miércoles, 10 de mayo de 2017

En nuestra comunidad cristiana nos introducimos en la carta del apóstol Pablo a los Efesios. Ya he escuchado la carta entera varias veces en audio, y tras una visión general de la misma, entro a una lectio menos continua.

La carta va dirigida a personas concretas: "miembros del pueblo de Dios" o como dicen otras versiones "a los santos y fieles en Cristo Jesús". Esto nos habla de la ubicación espiritual de los oyentes más que de cualidades morales o espirituales concretas que poseen. Es una clara referencia a personas que han sido separadas para los propósitos de Dios. Pablo al hacer esto, está teniendo en cuenta la relación entre el pueblo de Israel y Yahweh.

Sin embargo, estas personas no son judías. La carta va dirigida a gentiles, concretamente a ciudadanos de Éfeso: "a los miembros del pueblo de Dios que residen en Éfeso y creen en Cristo Jesús."

Todo ello nos habla del ministerio de un hombre que ha llevado las Buenas Nuevas fuera del pueblo de Israel, incluyendo la grandiosa y cosmopolita ciudad de Éfeso (Hechos 19) y que ha experimentado y entendido que la voluntad de Dios es bendecir a todos los pueblos, tribus y naciones.

De ahí que comience con una oración de alabanza, que inspirada en la liturgia judía (de la cual procede el apóstol), ahora se expresa en un contexto diferente y con un sentido mucho más amplio del que tuvo cuando Pablo no era seguidor de Jesús y si un celoso fariseo.

Si, Dios escogió y usó al pueblo de Israel para sus propósitos, pero tales propósitos parece que no tuvieron nunca la intención de ser exclusivistas. Ahora en Éfeso, hay quienes se consideran escogidos y predestinados y el apóstol se los hace saber:

"según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad" (1:4-5)

La traducción Interconfesional dice:

"Amorosamente nos ha destinado de antemano"

Y es que las palabras "elección" y "predestinación", no tienen otro propósito que comunicarnos la atención y el cuidado del Señor para con aquellos que no lo merecemos.

Timothy Brown en sus comentarios a esta carta, nos dice: "Algunos cristianos interpretan la "elección" y "predestinación" del Señor como equivalentes de "destino" o "lo inevitable". Este es un error enorme. Las imágenes que están detrás de estas últimas son clones sin sangre de las primeras mencionadas. Detrás de la visión viva de Pablo hay un Dios amoroso que forma una familia adoptiva"

"Así, nosotros, los que habíamos puesto
nuestra esperanza en el Mesías,
nos convertiremos en himno
de alabanza a su gloria.
Y también vosotros,
los que habéis escuchado
el mensaje de la verdad,
la buena noticia de vuestra salvación,
al creer en Cristo
habéis sido sellados
con el Espíritu Santo prometido." 
(1:12-13)

Desde el principio, Pablo nos invita a sumergirnos en los propósitos de Dios en extender su bendición. En Cristo Jesús, las barreras culturales, sexuales, políticas etc. dejan de ser un estorbo para la unidad, y acaban dando lugar a un pueblo unido por un mismo propósito, sentido y esperanza.

El texto de hoy, me hace pensar en mi tendencia a la exclusividad y mi necesidad de ver a los que me rodean desde los deseos de Dios para este mundo. Es decir, una bendición que se extiende, que llega a ciudades concretas, a barrios concretos, a hogares concretos y a personas concretas uniéndome a ellos no en base a colores políticos, teologías secundarias o estado sexual, económico o social... sino en base a encontrar en Jesús la unidad inquebrantable, sustentada en los propósitos eternos del Creador.

Pablo experimentó esto con los Efesios, probablemente bajo la crítica de aquellos judíos que no eran capaz de ver a los diferentes dentro de los planes de Dios. Me pregunto hoy lo siguiente ¿a quienes me cuesta ver como parte del plan de Dios?

Hace unos días hice una práctica espiritual que me ayudó mucho, practiqué "la doble visión". Estaba corriendo y a mi paso me encontraba diversas personas. Decidí mirarlas como estaban e imaginarme como serían según los planes de Dios.

Vi a un hombre mayor sentado, miraba con cara seria, cansada y agotada probablemente a su mujer a quien parecía estar esperando. De momento en mi imaginación, ese hombre sonrió a la mujer, y la mujer sonrió mientras se acercaba a él.

Más adelante me encontré un grupo de pre-adolescentes tumbados en el suelo y fumando cachimba, de repente me los imaginé hablando de lo que Jesús había hecho en sus vidas...

Me di cuenta que Dios quiere quitar las barreras que nos impiden que su bendición se extienda, pues su promesa a Abraham sigue cumpliéndose: "por medio de ti bendeciré a todas las familias del mundo." (Genesis 12:3b)

¿De qué manera práctica me quiere usar Dios para ser un instrumento de bendición para aquellos que son diferentes a mi, así como Pablo lo fue para los Efesios?

¿Qué tipo de barreras caen cuando estamos en Cristo? ¿Quedan barreras por caer en mi vida?




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