lunes, 26 de marzo de 2018

Pablo sigue aconsejando a Timoteo para que sepa manejarse en medio de los maestros corruptos, en el capítulo anterior hizo referencia a como distorsionaban asuntos centrales del evangelio, concretamente en relación a la resurrección:

"Ellos han abandonado el camino de la verdad al afirmar que la resurrección de los muertos ya ocurrió; de esa manera, desviaron de la fe a algunas personas." (2:18)

Ahora le muestra como el problema no es solo de ortodoxia sino de ortopraxis, de hecho Pablo parece que relaciona ambos aspectos como inseparables, le señala a Timoteo que tipo de comportamientos son el fruto de abandonar la esencia del evangelio:

"No amarán ni perdonarán; calumniarán a otros y no tendrán control propio. Serán crueles y odiarán lo que es bueno. Traicionarán a sus amigos, serán imprudentes, se llenarán de soberbia y amarán el placer en lugar de amar a Dios. Actuarán como religiosos pero rechazarán el único poder capaz de hacerlos obedientes a Dios. ¡Aléjate de esa clase de individuos!" (3:4-5)

Ante tal ambiente hostil, Pablo invita a Timoteo a permanecer fiel ante la enseñanza que recibió. Pablo le dice que sabe que esa enseñanza es verdadera, y la razón la relaciona con personas confiables:

"Pero tú debes permanecer fiel a las cosas que se te han enseñado. Sabes que son verdad, porque sabes que puedes confiar en quienes te las enseñaron." (3:14)

Da la sensación, que los maestros de Timoteo, no eran simplemente buenos oradores, o solo transmisores de información intelectual, sino que eran personas con un carácter transformado, capaces de transmitir vida, pues solo un carácter probado te lleva a confiar en personas.

Nuevamente, la idea de ortodoxia y ortopraxis como un paquete inseparable, me parece un asunto a considerar. Al decir esto, no estoy pensando en personas que no tengan debilidades, sino en personas que son coherentes y vulnerables, lo cual nos puede llevar a ser fieles en confesar nuestros pecados unos a otros como una necesidad constante en nuestro camino de fe (Santiago 5:16).

Lo que no puede perder de vista Timoteo es:

"Desde la niñez, se te han enseñado las sagradas Escrituras, las cuales te han dado la sabiduría para recibir la salvación que viene por confiar en Cristo Jesús." (3:15)

Si las Escrituras no nos llevan a la salvación que viene por confiar en Jesús, algo estamos distorsionando. Es decir, no nos podemos salvar a nosotros mismos.

Pero a la vez, la salvación no es solo el perdón de nuestros pecados y la esperanza de un futuro glorioso, sino que también es una nueva vida en el presente y una apertura a un proceso de transformación donde las palabras que han escrito los autores biblicos bajo la guía de Dios son útiles para:

- Enseñar: decirme cosas que antes no sabía
- Redarguir: hacernos ver que cosas digo y no vivo conforme a ellas
- Corregir: exponer mi manera errada de pensar y comportarme
- Instruir: entrenarme en una nueva forma de ser verdaderamente humano

En realidad es un instrumento de Dios para un propósito claro: capacitarnos en toda buena obra

"Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto. Dios la usa para preparar y capacitar a su pueblo para que haga toda buena obra." (3:16-17)

Estamos ante uno de los pasajes favoritos en los seminarios teológicos, pero hasta que no entendamos la necesaria conexión entre ortodoxia y ortopraxis en medio de una formación espiritual al estilo de Jesús en vez de al puro estilo griego, no entenderemos el espíritu de estas importantes palabras. Sin embargo la dificultad es grande si la práctica del púlpito moderno, en su énfasis y centralidad en la eclesiología moderna de muchas comunidades, no se reconoce como ajena al ministerio de Jesús y a la vida de la iglesia primitiva. Un gran número de cristianos, influenciados por su sola experiencia, siguen imaginándose que la aplicación de las cartas de Pablo implican a un Timoteo monopolizando reuniones en una oratoria tras un púlpito, esto es una descontextualización que poco ayuda a la necesaria formación integral de la que adolecemos.

La eclesiología que vive de las apariencias, que evita la realidad sincera y personal de la debilidad para no defraudar o meternos en problemas, es el fruto más evidente de la formación espiritual basada solamente en trasmitir información.

El Maestro y los apóstoles ayudaron a aplicar la fe en la vida cotidiana mediante transmisión de vida y no se dedicaron simplemente a sentar al pueblo de Dios con el fin de que llenen sus cabezas de verdades mientras sus cuerpos seguían desentrenados para enfrentar el pecado. Timoteo experimentó una formación en base a personas confiables (3:14) que le llevaron a enfrentar su juventud, a viajar, a responder ante situaciones reales, a salir de su zona de confort durante el acompañamiento espiritual y todo ello le permitió comprobar de que manera toda la Escritura es útil para toda buena obra.

¿Estamos reduciendo el acompañamiento y la formación espiritual a sola oratoria? ¿De que manera la Escritura puede ser comunicada desde una encarnación que no solo se oye, sino que también se toca y se ve?


0 comentarios:

Publicar un comentario