martes, 2 de enero de 2018

MOTIVO PARA VIVIR Y MORIR (JUAN 1)

Empiezo el 2018 adentrándome en el evangelio de Juan, un libro excelente para centrar mi mirada en Jesús. El autor de este libro estaba convencido de que la fe en Jesús puede traernos vida, en medio de un mundo roto:

"Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre." (20:31)

El capítulo uno nos habla de como la Palabra existía desde el principio, sin embargo esta Palabra estaba con Dios y era Dios (v. 1). Cuando aun estamos dándole vuelta en nuestra mente a esta manera de expresar una realidad tan sublime y eterna, nos encontramos con una declaración increíble:

"Entonces la Palabra se hizo hombre y vino a vivir entre nosotros. Estaba lleno de amor inagotable y fidelidad; Y hemos visto su gloria, la gloria del único Hijo del Padre." (1:14)

La encarnación pone ante nosotros las buenas noticias de Enmanuel, Dios con nosotros. La gloria de Dios se ha manifestado en la dimensión que nosotros podemos entender.

Tras esta increíble revelación, nos encontramos con la figura de Juan el Bautista, quien ha sido enviado para dar testimonio de Jesús declarando que es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (v. 29), que ha visto al Espíritu Santo en forma de paloma descender sobre él (v. 32), quien bautiza con el Espíritu Santo (v. 33).

Después vemos a los primeros discípulos de Jesús llamarle Rabí, que significa Maestro (v. 38), llamarle Mesías, que significa ungido de Dios (v. 41), llamarle Hijo de Dios y Rey de Israel (v. 49).

Sin embargo, toda esta revelación no sólo tiene el propósito de alimentar mi conocimiento intelectual, sino que también me desafía a:

- Una relación más íntima con Jesús que implica salir de mi comodidad para encontrarme con él, "Ven y ve". Pienso en la práctica de leer la Bíblia, de orar y de ver a Jesús en el prójimo.

- Un entendimiento más claro de que soy enviado a dar testimonio no de mi mismo, sino de Jesús, así como Juan el Bautista y los discípulos que trajeron a otros discípulos. Pienso en la práctica de proclamar el evangelio con palabras y hechos a los que se cruzan en mi camino.

- Un entendimiento de que la encarnación también es la estrategia para mi misión. Así como Dios vino a nuestra realidad para hacerse presente, servirnos y dar su vida, soy llamado a ir a la realidad de otros desde el ejemplo del Maestro. Pienso en la práctica de cruzar fronteras generacionales, culturales y geográfica con el fin de llevar las Buenas Noticias.

El evangelio de Juan promete ser un manual práctico para mi discipulado, una oportunidad de conocer más y mejor al Maestro y aventurarme a escuchar su voz y obedecerle. ¿Hay mejor aventura para este año? ¿Acaso hay algo que podría dar más sentido a mi vida? En Jesús encontramos más que conocimiento intelectual, Él nos ofrece VIDA: una verdadera razón para vivir y algo por lo que merece la pena incluso morir.

Los años pasan, casi no me he dado cuenta de que por estadística estoy cruzando el ecuador de los años que vivimos en caso de que la salud nos acompañe, cada día veo como personas que han sido importantes para mí ya no están con nosotros, yo estoy recorriendo el mismo camino que ellos y no quiero perder el tiempo, en realidad no quiero perder mi vida, o en realidad quiero perder mi vida en aquello que merece la pena.





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