sábado, 27 de mayo de 2017

Uno de los versículos peor interpretados en las Escrituras es el siguiente:

"Las casadas estén sujetas a su propio marido, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza y salvador del cuerpo, que es la Iglesia." (5:22-23)

Con frecuencia, nos asomamos a las páginas del Nuevo Testamento con las gafas que nos han ofrecido nuestra cultura, aun tan infectada de la cosmovisión patriarcal de la familia, y eso nos lleva a una lectura demasiado rápida y a unas aplicaciones demasiado horribles, sobre todo cuando se trata de posiciones de sometimiento de unos seres humanos sobre otros por razón de sexo.

Una interpretación patriarcal de Efesios 5:22-24 se aleja del mensaje bíblico de equidad entre el hombre y la mujer. De hecho, el libro de Génesis nos deja ver que el enseñoreamiento del hombre sobre la mujer, es una consecuencia directa de la caída, de nuestra rebelión hacía Dios: "...tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti." (Génesis 3:16b). Sin embargo, son buenas noticias saber que "El Hijo de Dios se manifestó con este propósito: para destruir las obras del diablo." (1ª Juan 3:8b) , si me permites la paráfrasis, para restaurar lo que el pecado ha distorsionado. Si, el enseñoreamiento del hombre sobre la mujer también.

La vida del Reino de Dios, implica la supremacía de Cristo como única cabeza y recupera todo aquello que el pecado ha distorsionado y que implicaba barreras y/o posiciones de sometimiento por razones de nacionalidad, clase social o sexo:

"Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús." (Gálatas 3:26-28)

Esta es la razón por la que las mujeres en el ministerio de Jesús asumen roles contra corriente y escandalosos en el sistema patriarcal de la época así como señala el sociólogo Julio Córdova: "Se sientan a aprender a los pies del Maestro (Lc. 10:38-42). Son líderes con el mismo estatus “que los doce” apóstoles (Lc. 8:1-3). Son evangelistas (Jn. 4:28-29). Son las primeras entre los gentiles en creer en el Señor (Mr. 7:25-30); mientras los hombres huyen ante el arresto de Jesús, ellas permanecen fieles durante su crucifixión (Jn. 19:25); las mujeres son las primeras en ver y anunciar la resurrección de Jesús (Jn. 20:11-18)." 

Y también en la iglesia primitiva: "Reciben los mismos dones y ministerios que los hombres. El Espíritu Santo no hace “distinción de género” (1 Co. 12:4-7). Hay mujeres profetas (Hch. 21:8-9), maestras (Hch. 18:24-26), pastoras (Ro. 16:1) y apóstoles (Ro. 16:7). Pablo habla de las mujeres como sus compañeras de milicia, con el mismo rango de autoridad que él (Ro. 16:3-4)." (Julio Cordova)

Ya hemos visto en los comentarios a capítulos anteriores, como Pablo está mostrando a los Efesios la unidad que hemos recibido al estar en Cristo Jesús, y esa unidad se hace evidente no solo entre judios y gentiles, sino también en medio del matrimonio. Entonces, ¿por qué Pablo habla del marido como cabeza? ¿acaso la única cabeza de cualquier miembro del cuerpo no debe ser solo Cristo?

Para entender que Efesios 5:22-23 no se trata de una contradicción, tenemos que ir a la palabra original que está siendo traducida aquí por "cabeza". Se trata de la palabra "kefalé" que nos da la idea de "fuente", "origen" y que no se usa en ningún escrito de la época para designar una autoridad. Es decir, la idea está relacionada con ser origen, y no como una alusión a limitaciones de funciones o capacidad. Por otro lado, cuando Pablo dice que la mujer se "sujete" a su marido, " se utiliza la forma pasiva del verbo (jupatasso) que implica “seguir voluntariamente el ejemplo del otro”, antes que la forma activa del mismo (jupakúo) que implica subordinarse." (Julio Cordova)

El teólogo José María  Gónzalez Campa aporta lo siguiente:

“Así que, como la Iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo”. No se trata pues de que la esposa se sujete a los caprichos o a las determinaciones arbitrarias y machistas de los maridos, sino a que su relación con el marido se base en principios similares a la que Cristo como cabeza de la Iglesia, mantiene con ella como su esposa."

Por otro lado, hay un mal entendimiento de la palabra sometimiento, desde unas connotaciones negativas, pero no debemos olvidar que la recomendación del apóstol es:

"Someteos unos a otros en el temor de Dios." (5:21)

Es decir, Pablo no está pidiendo para las mujeres casadas algo que no esté pidiendo que hagan también los maridos con el resto de la comunidad cristiana, incluyendo a sus propias mujeres. El sometimiento practico que funciona en la vida del Reino implica "unos a otros" y nada tiene que ver con el "unos sobre otros".

Todo ello nos habla de que la manera práctica de mantener la unidad en el matrimonio, no es a través de posiciones de autoridad de unos sobre otros, sino a través de una mutua sujeción. Todo ello nos permite también ver Efesios 5:22-23 en armonía con el resto de la narrativa bíblica, teniendo en cuenta tanto los efectos de la caída hasta la restauración de las consecuencias de la misma en medio de una nueva humanidad.

¿Qué significa para mi someterme a otros? ¿Cómo debe ser en la práctica dicho sometimiento?




1 comentario:

  1. Vuestras mujeres callen en las iglesias; porque no les es permitido hablar, sino que también se puede usar, como también la ley lo dice. Y si quieren algo entretenido, pregunten en casa a sus maridos; porque vergonzoso es que una mujer hable en la iglesia. ¿Acaso ha salido de la palabra de Dios? ¿O solamente a vosotros ha llegado? Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escriba hijo mandamientos del Señor. "(1 Corintios 14: 34-38)

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