martes, 19 de septiembre de 2017

UNIDAD PRÁCTICA (ROMANOS 12-16)

Me adentro en los últimos capítulos de la carta de Pablo a los Romanos. El contexto, como he señalado en mi reflexión a los capítulos anteriores, es el de una iglesia donde judíos y gentiles están en conflicto. Pablo está aplicando el evangelio a la situación y ya ha mostrado como tanto judíos y gentiles estamos rotos y necesitados de Dios, y como es a través de la obra de Cristo, quien murió en nuestro lugar y resucitó al tercer día que somos parte de una misma familia mediante la fe. La ley mostró nuestra culpabilidad, pero no pudo restaurarnos, Jesús si lo hizo mediante su obediencia, y mediante la fe, judíos y gentiles accedemos a una nueva identidad dentro de una misma familia con una nueva esperanza.

Ahora Pablo invita a los cristianos a renovar la manera de pensar:

"No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta." (12:2)

Es decir, la vida cristiana implica un nuevo sistema operativo, una nueva manera de entender el mundo y también de resolver los conflictos. Y a continuación, les habla de una iglesia unida por el amor y el perdón que se caracteriza por cuestiones muy prácticas, entre ellas,  el servicio los unos a los otros a través de los dones que hemos recibido (12:3-13), el trato con amor, humildad y gracia, venciendo el mal con el bien (12:14-21) y un comportamiento ejemplar e íntegro en medio de la sociedad (capítulo 13). Es decir, la Ley se cumple mediante una vida de amor.

Por si fuera poco, Pablo en los capítulos catorce y quince les habla abiertamente de los conflictos concretos que enfrentan la iglesia de Roma, relacionados con que comer o no comer, o con que día debe ser más tenido en cuenta en nuestro ritmo espiritual... Pablo les deja claro que la solución a esas diferencias pasa por encontrar unidad en el amor, dicho amor implica respetar las diferencias (cada uno debe ser coherente con lo que cree y hacerlo como para el Señor) y no caer en creernos mejor que el otro y en juzgarle:

"Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo... Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano." (14:10, 13)

Es decir, lo esencial no son nuestras opiniones o prácticas secundarias, no son ellas las que cultivan nuestra unidad, somos llamados a mostrar gracia más allá de nuestras diferencias.

Pablo acaba recomendado a Febe una mujer que destacaba en su ministerio en la iglesia en Cencrea y saludando a mujeres y hombres que se destacan por servir al Señor con fervor y ánimo (capítulo 15).

Las palabras de Pablo me desafían también en como voy a tratar con las diferencias que tengo con mis hermanos en Cristo. Vivimos en una etapa donde la iglesia ha creado organizaciones religiosas para reunirse en torno a confesiones de fe secundaria, modelos de liderazgos concretos etc. A diferencia de la iglesia del Nuevo Testamento, la iglesia local hoy ha dejado de ser el grupo de cristianos en una región y ha llegado a convertirse en el grupo de cristianos de un grupo religioso concreto. Todo ello me hace pensar en la necesidad de operar en base al modelo bíblico versus al modelo que hemos heredado de Constantino ya que no debo dar énfasis e importancia a aquello que nos mantiene dividido. Sin embargo la carta de Romanos me anima a acciones prácticas:

- A tratar las divisiones en la iglesia con el evangelio de Cristo, así como hizo Pablo con esta carta.
- A respetar y tratar con gracia a los hermanos que no piensan como yo en asuntos secundarios, amándolos y sirviéndolos.
- A no olvidar nunca que lo esencial tiene que ver con la obra de Cristo, con nuestra fe en él para vivir amando a Dios y amando al prójimo.

Por cierto, hay una práctica de gracia y amor concreta que no quiero olvidar y además puedo usar constantemente en medio de la realidad rota que yo mismo poseo y me rodea:

"Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal" (12:20-21)

¿Quienes no han actuado como me gustaría? ¿Quienes me han herido en esta semana? ¿Cómo puedo bendecirles?


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