viernes, 5 de enero de 2018

DEISMO FUNCIONAL Y COSMOVISIONES (JUAN 5)

Ya hemos visto la estructura en la que Juan ha mostrado a Jesús ante cuatro instituciones importantes de la época: una boda (2:1-12), el templo (2:13-25), un líder religioso (cap. 3) y una mujer samaritana (cap. 4). En todos estos contextos, Jesús se presenta como el punto al que dichas instituciones sociales apuntan.

Ahora Juan, en los capítulos del cinco al diez, nos va a mostrar a Jesús ante cuatro días sagrados, el sábado (cap. 5), la pascua (cap. 6), la fiesta de los tabernáculos (7-10:21) y la fiesta de dedicación (10:22-42). En todos estos eventos, Jesús va a seguir mostrando señales y declaraciones tan escandalosas como necesarias para una revelación más exacta de su persona, su obra y su voluntad para el mundo. Nuevamente quienes lo vean y escuchen no quedarán indiferentes y en un sentido se verán obligados o bien a creer en él o bien a rechazarlo, sus acciones y declaraciones no permiten un término medio.

Hoy me adentro en el capítulo cinco, donde se nos narra el primer día sagrado en el que Jesús actúa:

"Después Jesús regresó a Jerusalén para la celebración de uno de los días sagrados de los judíos." (v. 5:1)

La acción trascurre en el estanque de Betesda, donde:

"Una multitud de enfermos —ciegos, cojos, paralíticos— estaban tendidos en los pórticos." (5:3)

Jesús se acerca a uno de ellos y le pregunta:

"—¿Te gustaría recuperar la salud?" (5:6b)

Llama mi atención que este hombre tenía justificación para que su estado actual se mantuviera:

"—Es que no puedo, señor —contestó el enfermo—, porque no tengo a nadie que me meta en el estanque cuando se agita el agua. Siempre alguien llega antes que yo." (5:7)

Esto me hace pensar en cuáles son mis propias excusas para justificar el mantener en mí aquello que Jesús quiere transformar. Podría tratarse como en este caso de una enfermedad, pero también de un vicio, de una actitud incorrecta que se repita en mi... ¿Qué excusa pongo para que esta situación se mantenga en mi vida?

Jesús sana al paralítico, le dice que tome su camilla y ande y en seguida los líderes religiosos entran en escena para decir que en dicho día no se puede cargar camillas, y mucho menos sanar a un enfermo. Finalmente estos líderes acosan a Jesús quien les responde con las siguientes palabras:

 "«Mi Padre siempre trabaja, y yo también»." (5:17b)

Jesús los escandaliza de esta manera: violando las costumbres del momento acerca de como actuar en sábado y haciendo declaraciones en las que se hacía igual a Dios:

"Entonces los líderes judíos se esforzaron aún más por encontrar una forma de matarlo. Pues no solo violaba el día de descanso sino que, además, decía que Dios era su Padre, con lo cual se hacía igual a Dios." (5:18)

La escena me hace pensar en las barreras personales, sociales y religiosas que nos impiden recibir aquello que Dios tiene para nosotros. Nuestra cosmovisión del mundo que nos rodea viene determinado por nuestra educación , nuestro entorno, nuestras propias experiencias etc. Todo ello nos da unas lentes muy concretas con las que vemos el mundo y respondemos al mismo. Sospecho que es imposible no tener lentes, pero lo que si podemos es reconocer que las tenemos, al menos de esta manera, nos disponemos a la posibilidad de que no nos limiten y nos abramos a un nuevo color desconocido hasta el momento.

La vida espiritual se hace complicada cuando nos empeñamos en no reconocer nuestras limitaciones. Me asusto cuando desde la teología se hace dogma de cuestiones complejas o de prácticas concretas. Caminar con Jesús, implica un desafío constante a nuestra manera de ver nuestra situación y la de otros.

Algunos hablan de que padecemos un deismo funcional, de esta manera tratan de explicar nuestra tendencia de ver a Dios solo en ciertas áreas en las que nosotros creemos que él actúa. Esto a la vez nos lleva a no verle fuera de nuestros propios esquemas.

¿Un hombre sanando en sábado? ¿Cómo puede ser? ¿Dios sanando enfermedades hoy? ¿Dios respondiendo oraciones sobre asuntos que no me parecen a mi relevante?

¿En qué áreas me costaría ver a Dios actuar? ¿Por qué creo que me costaría aceptar que Dios actué en dichas áreas?

¿De qué manera mi propia cosmovisión podría estar poniéndome límites?






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