jueves, 13 de julio de 2017

LA BESTIA Y EL 666 (APOCALIPSIS 12-14)

Después de las siete trompetas, Juan nos habla de algunos símbolos a lo largo de los capítulos del 12 al 14 del libro de Apocalipsis y con ello nos muestra la verdadera batalla detrás del sufrimiento bajo la persecución romana que enfrentan las siete iglesias a las que se dirige.

Lo primero que ve es una mujer que acaba teniendo un hijo, lo cual algunos interpretan como figura del Mesías y su pueblo. A la vez ve un dragón que ataca a la mujer y a su hijo, este dragón está claro lo que representa en el texto:

"Así que aquel enorme dragón, es decir, la antigua serpiente, la que tiene por nombre Diablo y Satanás, la que continuamente está seduciendo al mundo entero" (12:9a)

Todo ello nos sitúa en el antiguo relato de Génesis 3, donde la serpiente, que ha engañado al ser humano no va a quedar sin consecuencias.

Cristo vence al dragón mediante su muerte y resurrección, y dice el texto que el dragón es arrojado a la tierra y durante un tiempo trata de atacar al pueblo de Dios (v. 17-18)

El capítulo 12 por tanto, tiene un mensaje importante para los cristianos que estaban siendo perseguidos por el imperio Romano. Roma, no era el verdadero enemigo, hay un poder espiritual maligno que es el verdadero enemigo. Esto también tiene una importante aplicación para nosotros, cuando nos sentimos rechazados y heridos por terceros. Pablo dijo en una ocasión:

"Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales." (Efesios 6:12)

Juan, nos dice como el pueblo de Dios enfrenta y vence ante la verdadera batalla contra Satanás:

"Han sido ellos quienes lo vencieron
por medio de la sangre del Cordero
y por medio del mensaje con que testificaron,
sin que su amor a la vida
les hiciera rehuir la muerte." (12:11)

Nuevamente, Juan está mostrando un camino alternativo al que este mundo usa ante el enemigo, no es el camino de las armas ni el de las bombas, es la obra del Cordero y el camino que el nos mostró, que implica la posibilidad de dar tu vida por tus enemigos, así como Él dio la vida por nosotros para salvarnos.

Después encontramos en el capítulo 13 ecos de lo que se narra en el libro de Daniel en los capítulos del 7 al 12.

Juan ve entonces dos bestias, probablemente una representa el poder militar que conquista por medio de la violencia, y la otra el poder político y económico que mantiene y exalta dicho poder. Estas bestias exigen la lealtad de las naciones. El número de la bestia es el 666 y la gente que se rinde a ella recibe ese número en su cabeza o en su frente.

El simbolismo que Juan nos muestra es un anti Shemá. El pueblo de Dios en el Antiguo Testamento recibió unas palabras muy revolucionarias en medio de una cultura politeista. Esto dice la Shemá:

"Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas" (Deuteronomio 6:4-5)

El pueblo de Dios colocaba estas palabras en su cabeza y en sus manos para no olvidarlas, sin embargo, Juan se refiere con este símbolo a todo lo contrario; personas que poco les interesa la Shemá, lo que de verdad les interesa es rendirse ante otro tipo de señorío.

Las letras en hebreo se pueden sumar, y cuando sumamos el nombre de Nerón, uno de los gobernantes que se caracterizó por perseguir y matar a los cristianos, nos encontramos como resultado el número 666.

El mensaje de Juan no es novedoso, por eso en el capítulo 14 habla de Babilonia, como símbolo de un sistema humano que da la espalda a Dios. La Babilonia del tiempo en el que escribió el profeta Daniel, ahora es la Roma del tiempo de Juan y creo que sería acertado por nuestra parte, reconocer cuales son los sistemas engañosos y persuasivos que enfrentamos en nuestros días.

Viviendo en Occidente, yo identifico como más cercano a mi el sistema consumista y hedonista que nos invita a un estilo de vida egoísta, que mira hacía otro lado o aun justifica las guerras, la contaminación y destrucción de la creación de nuestro Dios, el no atender a los más débiles y la imposición a través de la fuerza y la violencia. Encontramos tales excesos de egoismo y violencia en sistemas políticos y religiosos, y aun llamarse cristiano no te libra hoy de la posibilidad de llevar la marca de la bestia.

El mensaje de Juan es un llamado al pueblo de Dios a rehusar dichos sistemas engañosos. Precisamente porque son engañosos y persuasivos es necesario revisar nuestro estilo de pensamiento y de vida. Cuando tratamos al "enemigo" con violencia, actuamos al estilo de Nerón, sin embargo, somos llamado a vencer a través de la sangre del Cordero, mediante el mensaje que nos lleva, si es necesario, a amar hasta la muerte, así como el Cordero nos amó (12:11)

Babilonia, es decir, los sistemas de este mundo que se alejan de los planes de Dios, solo nos llevará al sufrimiento y la destrucción eterna (14:8-13). La primera parte del capítulo 14 nos habla de la destrucción de dicha Babilonia. La segunda parte nos ofrece una visión del juicio final: Una cosecha de cereales que representa al pueblo de Dios que resiste vivir al ritmo que marca la Bestia versus a una cosecha de uvas que representa a aquellos que están intoxicados del mal y deciden vivir postrados ante los sistemas opresores y violentos de ese mundo (14:14-18).

El mensaje puede parecer en un principio oculto y extraño, pero una vez que entendemos parte del contexto y del significado simbólico, se convierte en algo práctico y desafiante para nosotros, ¿Cómo vamos a vivir? ¿Vamos a resistir la tentación de la Babilonia actual y seguir el camino del Cordero para combatir el mal? o ¿Vamos a seguir la propuesta de la Bestia y sufrir la derrota final de un sistema que no prevalecerá? Lo primero nos introduce hoy en lo que es Eterno y lo segundo en lo que no prevalecerá.

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