia de ejercer el liderazgo de sus vidas no en base a posiciones de autoridad sobre otros, que es como ejercen los gobiernos de este mundo, sino en base al servicio y sacrificio por los demás (22:24-30).

En medio de su profunda agonía en Getsemaní justo antes de su arresto, Jesús encuentra a sus discípulos durmiendo y les dice:

"— ¿Cómo es que dormís? Levantaos y orad para que podáis resistir la prueba." (22:46b)

Jesús veló en oración, y sabemos que enfrentó la durísima prueba de su sacrificio con éxito, sin embargo, aquellos que no oraron acabaron huyendo y aun negándole públicamente.

Ante la escatología, Jesús les dijo que oraran para enfrentar los últimos días, ante su arresto, Jesús les dijo que oraran para resistir la prueba. Todo ello me hace pensar en la tremenda importancia de la formación espiritual. Jesús les advirtió que había una práctica que debían llevar a cabo para estar preparados para dar una respuesta adecuada en el momento oportuno. Las palabras de Jesús nos dan la base para las disciplinas espirituales.

¿Qué prácticas debo tener en cuenta para enfrentar los retos de mi crecimiento espiritual y el responder a este siglo? ¿Cómo podemos ayudarnos en la comunidad a entrenarnos mejor ante las dificultades?


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