martes, 29 de agosto de 2017

PRESENCIA DE DIOS EN LO COTIDIANO (RUT 4)

Llego al final de esta hermosa historia, y me encuentro con Booz asegurándose que las cosas se hacen con seriedad e integridad. Todo apunta a que Booz desea a Rut como mujer, no queda duda de la admiración que ella ha levantado en este hombre a lo largo de todo el libro, sin embargo, Booz sabe que por ley había alguien que tenía más derecho que él para redimir la situación. Booz actúa legalmente y hay un momento incluso que parece que va a perder su oportunidad de ser el pariente redentor, pero finalmente, a quien le correspondía el derecho se lo cede.

Booz toma a Rut como mujer y tienen un hijo:

"...y lo llamaron Obed. Éste es padre de Isaí, padre de David." (4:17b)

Dios está detrás de estas circunstancias cotidianas y poco excepcionales llevando a cabo sus planes redentores no solo para Noemí y Rut, sino para toda la humanidad. El hijo de Rut es de donde desciende el rey David y de donde desciende Jesús, el Rey de reyes y Señor de señores.

Pienso en como a veces nuestras vidas no siempre presentan el encuentro con grandes y asombrosos milagros. Mucho de nuestra vida cotidiana está lleno de ritmos de trabajo y descanso y oportunidades de responder a necesidades y personas que se cruzan en nuestras vidas. Sin embargo, cuando las respuestas son integras y amorosas, no son menos alejadas de Dios que los momentos en los que vemos milagros de sanidad asombrosos. Dios está llevando a cabo sus planes en medio de este mundo roto, y todo lo que brote de un corazón de amor e integro nos involucra en su voluntad y en el establecimiento de su Reino.

A veces oramos de manera sencilla por la necesidad de alguien, pero no parece que nada ocurre, solo ha habido una acción valiente y sencilla de preocupación y amor. Sin embargo, en medio de estas acciones, Dios está trabajando en este mundo. Cuando parece que nada ocurre, la historia de Rut me recuerda que Dios está presente y trabajando y que un día veremos que ciertas piezas del puzzle son parte de un asombroso y maravilloso cuadro. Saber que Dios está presente, que está conmigo, debe convertirse en la mayor satisfacción hoy, en el mayor motivo de gozo, y en la mayor motivación para hacer cualquier cosa con alegría.

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